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miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿QUIÉN MATÓ A BAMBI?



Dos jóvenes amigos (Quim Gutiérrez y Julián Villagrán) tienen que encontrar la manera de que el presidente de la compañía en la que trabajan -y suegro de uno de ellos- regrese sano y salvo a su casa, ya que por extrañas circunstancias se encuentra encerrado semidesnudo en el maletero de su coche. Paralelamente, un empresario acuciado por las deudas (Ernesto Alterio) y su socio intentan un secuestro exprés, aunque por una serie de desafortunadas coincidencias acaban secuestrando a su padre por equivocación. A partir de ahí los problemas aumentan.

Santi Amodeo, director de la muy distinta “Cabeza de perro”, se atreve esta vez con una comedia bastante loca, basada en un guion que él mismo escribe. La historia, algo entroncada con el momento de crisis que estamos viviendo, es una comedia rocambolesca de enredos, en el que uno de los abc del guionista está perfectamente aplicado: a los espectadores les gustan las causalidades que meten a los protagonistas en problemas, pero no las casualidades que les sacan de ellos. Aquí esto está seguido a rajatabla y con una pericia que proviene de un guion bien construido, ya que el cúmulo de despropósitos que siguen a los personajes y complican cada vez más la trama crece como un castillo de naipes. Es éste un humor que a veces que se les va de las manos –sobretodo al director, ya que los actores parecen saber bastante bien a qué están jugando-, y en este írseles de las manos, a veces funciona pero a veces provoca cierto estupor que no acaba de encajar con la imagen general del producto.

En este argumento nos encontramos lógicamente una endogamia casi total y absoluta para que los equívocos y los choques ocurran: casi todos los personajes están relacionados o bien sea por vía familiar o por vía amistad. En el apartado reparto, tenemos como protagonistas a unos grandes Quim Gutiérrez y Ernesto Alterio, que ya están creando una especie de humor personal propio en sus carreras, que elevan el valor del resultado final. Les secundan nombres como el de Julián Villagrán, eterno secundario tanto de comedia como de drama, y otros actores como Joaquín Nuñez, Clara Lago, Úrsula Corberó, o Manolo Solo, que tiene un personaje de los que más lucen en esta película. Además, tenemos los cameos espectaculares de Carmina Barrios, el torbellino que ya conocimos en “Carmina o revienta” que en un par de frases consigue hacer que su aportación deje huella, y el de Andrés Iniesta, claramente dirigido a la campaña de marketing del film. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “¿Quién mató a Bambi?” se estrena este viernes 15 de noviembre en las salas españolas.

viernes, 11 de octubre de 2013

CANÍBAL



Carlos (Antonio de la Torre) es el sastre más prestigioso de Granada, pero también es un asesino en la sombra. No tiene remordimientos, ni culpa: hasta que Nina (Olimpia Melinte) aparece en su vida. Por ella, conoce la verdadera naturaleza de sus actos y surge, por primera vez, el amor. 

La película de Manuel Martín Cuenca es, como ellos se encargan de definir, un thriller minimalista que no se encuadra en un género concreto. Esto quiere decir que, hay margen para que la historia pida su propio género, para que se fusione este thriller tan difuso que casi desaparece, con un drama que cuenta la historia de un personaje monstruoso, para dar paso a una suerte de historia romántica -atípica a más no poder- que pretende redimir al protagonista. Porque el mensaje de la película quiere darnos a entender que el amor puede cambiarlo todo, que puede ser la catarsis definitiva incluso para un personaje tan incapaz como lo es el dibujado por Antonio. Sin embargo, en este desdibujar las líneas de los géneros, la película se nos hace lineal, a veces incluso nos cuesta ver donde se quiere llegar: ya que ni tenemos una historia de investigación y de ocultación como tal, ni una historia de amor definida, ni un drama potente. Por tanto, este cóctel no acaba de encontrar su sabor esencial, aunque tiene imágenes ciertamente potentes -el accidente del principio es buen ejemplo de ello-.

