domingo, 4 de octubre de 2015

LEJOS DE LOS HOMBRES

Daru (Viggo Mortensen) es un profesor que trabaja en mitad de los Atlas enseñando a leer a los hijos de los pastores de la zona. Como funcionario le encargan trasladar a un prisionero acusado de asesinato desde su región hasta su juicio, todo ello en plena sublevación de Argelia contra los colonos franceses en el año 1954.

El realizador galo David Oelhoffen firma su segundo largometraje adaptando una historia corta de Albert Camus publicada casi en la misma época que se ambienta la película. Con una trama sencilla y contando con un reparto muy reducido repleto de caras desconocidas a excepción de su protagonista, ahonda en temas como la inmigración, la subyugación de las colonias a manos de las potencias europeas, y el choque entre las leyes de las culturas autóctonas con las implantadas por occidente. El personaje de Daru es de origen español pero nació en suelo argelino, por lo que pese a haber combatido por Francia en la Segunda Guerra Mundial y ejercer como trabajador público para dicho estado, nunca ha sido tratado como un auténtico francés. Pero además desde los rebeldes que quieren expulsar al invasor y poder proclamarse independientes es como un colono más al que atacar. Viggo Mortensen interpreta un papel que le exige expresarse tanto en francés, como en árabe y español con fluidez, ya que su personaje está en un punto intermedio de las tres nacionalidades.

Pese a que “Lejos de los hombres” esté ambientada en los años cincuenta y en el norte de África, tiene muchos factores que nos recuerdan al género western. Un antiguo militar que ha optado por una vida tranquila en un entorno despoblado tiene que trasladar a un reo como sucede en muchas películas del oeste, en ese trayecto se verá acosado y perseguido por bandos armados que buscan tomarse la justicia por su mano o se oponen al orden establecido. El escenario es un personaje más y los desiertos pedregosos de la cordillera que limita la costa norte del continente están tratados con un peso visual transcendental para la historia, el clima en este caso frío y las ventiscas juegan una baza más contra la que se deberá luchar. El ejército francés que intenta sofocar los levantamientos y persigue a los rebeldes en las montañas supone el perfecto homólogo de la caballería haciendo frente a las bandas de forajidos, excediéndose en sus métodos dado que los enfrentamientos suceden lejos de todo el mundo civilizado. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Lejos de los hombres” se estrenó este pasado viernes 2 de octubre en las salas españolas.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 10 de septiembre de 2015

UNA SEMANA EN CÓRCEGA

Laurent (Vincent Cassel) y Antoine (François Cluzet) son dos cuaretones que pasan unas vacaciones en la casa familiar del segundo en Córcega, llevándose a sus respectivas hijas Marie (Alice Isaaz) y Louna (Lola le Lann) que rondan los dieciocho. Lo que parecían unos días de descanso se convierte en una situación mucho más complicada cuando Louna se enamora del amigo de su padre.

El parisino Jean-François Richet, que fuese responsable de la reciente versión “Asalto al Distrito 13” y parece estar más cómodo en el género de acción, afronta esta incursión en la comedia que resulta cuando menos sorprendente. Sin embargo logra sacar un divertido producto contando con unas localizaciones y un grupo de actores muy reducido, donde son básicamente las interpretaciones las que permiten dar vida a una idea tan sencilla. Contando con dos estrellas del cine francés y con dos jóvenes actrices emergentes, una de ellas incluso debutante, logra unas situaciones que no solo sostienen la película sino que son su gran fuerte. Aquí lo importante no es la narración y el trabajo en el ámbito visual, sino la libertad de los intérpretes para llevar a sus personajes hasta donde ellos quieran. Destaca especialmente Vincent Cassel, quien ya trabajase con este realizador en las dos entregas que adaptaron la vida del criminal Mesrine inéditas a día de hoy en nuestro país, su personaje tiene mucho en común con lo que es su vida actual, desde la edad hasta el hecho de estar divorciado y con hijos, como ese aspecto de que se le considere como uno de los hombres maduros pero atractivos del cine europeo.

