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lunes, 26 de agosto de 2024

SIDONIE EN JAPÓN


Sidonie Perceval (Isabelle Huppert) recibe la invitación de un editor japonés, Kenzo (Tsuyoshi Ihara) para promocionar una traducción reeditada de su primera novela por Japón. Juntos no sólo recorren los rincones del país, sino también, el mundo de los fantasmas y así, Sidonie es cómo comenzará a superar el duelo de su marido Antoine (August Diehl).

Japón es un país desconocido para Sidonie. Tiene miedo a lo inexplorado y se siente modificada en ese lugar de la tierra que todo es diferente, pero que a la vez es idéntico a otras partes del mundo. Hay cableado eléctrico y semáforos como en su país natal, Francia, o como en cualquier otra urbe del mundo, pero tratados distintamente -el cableado en Francia está tapado y en Japón al descubierto-, por citar algunos ejemplos. En medio de la urbe japonesa se oye los cantos de los pájaros. Se dice que cuando canta un pájaro es porque no hay amenaza y está tranquilo. Así es cómo se siente Sidonie en esa tierra extraña para ella, rodeada de edificios altos, pero también de jardines donde hay paz. Japón es bella por sus costumbres, y Kenzo es la figura que se las muestra a Sidonie. A una escritora que escribe porque ya no le queda nada más que la desesperación.

Los japoneses festejan la primera luna de otoño juntándose con sus seres queridos, y también, lugar donde los muertos no se van. Los vivos y los muertos coexisten, siendo así el destino ideal para que Sidonie se reencuentre con el fantasma de su marido para cerrar el duelo y poder empezar una vida sin dolor y plena. La muerte y el destino están escritos, pero ella como escritora no lo ve hasta emprender este viaje. A pesar de la profundidad de la trama y tratarla elegantemente con una narrativa sutil y con imágenes estéticamente oníricas, la cinta de Élise Girard (Belleville-Tokyo, 2010) se queda un tanto descafeinada y a medias tintas a la hora de perfilar la construcción de los personajes y sus interacciones por lo que resulta algo artificial y difícil en emocionar. No obstante, Élise Girad ha estado nominada el año pasado 2023 por este trabajo en festivales de gran prestigio como en el festival de Venecia, Munich, San Francisco o La Roche- sur- Yon International film. “Sidonie en Japón" se estrena en las salas españolas el 13 de septiembre. Mi puntuación: 6 sobre 10.

Crítica de Luz Gallardo-Franco.

jueves, 7 de septiembre de 2023

FUMAR PROVOCA TOS

 


Tras un combate encarnizado contra una tortuga demoníaca, cinco justicieros conocidos como “TABAC FORCE” reciben la orden de ir a un retiro espiritual para reforzar la cohesión de su grupo que no deja de deteriorarse. La estancia transcurre de maravilla hasta que Lézardin, emperador del mal, decide aniquilar el planeta Tierra… 

Quentin Dupieux nos presenta aquí su nueva marcianada (connotación del término en curso) con la que construye una extravagante parodia de las películas de superhéroes. En este caso, con referentes muy claros a la mítica serie Power Rangers, tanto en el vestuario de sus héroes, como en sus limitaciones de guion, sus sombras argumentales, y también en la manufactura de sus enemigos. El relato no puede tener otro calificativo que iconoclasta, con un continuo salto de géneros que nos lleva de esta parodia obvia a un derroche de surrealismo cuando, en el retiro espiritual que se indica en la sinopsis, cada uno de los protagonistas intenta narrar una historia de miedo que trata de superar a su predecesora. Aquí es donde tenemos los momentos más locos, pero también más disfrutables de la película. La única manera de visionarla es dejarte llevar.

Con todas las letras, “Fumer fait tousser” es una apología de lo impredecible. Sin embargo, no me puedo quitar la sensación de que es una idea (la central, la del esqueleto argumental) que no daba para más que un mediometraje, o un cómic, y la otra cara que vertebra el relato surge como excusa, que funciona en mayor o menor medida, pero que no deja de ser un impostado. Es este tipo de guiones que me encantaría saber cuál ha sido el proceso de creación: dónde estuvo el huevo y dónde la gallina, y luego como hizo la tortilla y a dónde mandó a la gallina. El valor viene de la racionalización de lo que ha hecho, porque en un primer acercamiento la sensación que se me queda es de estupor, aunque al romperte los esquemas produce risa nerviosa, lo que por definición es una de las formas de comedia. Mi puntuación: 5 sobre 10. “Fumar provoca tos” se estrena mañana viernes 8 de septiembre.

