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jueves, 7 de mayo de 2015

LAS ALTAS PRESIONES

Miguel (Andrés Gertrúdix) regresa a su ciudad natal para buscar localizaciones de una película, volverá a encontrarse con los que fueron sus amigos y redescubre la ciudad de Pontevedra desde una nueva perspectiva.

El director y guionista Ángel Santos acomete su segundo largometraje con un cierto tono autobiográfico. El cineasta, natural de la región de Pontevedra, lleva años trabajando fuera de la zona dedicado al cine y el regreso que experimenta su protagonista puede ser perfectamente uno próximo al que él haya experimentado en este tiempo. Por si fuera poco, el actor al que ha escogido para llevar el hilo conductor de la historia tiene casi su misma edad, una edad cercana a la cuarentena donde se replantea su propia vida y el punto al que ha llegado. La experiencia y a su vez las decepciones que se han sufrido a lo largo del camino le han llevado a un punto de desolación. Todos los que están a su alrededor parecen tener un objetivo en la vida o estar haciendo lo que les gusta, pero Miguel ni está a gusto con lo que hace ni sabe qué va a ser de su vida en el futuro. Andrés Gertrúdix asume todo el peso de la película a través de su interpretación, aportando un personaje aislado de todo lo que le rodea y bastante reflexivo.

La misma historia de la cinta podría haberse ido redactando a la vez que se desarrollaba el proceso de preproducción de la película, donde el trabajo de búsqueda de localizaciones que desempeña el protagonista podría haber sido a la vez parte de la propia película que se está rodando. Da la sensación de que se hubiese llevado al actor a aquellos posibles escenarios naturales para permitirle estar a su aire y desarrollar su papel, la mayor parte de las veces está solo y son secuencias sin diálogo sin una clara planificación ni continuidad para el global de la trama. Una producción tan simplificada en todos estos exteriores se mantiene también en todas aquellas situaciones que hacen avanzar la trama de una manera episódica mientras Miguel se encuentra con aquellos que conocía de su antigua vida, desde una antigua pareja, un compañero, un vecino, o simplemente un conocido. Entre todos estos surge el personaje de Alicia, que es la única persona nueva que no formaba parte de su vida previa, sobre la que recaerá el interés amoroso del protagonista más por intentar encontrar algo que porque sienta una impresión más profunda. Mi puntuación: 4 sobre 10. “Las altas presiones” se estrena en los cines españoles mañana viernes día 8 mayo.

Crítica de Sergio Cardete.

viernes, 24 de abril de 2015

CÓMO SOBREVIVIR A UNA DESPEDIDA



Alocada historia de un grupo de amigas que a los veintisiete años no han conseguido lo que soñaban en la adolescencia: un buen trabajo, un novio como el de "Cincuenta sombras de Grey" y vivir en un pisazo céntrico. Como mileuristas, lo único que han logrado es compartir piso, trabajar como becarias, salir con chicos alérgicos al compromiso y comprarse ropa solo en las rebajas. Pero Nora y sus amigas no se rinden ante la cruda realidad. Lo primero que se proponen es organizarle una despedida de soltera inolvidable a Gisela (Celia de Molina), la más responsable del grupo. Y el destino escogido es Gran Canaria.

La ópera prima de Manuela Moreno es un pastiche de demasiadas cosas, empezando por una descarada versión adolescente de “Resacón en las Vegas” en la segunda parte del metraje, y un homenaje demasiado evidente a los tres primos de Daniel Sánchez Arévalo que cambian un baile de los Backstreet Boys por uno de las Spice Girls. La fuerza de la propuesta del proyecto se ve muy bien en el reparto que han conseguido reunir para la película. En unos papeles adolescentes donde podían haber encajado perfectamente Blanca Suárez, Aura Garrido, Marina Salas y similares como alguna de las protagonistas, las que finalmente han recaído en los roles han sido Natalia de Molina, una actriz que acaba de emerger en el panorama español después de su notable interpretación en “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, otra que también está empezando a despuntar como es María Hervás, Úrsula Corberó, quizá la cara más conocida pero que todavía no ha conseguido que se la valore por su talento, y finalmente la desconocida Celia de Molina.