Esto tiene que ver con que tal vez la historia no dé como para una película: tal vez para un documental, tal vez para una novela criminal. Pero la falta de intensidad y de contenido de la historia hace que el gran trabajo de composición de Antonio de la Torre encarnando a Carlos, no sea suficiente para hacer de ésta una película más satisfactoria. Porque el actor realmente entiende a la perfección su propuesta actoral, e interpreta asiéndose a elementos que no se queden en esa vaga noción de maldad, sino que el mundo de la sastrería y su concienzudo gusto por el orden le ayudan a crear a alguien humano, reconocible dentro de lo irreconocible. Por otro lado, el trabajo de Olimpia Melinte, dando vida a dos gemelas con las que se cruzará en uno u otro momento el protagonista, es sorprendente: su encarnación de la extraña partenaire de Carlos es impecable y versátil, pero su primera aparición como gancho de la historia interpretando a su otro personaje la convierte en un cliché que desmerece bastante. Mi puntuación: 5,5 sobre 10. “Caníbal” se estrena hoy viernes en las salas españolas.

jueves, 3 de octubre de 2013

LA HERIDA



Ana (Marián Álvarez) es una mujer de veintiocho años que se siente útil y satisfecha en su trabajo rutinario ayudando a otros. Sin embargo, fuera de su jornada laboral, Ana tiene serios problemas para relacionarse, pues es socialmente torpe, incluso agresiva, con las personas más cercanas y queridas.

“La herida” del director Fernando Franco es una película muy incómoda, y también necesaria. 
 Retrata la situación de muchas personas con este trastorno (trastorno de personalidad límite, o trastorno borderline), que normalmente es muy difícil de diagnosticar y por ello no sabemos cómo reaccionar cuando nos encontramos con tales casos. Se nos presenta así muy metafórica, tremendamente íntima. Es una de estas pequeñas películas de autor que ahora tienen tan poca cabida en el panorama de distribución nacional, pero que vemos que en algunas ocasiones encuentran un hueco para hacerse valer, y como muestra ese galardón en el Festival de San Sebastián. Pausada, de pocos diálogos y mucha introspección, que trata de mostrar no sólo la visión de la protagonista sobre el mundo sino presentar las aristas que encierran su situación, es decir, cómo se relaciona con distintas personas de su entorno y como sufren éstos su temperamento cambiante: con su madre por ejemplo, la tenemos siempre con un muro de por medio, siempre la vemos hablar a través de la puerta –clara metáfora de esta comunicación imposible-. 

La actriz Rosana Pastor, la que da vida a la madre de ésta, está ciertamente un poco floja, aunque quizá sea porque el personaje está poco definido, en uno de los errores más manifiestos de la cinta. En el apartado interpretativo queda claro desde el primer minuto la gran entrega de Marián Álvarez, que prácticamente es la esencia del film, y se demuestra en lo involucrada que ha estado en todo el proceso de creación del argumento y de su rol, componiendo probablemente el personaje más difícil de su carrera. Manolo Solo, da de nuevo muestra de su versatilidad, ya que hace poco le teníamos interpretando a un policía subidito de tono en “Hermanos y detectives”, más tarde a un mafioso con pintas en la sorprendente “Impávido” y en este caso le vemos encarnando a la única persona que parece ser capaz de mantener a flote a la protagonista. Completan el reparto otros nombres conocidos como Andrés Gertrudix (“Herederos”) o Luis Callejo (“El barco”). Mi puntuación: 6 sobre 10. “La herida” se estrena mañana viernes 4 en las salas de toda España.

lunes, 23 de julio de 2012

IMPÁVIDO


“Puedes estar en la cola equivocada durante horas, puedes confundir el nombre de tu pareja en pleno orgasmo, puedes tirarte de cabeza a la piscina de los niños. Pero si te das una hostia con un coche robado, hasta arriba de pasta que le traes al mayor hijo de puta de la historia, entonces la has cagado. La has cagado por todo lo alto”.

Con esta narración en off por parte del actor Manolo Solo comienza este relato incendiario y adrenalítico. Carlos Theron, director de algunos capítulos de “Los Hombres de Paco” y más recientemente de la segunda parte de “Fuga de cerebros” nos entrega una película gamberra, con mala leche y que explota sus referentes con las armas que tiene a su alcance. Los referentes parecen claros, ya que ellos mismos los mencionan en su promoción: el tipo de historia y los personajes de “Snatch, cerdos y diamantes” con una versión y otros personajes más propios de lo que podría ser “Airbag”. La película no es redonda pero cumple su cometido en ciertos momentos del relato. Si es cierto que no es nada nuevo, ya que la estructura es prácticamente calcada a la película ya mencionada de Guy Richtie, pero el director ha conseguido crear un universo propio en los que varios personajes y nombres brillan con luz propia: Por un lado, Nacho Vidal está reveladoramente en su salsa interpretando a un capo a todas luces sin mchas luces, despiadado y poco cerebral, aunque hay momentos en los que o bien su dicción o bien el sonido, hace que no se entiendan muy bien sus líneas. Selu Nieto interpreta al sobrino de este, un joven con una memoria desproporcionada y con una gran precisión tras el arma, pero retrasado mental. Para finalizar el trío de ases, nos encontramos a Tena (Manolo Solo), el enlace entre Rai (Julián Villagrán) y Mikima (Nacho Vidal), que intenta hacerse el gracioso en todas las ocasiones en las que puede, y que se verá superado por los acontecimientos.