El concepto de base de “Una semana en Córcega” coincide claramente con esa idea de la Lolita que hiciese mundialmente famoso el escritor Vladimir Nabokov, donde una adolescente que ni siquiera ha alcanzado la mayoría de edad intenta seducir a un hombre adulto que podría ser su padre. En este caso además ambos personajes que interpretan a los padres de la chicas tienen la misma edad y son los mejores amigos desde hace muchos años, encontrándose uno divorciado mientras que el otro pasa por el peor momento de su matrimonio y la resolución se presenta incierta. Las hijas están en esa edad de salir a todas horas y apenas pasan tiempo en casa durante las vacaciones, hasta que aparece ese interés amoroso y todo se descabala mientras unos son conscientes de lo que pasa y otros parecen estar ciegos ante cosas muy descaradas. La relación entre Louna y Marie se tensa cuando esta última se da cuenta de lo que está sucediendo y tras echárselo en cara a ambos implicados estos intentan escurrir el bulto. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Una semana en Córcega” se estrena en los cines españoles el día 11 de septiembre.

Crítica de Sergio Cardete.

lunes, 17 de agosto de 2015

EXTINCTION

Patrick (Matthew Fox) y Jack (Jeffrey Donovan) son dos supervivientes de un holocausto zombi que ha erradicado la población del planeta. Tras años de vivir recluidos cuidando a la hija de uno de ellos, las criaturas parecen haber muerto en una región asolada por la nieve.

El director Miguel Ángel Vivas firma su tercer largometraje tras “Reflejos” y “Secuestrados”, esta vez con una cinta íntegramente rodada en inglés y necesitando de una coproducción entre cuatro países para sacar adelante un producto que sin embargo demuestra tener un coste bastante reducido. “Extinction” adapta la novela “Y pese a todo…” de Juan de Dios Gañundo, pese a que omite toda su parte centrada en una Tercera Guerra Mundial en su lugar se centra en dos personajes que han logrado sobrevivir al caos y la destrucción que han provocado estos muertos vivientes que tampoco nada explica de dónde han salido. Aquí entramos en medio de una situación de emergencia que parece deberse más al virus que a una guerra, donde nadie está a salvo y la cuenta de bajas se dispara, pero esto no dura más que los primeros minutos de la película porque rápido saltamos en una dilatada elipsis hasta diez años más tarde con dos antiguos amigos que ahora se odian y no pueden ni verse pese a vivir puerta con puerta.

Como en toda historia de zombis, existen una serie de claves que aquí se repiten y a las que el espectador habitual de este subgénero estará acostumbrado. Sorprende la brevedad con la que se despacha la explosión de la plaga y la falta de explicaciones, donde tampoco se acaba de saber si los monstruos son zombis o simples infectados dado lo rápido que se transforman. Y en adelante la película opta por no mostrar casi ningún efecto relacionado con los muertos vivientes, los propios protagonistas creen que tras todo el tiempo pasado su presencia ha pasado pese a que no se atreven a salir mucho más allá de su reducto y la ciudad próxima. Es entonces cuando aparece un nuevo tipo de zombi, como una especie de evolución o deterioro de los originales, que está ciego y no es capaz de crear nuevos infectados pese a herir a sus víctimas. Con esta nueva versión de muertos vivientes lo que es una película de tres personajes permite seguir funcionando ya que las posibilidades de supervivencia de todos ellos es bastante alta siempre que no atraigan a las criaturas. La idea de que hay algo más allá de los páramos nevados y la aparición de nuevos supervivientes hará que todo cambie y tengan que aprender a defenderse de los nuevos monstruos. Mi puntuación: 4,5 sobre 10. “Extinction” se estrena en los cines el día 14 de agosto.

Crítica de Sergio Cardete.

miércoles, 5 de agosto de 2015

LES COMBATTANTS

Madeleine (Adèle Haenel) es una joven que se está preparando para poder acceder a la división militar de paracaidistas. Arnaud (Kévin Azaïs) se dedica a mantener la empresa familiar de carpintería tras la muerte de su padre. Ambos coindicen en un campamento de reclutamiento para descubrir su auténtico objetivo en la vida.