El grupo no logra tener el carisma como pueden tener por ejemplo tanto el grupo de “Primos” u otras películas sobre el valor y la heterogeneidad de la amistad que logran hacer olvidar fallos de guion o argumentos algo vacuos. Por poner un ejemplo, aunque se pueda tener dudas entre el nivel de comedia que aporta el guion de “Fuga de cerebros”, en este caso sí que hay una química palpable entre el grupo de amigos que se traslada a pantalla y da un plus de vitalidad. En este caso, y siendo agradablemente necesaria una versión femenina, no ocurre lo mismo. De lo poco salvable del film es la exuberancia de Úrsula Corberó en el apartado femenino y de un José Lamuño arrebatador en el apartado masculino. Además, los breves momentos musicales funcionan correctamente a pesar de que son elecciones muy obvias y que no podían ser más comerciales. También da pena comprobar que al cameo de la Spice Girl se le podía haber sacado más partido. Mi puntuación: 4 sobre 10. “Cómo sobrevivir a una despedida” se estrena hoy viernes 24 de abril en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

jueves, 16 de abril de 2015

REGRESO A ÍTACA



Una azotea en La Habana al atardecer. Cinco amigos se reúnen para celebrar el regreso de Amadeo (Néstor Jiménez) después de pasar dieciséis años en el exilio. Desde el anochecer al amanecer hablan de sus recuerdos de juventud, del grupo que formaban, de la fe que tenían en el mañana… y de sus decepciones.

Estas son las películas que te han entender en todo su esplendor la potencia del guion como fuerza motora total de las historias, lejos de artificios. La propuesta del director Laurent Cantet es tan sencilla y atrayente para un director que cuenta historias de vida como juntar a cinco amigos de siempre después de cruzar la cincuentena, rememorar viejas historias, viejos anhelos y ver lo que hasta ahora ha sido la vida para ellos. El triunfo de la película está en dibujar a cinco personajes con los que empatizas rápidamente, y cuyas historias particulares permiten muy eficazmente dibujar un retrato de la sociedad cubana de los últimos treinta años. Los caracteres de los cinco personajes hacen que la velada se antoje dinámica al espectador, aunque uno de ellos pase bastante inadvertido por su poco carisma o su manera de interpretar, lo que no tiene por qué ser un hándicap ya que en los grupos de amigos también nos podemos encontrar este estereotipo claramente representado.

Como el lector puede intuir la película empieza con un suave contoneo, donde los amigos recuerdan viejas anécdotas que incluso a veces al espectador le quedan ajenos, tal como sucedería en cualquier grupo de amigos del que cualquiera que no forme parte queda absolutamente alejado de su lenguaje particular, de comportamientos que todos frecuentamos pero que adquieren particularidad según el seno concreto en el que nos vimos imbuidos. Pronto, con los minutos y el vino, aparecen las reflexiones más profundas, los achaques mutuos, las cosas que hace tiempo se habían querido decir, y las ilusiones que se quedaron estrelladas en ese grupo de amigos que ya nunca serán. Del reparto central destaco a Néstor Jiménez, que da vida Amadeo, un ejercicio total de mimetismo tanto físico como de interpretación. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Regreso a Ítaca” se estrena este viernes 17 de abril en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

lunes, 25 de agosto de 2014

EN UN PATIO DE PARÍS

Antoine (Gustave Kervern) es un hombre desencantado con la vida que lo deja todo para acabar trabajando como portero en una extravagante comunidad de vecinos. La presidenta del inmueble, Mathilde (Catherine Deneuve) está obsesionada con que el edificio se va a venir abajo de un momento a otro y se dedica a atemorizar al vecindario.

El director tunecino Pierre Salvadori, que también colabora en el guión, relata esta historia sobre el desapego con las cosas y la crisis de la edad con un tono de comedia. El desarrollo casi completo de la cinta se da dentro del edificio, pasando por la portería, el patio y las casas de los vecinos. De esta manera llega a crearse un microuniverso que no parece nada realista, cuestión que se nota aún más desde los efectos de iluminación hasta el aspecto tan descaradamente de plató que se percibe en este espacio. El espectro de los coetáneos pasa por un arquitecto obsesivo, un vendedor de bicicletas drogadicto, un ciego que odia a todo el mundo, un guardia de seguridad sin techo que se mete de okupa, una fanática de las conspiraciones históricas, y un hombre de negocios que parece ser el único que se percata de la locura que impregna el ambiente. Todos ellos alterarán la nueva vida de Antoine, que todo lo que quería era dejar las responsabilidades y estar tranquilamente en un puesto poco exigente.

A través de los dos protagonistas se puede apreciar el alejamiento respecto al mundo real mediante el desencanto o la ensoñación. Antoine recurre a las drogas para olvidarse de toda su vida anterior que abandonó sin previo aviso y sobreponerse así también al insomnio que sufre, esta conducta le supondrá problemas con varios vecinos que le delegan multitud de tareas sin preocuparse de su estado. Mientras que Mathilde sufre una obsesión tan exacerbada tras ver una grieta en su casa que le llevará a hacer algunas acciones muy cuestionables, en las que también algunos charlatanes le seguirán la corriente para aprovecharse de sus imaginaciones. El deterioro mental de ambos, ya sea debido al consumo de drogas como a la vejez respectivamente, es lo que les llevará a un final nefasto sin conseguir ninguno de los dos lo que pretendían. La película toma un tono mucho más sombrío y decadente en su tercio final cuando ambos se dan cuenta de que no están actuando de una manera coherente. Mi puntuación: 4,5 sobre 10."En un patio de París" se estrenó este pasado viernes 22 de agosto en las salas españolas.