Crítica de Héctor Izquierdo.

miércoles, 26 de julio de 2023

CATA DE VINOS

 

Jacques (Bernard Campan) está divorciado y dirige una pequeña bodega, al borde de la quiebra. Hortense (Isabelle Carré), decidida a no quedarse soltera e involucrada en la asociación, entra un día en su tienda y decide apuntarse a un taller de cata.

No hay nada aparentemente nuevo en la cinta de Ivan Calbérac, pero al mismo tiempo, la mirada del director es lo suficientemente delicada e incisiva para que merezca la pena verla. No hay nada de nuevo en los personajes de Jacques y Hortense, pero al mismo tiempo se intuye una manera de entender los personajes que le dan un plus de verosimilitud y encanto. No hay nada de nuevo en el papel del alivio cómico que interpreta el ayudante pícaro de Jacques, pero al mismo tiempo se intuye cierto disfrute en crear este personaje. ¿Qué hace que estos ingredientes recurrentes puedan hacer un cóctel notable? Un equilibrio sutil en cuanto a las tramas hace que prácticamente no sea vean las costuras del guion, lo que redunda en una agradable naturalidad. Los pocos personajes se cruzan, y entran y salen en la vida de los otros con la azarosa simplicidad de la vida real.

El vino, como elemento articular de la trama, juega como metáfora narrativa, ya que lo que nos encontramos aquí es una “degustación”, un recorrido por varios sentidos que solo nos llega para paladear, pero no para consumir. Aprobado en cuanto a color, olor, primera nariz y aprobado también en que no nos da pena escupirlo. Porque sí, tampoco se queda en el paladar, lo escupimos. Lo peor: La trama del hijo fallecido de Jacques está un poco forzada. A parte, hay algo en el personaje de Hortense, en su delicadeza, en su forma de ver el mundo, que hace bastante difícil creer que esté tan sola sin buscarlo, elemento necesario para que la película funcione. Todavía no he decidido si esto es algo demasiado malo, pero me chirría. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Cata de vinos” se estrena este viernes 28 de julio en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

viernes, 21 de julio de 2023

UNA CUESTIÓN DE HONOR

 

Aissa (Shaïn Boumedine), un joven oficial de origen argelino, pierde trágicamente la vida durante un nuevo ritual de iniciación en la prestigiosa academia militar francesa de Saint-Cyr. A medida que su muerte destroza a su familia, surge la polémica sobre los planes del funeral de Aissa cuando el ejército se niega a asumir la responsabilidad. Ismael (Karim Leklou), su rebelde hermano mayor, trata de mantener unida a la familia mientras luchan por ganar justicia para Aissa.

“Pour la France”, la película de Rachid Hami, que por lo que se intuye bebe de experiencia personal, va de menos a más. Al principio, te hace preguntarte si el punto de partida es solo una idea que solo da para relato curioso, y los flashbacks son solo la guarnición necesaria para que el cliente no se queje de que ha comido poco. Sin embargo, poco a poco te das cuenta de que todo tiene un sentido narrativo, que las caras del relato no son nada sin las otras caras y que el director sabe perfectamente lo que hace. Con una cámara hábil y sin concesiones grandilocuentes, tenemos un retrato muy verosímil que te va calando poco a poco, sustentado en una decisión narrativa interesante que vertebra todo: los miembros implicados de la historia van pasando por el ataúd del protagonista muerto mientras asistimos a la historia parcial de su pasado.

En un soberbio retrato de lo doméstico, de los conflictos personales, intrapersonales e interpersonales, el director y coguionista junto a Ollivier Pourrioul nos habla de muchas cosas: la inmigración, el sentimiento nacional, la guerra, el duelo, las rencillas familiares, la violencia doméstica, el cuento del patito feo, la rivalidad entre el hermano al que todo el mundo admira y el que aparentemente ha salido torcido… y en todo esto, ninguna trama desentona respecto a las otras y ninguna sobra, lo que crea una interesante obra de orfebrería narrativa. Aún así, la que más luce y crea más empatía, es la relación entre los dos hermanos, que sirve como sustento a las demás: las interpretaciones de los dos protagonistas son sólidas, en unas antípodas comedidas que nos hacen empatizar con ambos en según qué momentos. Mi puntuación: 7,5 sobre 10. “Una cuestión de honor” se estrena el viernes 4 de agosto en las salas españolas.