Thomas Cailley coguioniza y dirige su primer largometraje, una atípica historia de amor con dosis de humor y desencanto. Tras pasar por la Quincena de los Realizadores en el Festival de Cannes de 2014 y lograr hasta cuatro menciones, “Les Combattants” fue también una de las premiadas en la última edición de los César. Con una historia a priori sencilla y basada casi fundamentalmente en dos personajes, consigue transmitir ese desánimo que impera entre los jóvenes de un país de primera línea pero que sufre las consecuencias de la crisis. El peso de toda la película recae en sus dos protagonistas, ambos actores cuentan con una corta trayectoria pero con un potencial muy destacable. Especialmente Adèle Haenel es capaz de transmitir una rabia y una convicción con un mero gesto que se aprovecha con precisión y mucha eficacia. Muchas veces no hace falta recurrir al diálogo para saber lo que sienten los personajes sino que es con su propia interpretación no verbal donde realmente sabemos por lo que están pasando y lo que piensan.

En una juventud desencantada tras haber pasado por unos estudios superiores para poder acceder a un buen trabajo o algo que les guste, los personajes se ven desplazados hacia cosas que pueden no ser su principal interés pero con las que se ven limitados a hacer eso o nada. Madeleine tiene una visión catastrofista del mundo, cree que en menos de una generación todo el planeta colapsará por la falta de recursos y su mayor meta es lograr la supervivencia a toda costa. No le importa la especie en un sentido amplio, sino su propia capacidad autónoma para salir adelante y tener las mejores capacidades de subsistencia, es por ello que le interesa la formación militar y se prepara para entrenar cuerpo y mente en situaciones adversas. Domina esa visión tan distanciada de cualquier expectativa creada por el sistema, donde los jóvenes prefieren hacerse a la idea del fin del mundo tal como lo conocemos antes que intentar amoldarse a algo que no es lo que se les había prometido. Mi puntuación: 7,5 sobre 10. “Les Combattants” llega a las salas españolas el día 7 de agosto.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 23 de julio de 2015

UNOS DÍAS PARA RECORDAR



Tras un accidente (Gérard Lanvin), un solitario sesentón debe permanecer en un hospital con la pierna escayolada a merced de las visitas rutinarias de médicos y enfermeras, amigos y visitas imprevistas.

Bajo el pretexto de averiguar qué le ha ocurrido para acabar arrojado al Senna y de tener que quedarse unos días guardando cama, Jean Becker nos plantea el retrato de un hombre que ya está encaminado hacia la vejez, y bajo el tono de una comedia suave y muy blanca nos habla del carácter de un hombre enfrentado a sus prejuicios, a su manera de ver el mundo y al contacto obligado. Por un lado, le veremos tratar con la persona que le salvó de morir ahogado, que resulta ser un chapero que estaba ejerciendo en el momento de encontrarse en tal situación, con el que chocará por sus valores rígidos. Por otro lado, tendrá que acostumbrarse y amoldarse a la visita tanto de doctores como de pacientes que tienen sus propios problemas emocionales, a los que tendrá que reaccionar no teniendo otra opción que la de permanecer encerrado. Y el círculo se cierra con el apartado familiar y afectiva, teniendo que lidiar con las visitas tanto de su hermano como con una ex con la que acabó abruptamente por motivos que se irán resolviendo.

Bajo este esquema de personajes, el protagonista interpretado por Géard Lanvin nos ofrece una hora y media amena pero con falta de intención. Ni el argumento es novedoso, ni los personajes ni conflictos lo son, ni el espíritu con el que se trata la historia tiene algo particular con lo que resaltar la obra del director francés. Es una acometida bondadosa, con mano diestra para los momentos agradables, y con un personaje definido que ni sobresale ni se queda cojo, sino que cumple sin más su cometido. Se echa en falta quizás un poco más de riesgo en la propuesta, una búsqueda de personajes más veraces y menos pintados que los que se ofrece, intentando eso sí no irse al esperpento, que suele ser un recurso muy utilizado en estas ocasiones. Mi puntuación: 5,5 sobre 10. “Unos días para recordar” se estrena este viernes 24 de julio en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

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