Crítica de Sergio Cardete.

viernes, 16 de mayo de 2014

NUEVA VIDA EN NEW YORK

Mucho tiempo después de su curso de Erasmus en España, Xavier (Romain Duris) está casado y tiene dos hijos, pero aun así sigue encontrando la vida muy complicada. Cuando su mujer (Kelly Reilly) se traslada a Nueva York por razones de trabajo, incapaz de soportar la situación, decide seguirla con los niños.

Cédric Klapisch nos ofrece la tercera entrega de la saga que comenzó con "L'auberge spagnole" y "Las muñecas rusas", en su particular propuesta sobre las relaciones humanas, tal como hiciera hace poco Richard Linklater con su trilogía sobre un universo más restringido, tan solo los varios episodios de amor entre un hombre y una mujer a lo largo del tiempo. En este campo, la matriz es un poco más amplia y sigue cómo han evolucionado las vinculaciones entre un grupo de amigos que se conocen prácticamente desde niños. Romain Duris, héroe romántico francés de la actualidad que ya nos soprendió en "Los seductores", ejerce como hilo conductor de esta historia, dando vida a un hombre en una encrucijada vital en la que parece que tiene que deshacerse de viejos prejuicios y encontrar un camino que hasta ahora no ha parecido encontrar en su vida. Pero los tiempos vitales del ser humano están para redefinirlos, y "Nueva vida en New York" es un claro ejemplo de ello, así como su protagonista.

En su círculo relacional entran en juego su actual esposa con la que tiene una relación harta difícil (Kelly Reilly), una amiga lesbiana con la que tiene la relación que aparentemente es la más sana aunque le exija uno que otro sacrificio (Cécile de France), y su antigua novia que aparecerá para complicar todavía más su situación (Audrey Tatou). Esta entrega nos habla de forma desenfadada, con algunos momentos de comedia muy de proceder francés, otros momentos refrescantes y que salpican agradablemente la narración, y que hacen entre todos una narración solvente la indecisión de los treinta y pico, que nos hablan de un momento de elecciones y de dudas que parecen no poder posponerse de la forma que antes podía ocurrir con los veinte, pero que en nuestra generación se nos plantea en esa franja de edad. Lo bueno de esta tercera entrega es que se entiende por sí sola, y por tanto no es necesario conocer los antecedentes que se plantean en las dos primeras, y así mismo los iniciados podrán disfrutar de dos horas agradables, asumiendo algunas de las causas en el subtexto, aunque perdiéndose inevitablemente algunos guiños. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. "Nueva vida en New York" se estrenó ayer jueves en las salas españolas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

DÍAS DE VINILO



Damián, Marcelo, Luciano y Facundo son cuatro amigos treintañeros cuya relación está atravesada por tres grandes temas: la música, la amistad y las mujeres. Damián, es escritor y guionista. Para recuperar a Ana, su ex, escribió un guion de cine, cuya única copia pierde a manos de Vera, una mujer muy particular que se entrometerá en su vida para empezar a modificarla.

Como un buen monólogo, a veces las películas deben tener por bandera una cierta tesis sobre alguno de los aspectos de la vida de las personas para que marque la diferencia, o al menos para que genere cierto interés: esto es lo que ocurre de forma inteligente y a la vez liviana con el producto que nos encontramos. “Días de vinilo” habla de muchas de las profesiones que están muy íntimamente entroncada con los sentimientos humanos, de ciertos aspectos artísticos que están tan entroncados en la naturaleza y el alma humano que a veces es imposible disociarlos: como la música, el cine, e incluso los servicios funerarios. En esta sinestesia tan endogámica, las conversaciones trascienden un apartado para servir al otro y viceversa. Todo esto bajo el foco de la relación entre cuatro amigos que han evolucionado desde una infancia aparentemente idílica, para darse de bruces con una realidad que siempre han visto ligada a la música.

En estos términos, los guiños a elementos muy reconocibles del mundo de la música y del cine son constantes, pero se hace de una forma muy natural, nada forzada, en conversaciones que los amantes de estas artes han tenido por doquier. Se juega mucho a la referencialidad, haciendo un pequeño baile entre la ficción y lo real, los lugares comunes y lo original, intentando establecer un equilibrio imposible. Los cuatro actores protagonistas, nombres argentinos para mi desconocidos, están regulares exceptuando tal vez Rafael Spregelburd, que se me antoja demasiado antiposicionado en su rol. A modo de anécdota –que no es anécdota- tenemos la colaboración de Leonardo Sbaraglia interpretándose a sí mismo, que actúa como pretendido alivio cómico, en un papel sorprendente y que contraste con estupefacción con mi imagen del actor, por lo que el resultado tiene todavía más potencia. Mi puntuación: 8 sobre 10. “Días de vinilo” se estrenó este pasado viernes 13 de diciembre en las salas españolas.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

PLAN EN LAS VEGAS



Con el paso del tiempo, cuatro hombres que fueron amigos en los años cincuenta siguieron caminos muy distintos. Sin embargo, cuando el único que quedaba soltero decide casarse (Michael Douglas), se reúnen todos en Las Vegas para celebrarlo huyendo de sus vidas por un fin de semana.