Crítica de: Héctor Izquierdo.

domingo, 4 de octubre de 2015

LEJOS DE LOS HOMBRES

Daru (Viggo Mortensen) es un profesor que trabaja en mitad de los Atlas enseñando a leer a los hijos de los pastores de la zona. Como funcionario le encargan trasladar a un prisionero acusado de asesinato desde su región hasta su juicio, todo ello en plena sublevación de Argelia contra los colonos franceses en el año 1954.

El realizador galo David Oelhoffen firma su segundo largometraje adaptando una historia corta de Albert Camus publicada casi en la misma época que se ambienta la película. Con una trama sencilla y contando con un reparto muy reducido repleto de caras desconocidas a excepción de su protagonista, ahonda en temas como la inmigración, la subyugación de las colonias a manos de las potencias europeas, y el choque entre las leyes de las culturas autóctonas con las implantadas por occidente. El personaje de Daru es de origen español pero nació en suelo argelino, por lo que pese a haber combatido por Francia en la Segunda Guerra Mundial y ejercer como trabajador público para dicho estado, nunca ha sido tratado como un auténtico francés. Pero además desde los rebeldes que quieren expulsar al invasor y poder proclamarse independientes es como un colono más al que atacar. Viggo Mortensen interpreta un papel que le exige expresarse tanto en francés, como en árabe y español con fluidez, ya que su personaje está en un punto intermedio de las tres nacionalidades.

Pese a que “Lejos de los hombres” esté ambientada en los años cincuenta y en el norte de África, tiene muchos factores que nos recuerdan al género western. Un antiguo militar que ha optado por una vida tranquila en un entorno despoblado tiene que trasladar a un reo como sucede en muchas películas del oeste, en ese trayecto se verá acosado y perseguido por bandos armados que buscan tomarse la justicia por su mano o se oponen al orden establecido. El escenario es un personaje más y los desiertos pedregosos de la cordillera que limita la costa norte del continente están tratados con un peso visual transcendental para la historia, el clima en este caso frío y las ventiscas juegan una baza más contra la que se deberá luchar. El ejército francés que intenta sofocar los levantamientos y persigue a los rebeldes en las montañas supone el perfecto homólogo de la caballería haciendo frente a las bandas de forajidos, excediéndose en sus métodos dado que los enfrentamientos suceden lejos de todo el mundo civilizado. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Lejos de los hombres” se estrenó este pasado viernes 2 de octubre en las salas españolas.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 10 de septiembre de 2015

UNA SEMANA EN CÓRCEGA

Laurent (Vincent Cassel) y Antoine (François Cluzet) son dos cuaretones que pasan unas vacaciones en la casa familiar del segundo en Córcega, llevándose a sus respectivas hijas Marie (Alice Isaaz) y Louna (Lola le Lann) que rondan los dieciocho. Lo que parecían unos días de descanso se convierte en una situación mucho más complicada cuando Louna se enamora del amigo de su padre.

El parisino Jean-François Richet, que fuese responsable de la reciente versión “Asalto al Distrito 13” y parece estar más cómodo en el género de acción, afronta esta incursión en la comedia que resulta cuando menos sorprendente. Sin embargo logra sacar un divertido producto contando con unas localizaciones y un grupo de actores muy reducido, donde son básicamente las interpretaciones las que permiten dar vida a una idea tan sencilla. Contando con dos estrellas del cine francés y con dos jóvenes actrices emergentes, una de ellas incluso debutante, logra unas situaciones que no solo sostienen la película sino que son su gran fuerte. Aquí lo importante no es la narración y el trabajo en el ámbito visual, sino la libertad de los intérpretes para llevar a sus personajes hasta donde ellos quieran. Destaca especialmente Vincent Cassel, quien ya trabajase con este realizador en las dos entregas que adaptaron la vida del criminal Mesrine inéditas a día de hoy en nuestro país, su personaje tiene mucho en común con lo que es su vida actual, desde la edad hasta el hecho de estar divorciado y con hijos, como ese aspecto de que se le considere como uno de los hombres maduros pero atractivos del cine europeo.