Como dijo un compañero el día del prestreno en España, “Plan en las Vegas” es simplemente un “Resacón en las Vegas” Golden Edition. Y es que el argumento que se nos ofrece lo deja claro ya desde su inicio: cuatro viejas glorias convertidos en cuatro amigos de la infancia, que pretenden pasar un fin de semana glorioso recuperando viejos momentos para pasar la despedida de soltero de uno de ellos. En estos términos, el producto se convierte en una reunión amigos que casi trasciende la pantalla, ya que en algunos momentos incluso parece que estamos viendo a los mismos actores hablando de temas comunes a su momento, de conflictos pertenecientes a su edad y a miedos que a todos nos acecharán tarde o temprano, por lo que hay un cierto halo de metalenguaje. En esto mucho tiene que decir el gran reparto que se nos propone: los oscarizados Michael Douglas, Morgan Freeman, Robert de Niro y Kevin Kline.

La trama es sencilla, muy sencilla, nada por aquí, nada por allá. Tan solo un pequeño aderezo que es el necesario conflicto entre dos de los amigos, focalizado en este caso en Michael Douglas y Robert de Niro (de los cuatro, sólo él podría haber hecho este papel), con una chica como epicentro del terremoto, como no podía ser de otra manera. Esto se traslada al presente proyectando de nuevo la situación en la figura de una chica que conocen en su viaje de rencuentro, interpretado ésta por Mary Steenburgen. Entre el reparto, encontramos a un Kevin Kline algo sobreactuado, un Morgan Freeman que es de lo mejor de la película, y a unos Robert de Niro y Michael Douglas que están correctos. Cierran este baile de nombres otros menos conocidos como Jerry Ferrara (“Entourage”), Romany Malco (“Weeds”) o Michael Ealy (“Almost Human”). Mi puntuación: 6 sobre 10. “Plan en las Vegas” se estrena el 22 de noviembre en las salas de toda España.

viernes, 21 de junio de 2013

MI ENCUENTRO CON MARILOU



Taillandier (Patrick Cheasnais) es un conocido pintor de más de sesenta años. Sin embargo, a pesar de su éxito, decide dejar de pintar. Presa de la depresión, se va de casa sin dar una explicación a su familia y empieza a viajar. Durante su periplo conoce a Marilou (Jeanne Lambert), a la que su madre ha rechazado y que se siente perdida. La joven y el hombre deciden pasar un tiempo juntos. Acaban viviendo como padre e hija en la paz y tranquilidad de una casa alquilada, ayudándose mutuamente.

El encuentro entre dos maneras de entender el mundo siempre suele ser sugestivo, y más cuando un punto de vista se encuentra tan alejado del otro, pero a su manera ambos buscando lo mismo: encontrar su lugar propio en el mundo, su identidad perdida o nunca descubierta. Lo nuevo contra lo antiguo. Lo viejo contra lo moderno. El ayer contra el mañana. Jean Becker retrata todo esto de una forma pausada, tranquila, sin muchas estridencias ni secuencias llamativas que alteren el ecosistema amable planteado. Lo hace a través de los personajes interpretados por un gran Patrick Chesnais que va dejando matices de su personaje de forma tan filtrada y progresiva como la misma película, y con la jovencísima Jeanne Lambert para darle la réplica humana. Es la sinergia entre dos almas perdidas, muy dispares en cuanto a concepción de la vida y en cuanto al punto vital en el que están en este momento.

Esta historia se me antoja como un retrato muy parecido al que ya vimos en la fantástica “El artista y la modelo” de Fernando Trueba. Aquí, también nos encontramos con un pintor frustrado con una edad más que avanzada, y la savia de la juventud y de la inocencia que entra a formar parte del universo particular de esta persona que cree que ya nada en este mundo puede salvarlo, que ya nada puede dar sentido a una existencia que carece de alicientes para continuar jugando. El retrato social de la Francia provinciana también es importante en este relato, que da ese toque propio de distinción al film del director de “Conversaciones con mi jardinero”, y que la aleja así de otras similares de su género y narrativa. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Mi encuentro con Marilou” se estrena hoy viernes 21 de junio en las salas españolas.

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