El concepto de base de “Una semana en Córcega” coincide claramente con esa idea de la Lolita que hiciese mundialmente famoso el escritor Vladimir Nabokov, donde una adolescente que ni siquiera ha alcanzado la mayoría de edad intenta seducir a un hombre adulto que podría ser su padre. En este caso además ambos personajes que interpretan a los padres de la chicas tienen la misma edad y son los mejores amigos desde hace muchos años, encontrándose uno divorciado mientras que el otro pasa por el peor momento de su matrimonio y la resolución se presenta incierta. Las hijas están en esa edad de salir a todas horas y apenas pasan tiempo en casa durante las vacaciones, hasta que aparece ese interés amoroso y todo se descabala mientras unos son conscientes de lo que pasa y otros parecen estar ciegos ante cosas muy descaradas. La relación entre Louna y Marie se tensa cuando esta última se da cuenta de lo que está sucediendo y tras echárselo en cara a ambos implicados estos intentan escurrir el bulto. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Una semana en Córcega” se estrena en los cines españoles el día 11 de septiembre.

Crítica de Sergio Cardete.

miércoles, 5 de agosto de 2015

LES COMBATTANTS

Madeleine (Adèle Haenel) es una joven que se está preparando para poder acceder a la división militar de paracaidistas. Arnaud (Kévin Azaïs) se dedica a mantener la empresa familiar de carpintería tras la muerte de su padre. Ambos coindicen en un campamento de reclutamiento para descubrir su auténtico objetivo en la vida.

Thomas Cailley coguioniza y dirige su primer largometraje, una atípica historia de amor con dosis de humor y desencanto. Tras pasar por la Quincena de los Realizadores en el Festival de Cannes de 2014 y lograr hasta cuatro menciones, “Les Combattants” fue también una de las premiadas en la última edición de los César. Con una historia a priori sencilla y basada casi fundamentalmente en dos personajes, consigue transmitir ese desánimo que impera entre los jóvenes de un país de primera línea pero que sufre las consecuencias de la crisis. El peso de toda la película recae en sus dos protagonistas, ambos actores cuentan con una corta trayectoria pero con un potencial muy destacable. Especialmente Adèle Haenel es capaz de transmitir una rabia y una convicción con un mero gesto que se aprovecha con precisión y mucha eficacia. Muchas veces no hace falta recurrir al diálogo para saber lo que sienten los personajes sino que es con su propia interpretación no verbal donde realmente sabemos por lo que están pasando y lo que piensan.

En una juventud desencantada tras haber pasado por unos estudios superiores para poder acceder a un buen trabajo o algo que les guste, los personajes se ven desplazados hacia cosas que pueden no ser su principal interés pero con las que se ven limitados a hacer eso o nada. Madeleine tiene una visión catastrofista del mundo, cree que en menos de una generación todo el planeta colapsará por la falta de recursos y su mayor meta es lograr la supervivencia a toda costa. No le importa la especie en un sentido amplio, sino su propia capacidad autónoma para salir adelante y tener las mejores capacidades de subsistencia, es por ello que le interesa la formación militar y se prepara para entrenar cuerpo y mente en situaciones adversas. Domina esa visión tan distanciada de cualquier expectativa creada por el sistema, donde los jóvenes prefieren hacerse a la idea del fin del mundo tal como lo conocemos antes que intentar amoldarse a algo que no es lo que se les había prometido. Mi puntuación: 7,5 sobre 10. “Les Combattants” llega a las salas españolas el día 7 de agosto.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 23 de julio de 2015

UNOS DÍAS PARA RECORDAR



Tras un accidente (Gérard Lanvin), un solitario sesentón debe permanecer en un hospital con la pierna escayolada a merced de las visitas rutinarias de médicos y enfermeras, amigos y visitas imprevistas.

Bajo el pretexto de averiguar qué le ha ocurrido para acabar arrojado al Senna y de tener que quedarse unos días guardando cama, Jean Becker nos plantea el retrato de un hombre que ya está encaminado hacia la vejez, y bajo el tono de una comedia suave y muy blanca nos habla del carácter de un hombre enfrentado a sus prejuicios, a su manera de ver el mundo y al contacto obligado. Por un lado, le veremos tratar con la persona que le salvó de morir ahogado, que resulta ser un chapero que estaba ejerciendo en el momento de encontrarse en tal situación, con el que chocará por sus valores rígidos. Por otro lado, tendrá que acostumbrarse y amoldarse a la visita tanto de doctores como de pacientes que tienen sus propios problemas emocionales, a los que tendrá que reaccionar no teniendo otra opción que la de permanecer encerrado. Y el círculo se cierra con el apartado familiar y afectiva, teniendo que lidiar con las visitas tanto de su hermano como con una ex con la que acabó abruptamente por motivos que se irán resolviendo.

Bajo este esquema de personajes, el protagonista interpretado por Géard Lanvin nos ofrece una hora y media amena pero con falta de intención. Ni el argumento es novedoso, ni los personajes ni conflictos lo son, ni el espíritu con el que se trata la historia tiene algo particular con lo que resaltar la obra del director francés. Es una acometida bondadosa, con mano diestra para los momentos agradables, y con un personaje definido que ni sobresale ni se queda cojo, sino que cumple sin más su cometido. Se echa en falta quizás un poco más de riesgo en la propuesta, una búsqueda de personajes más veraces y menos pintados que los que se ofrece, intentando eso sí no irse al esperpento, que suele ser un recurso muy utilizado en estas ocasiones. Mi puntuación: 5,5 sobre 10. “Unos días para recordar” se estrena este viernes 24 de julio en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

jueves, 16 de abril de 2015

REGRESO A ÍTACA



Una azotea en La Habana al atardecer. Cinco amigos se reúnen para celebrar el regreso de Amadeo (Néstor Jiménez) después de pasar dieciséis años en el exilio. Desde el anochecer al amanecer hablan de sus recuerdos de juventud, del grupo que formaban, de la fe que tenían en el mañana… y de sus decepciones.

Estas son las películas que te han entender en todo su esplendor la potencia del guion como fuerza motora total de las historias, lejos de artificios. La propuesta del director Laurent Cantet es tan sencilla y atrayente para un director que cuenta historias de vida como juntar a cinco amigos de siempre después de cruzar la cincuentena, rememorar viejas historias, viejos anhelos y ver lo que hasta ahora ha sido la vida para ellos. El triunfo de la película está en dibujar a cinco personajes con los que empatizas rápidamente, y cuyas historias particulares permiten muy eficazmente dibujar un retrato de la sociedad cubana de los últimos treinta años. Los caracteres de los cinco personajes hacen que la velada se antoje dinámica al espectador, aunque uno de ellos pase bastante inadvertido por su poco carisma o su manera de interpretar, lo que no tiene por qué ser un hándicap ya que en los grupos de amigos también nos podemos encontrar este estereotipo claramente representado.

Como el lector puede intuir la película empieza con un suave contoneo, donde los amigos recuerdan viejas anécdotas que incluso a veces al espectador le quedan ajenos, tal como sucedería en cualquier grupo de amigos del que cualquiera que no forme parte queda absolutamente alejado de su lenguaje particular, de comportamientos que todos frecuentamos pero que adquieren particularidad según el seno concreto en el que nos vimos imbuidos. Pronto, con los minutos y el vino, aparecen las reflexiones más profundas, los achaques mutuos, las cosas que hace tiempo se habían querido decir, y las ilusiones que se quedaron estrelladas en ese grupo de amigos que ya nunca serán. Del reparto central destaco a Néstor Jiménez, que da vida Amadeo, un ejercicio total de mimetismo tanto físico como de interpretación. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Regreso a Ítaca” se estrena este viernes 17 de abril en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

LAZOS DE SANGRE



Chris Pierzynski (Clive Owen) ha cumplido una condena de varios años en prisión por haber participado en un ajuste de cuentas. Su hermano pequeño Frank (Billy Cudrup), agente de policía con un prometedor futuro por delante, lo espera con reticencia a la salida de la cárcel. Chris y Frank siempre han tenido sus más y sus menos. Sin embargo, sus lazos de sangre los unen y, por ello, Frank da una oportunidad a su hermano: lo aloja, le encuentra un trabajo, le ayuda a retomar el contacto con sus hijos y su ex mujer. Chris conoce a Natalie (Mila Kunis), que encarna la esperanza de emprender una nueva vida, pero pronto su pasado llamará otra vez a su puerta.

La cuarta película del francés Guillaume Canet tiene en su reparto al cast más internacional hasta la fecha que ha conseguido reunir. La película es un remake del largometraje francés “Liens de sang” de Jacques Maillot, y nos cuenta una historia criminal en los años 70 donde la relación de dos hermanos tiene un papel muy importante en todo ello. Tenemos por un lado al hermano que se ha situado en el lado equivocado de la justicia, que ha pagado una pena muy alta por vengar a su mujer muerta a manos de un hombre, pero que no es un santo en malas circunstancias ya que su temperamento le juega malas pasadas constantemente. Por otro lado tenemos al hermano que se convirtió en policía, que abandonó a su hermano cuando este se encontraba en prisión pero que tiene un lío con una chica de un delincuente al que él mismo ha encarcelado. A partir de aquí, se crea una trama en el que las decisiones de los dos hermanos interactúan continuamente con el del otro, poniendo en jaque sus sentimientos y su vinculación con su padre.

A estos dos personajes ya de sí tan contradictorios y antagonistas, obligados a entenderse por los lazos que los unen, hay que sumar un padre que intenta lidiar entre ellos, la novia del policía que no tiene nada claro lo que están haciendo, su ex que ha jurado vengarse del policía por robarle a su chica, la ex del hermano delincuente con la que comparten dos hijos, la nueva novia del delincuente… un cóctel entretenido que se mueve por cauces seguros pero que nunca llegan a sorprender del todo. Clive Owen encarna un muy creíble expresidiario que tendrá que aceptar la ayuda de Billy Cudrup, sorprendentemente eficaz en una interpretación que se asemeja mucho a la ofrecida por Matthew McConaughey en “True detective”. Sorprende ver a  la gran Marion Cotillard en un papel tan minoritario, prácticamente testimonial. Completan el reparto nombres como el de James Caan, Mila Kunis, Zoe Saldana o Lili Taylor. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Lazos de sangre” se estrena este viernes 27 de marzo en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo

viernes, 13 de marzo de 2015

2 OTOÑOS, 3 INVIERNOS



A los treinta y tres años, Arman (Vincent Macaigne) decide cambiar de vida. En primer lugar, decide empezar a correr. También  Amélie (Maud Wyler) corre. Su primer encuentro será un shock. El segundo será un navajazo en pleno corazón. 

Sébastien Betbeder nos presenta este trabajo sobre trazos de varias vidas, en más profundidad de las de sus dos protagonistas, aunque también de varios personajes tangenciales que aparecen en las vidas de estos dos durante lo que dura la acción, como reza el título, dos otoños y tres inviernos. Nos encontramos con dos personajes que dan tumbos en la vida, pero no en el sentido negativo de la palabra, sino tumbos normales y que van buscando su lugar en ella, tal vez con una persona a su lado o tal vez no. El formato pseudo-documental utilizado por el director nos permite que buceemos en la mente de los protagonistas, en la forma en que explican sus pensamientos, en el sentido que dan a los sucesos que vemos en pantalla, nos acerca de la manera más próxima posible al formato novelado. Esta propuesta por tanto nos acerca a la introspección de los personajes, por lo que se puede permitir reducir el nivel de acción y dinamismo de la historia.

La historia es una narración sin estridencias, dividido en capítulos pequeños que a veces incluso pueden durar solo un par de minutos, así como lo hacen algunas novelas. La doble versión de poder ver lo que ocurre, y cómo lo interpreta cada personaje, puede producir en ocasiones cierta comedia ligera, ya que se plasma ante el espectador esa dualidad tan clásica de la ficción que es la expectativa y ruptura de esa expectativa. El guionista y el director saben jugar este recurso con pericia, sobretodo el personaje protagonista, complementando estos dos niveles de narración, dibujando un protagonista sólido (Vincent Macaigne), una partenaire que funciona de motor (Maud Wyler), y un secundario que aunque no es muy interesante le pasan cosas interesantes. Varios recursos para llegar a un mismo fin: una manera distinta de contar lo tanteas veces contado, y este es su principal oficio, porque la historia como tal no aporta nada nuevo. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “2 otoños, 3 inviernos” se estrena hoy 13 de marzo en los cines españoles.

Crítica de Héctor Izquierdo.

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