El protagonista, interpretado por Julián Villagrán, sirve más bien como conductor de la historia y como sucede en “Airbag” es el que se ve envuelto en todos los embolados precocinados en guion, pero esta vez es un personaje mucho más activo y más castigado por la vida. En personajes menores tenemos al gran Jose Luis García-Pérez dando vida a un policía corrupto, a Carolina Bona encarnando a la novia de Rai que traiciona a este cuando él está en la cárcel, a Pepo Oliva como el socio y confidente de Rai, a Víctor Clavijo como un proxeneta algo pasado de moda, y finalmente, a Marta Torné como la guinda especial del pastel. Además, hay que comentar que Theron ha intentado dotar de un lenguaje propio a su universo, utilizando como punto de partido el elemento “suerte”, que está en boca de muchos de los personajes, y que subyace de una forma filosóficamente gamberra por el relato. Además, se ha intentado aportar una dosis de humor ya lejos de las situaciones, sino a través de unos discursos sexualmente chisteados, como si fuera un capítulo de “Aída”, y que corren a cargo sobre todo de los personajes de Manolo Solo, El Botas y en menor proporción de nuestro protagonista. En el apartado BSO, tan importante en un producto tan videoclipero,  hay que mencionar que más que un homenaje parece un plagio de la BSO de “Rockn`rolla”, sobretodo en el tema que usan para abrir la narración.

jueves, 24 de febrero de 2011

23-F


Este film dirigido por Chema de la Peña, director que ha alternado su carrera con documentales y películas como “Isi/Disi: amor a lo bestia”, tiene más aires de telemovie que de largometraje destinado a la pantalla grande propiamente dicha. Narra el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que comenzó con la toma del Congreso de los Diputados y terminó con la liberación de los parlamentarios, poniendo por unas horas en grave riesgo la democracia española.

Nos encontramos aquí con una telemovie para salas de cine que cuenta los hechos de una forma correcta y desde los focos adecuados desde los que se vivió la situación (el Congreso, la Zarzuela y los distintos emplazamientos de los generales involucrados en el golpe), aunque se echa en falta una participación más activa de “la calle” en los acontecimientos que les marcará históricamente para bien o para mal. Se hubiera agradecido una mención más expresa a la gente de todos los puntos del país, que tuvieron la obligación de preguntarse si querían seguir con lo que tenían ganado o romper con ello. La narración es acertada y rigurosa en cuanto los hechos, pero echo en falta una tensión narrativa propia del thriller político que intentan construir; aunque informativo (la mayoría de los diálogos están documentados por tradición oral), a mi parecer no crea un arco argumentativo que pueda interesar a un espectador que no conozca los hechos como el ciudadano español medio. El film se mueve también peligrosamente entre el drama más arraigado a la situación en la que se ven involucrados los participantes, con unos tintes derivados de la comedia más valleinclanesca dado el surrealismo y de la imposibilidad de la situación que se estaba dando en esos momentos en el Congreso de los Diputados. Este peligroso equilibrio hace que la película no se defina correctamente y no logre esa tensión que enganche al espectador durante los 110 minutos de metraje. Sí logran por otro lado acercar a estos personajes a la cara más real y humana, alejándose de la visión más épica y retratándonos ante todo a personas con unas motivaciones, justificadas o no, para lo que están haciendo.

El gran acierto de la película es sin duda el reparto, un ejercicio de buena elección y que recrean a personajes reales y relativamente cercanos con una sobriedad y eficiencia en muchos casos excelente. En este caso tenemos sobre todo a tres actores que se comen la pantalla recreando sus papeles. Por un lado tenemos a un inmenso Fernando Cayo en la piel del rey Juan Carlos, dibujando perfectamente el arco del personaje que va desde la perplejidad hasta el remonte que supone coger las riendas de la situación, adaptando los movimientos y la gestualidad de su majestad para luego eliminarlo y simplificarlo, quedando una esencia que hace que el espectador pueda reconstruir él mismo lo que falta, alejándose de la caricatura forzada. Mención especial merece también la increíble encarnación de Ginés García Millán de Adolfo Suárez, en un papel que ya ha interpretado anteriormente, y en el que podemos ver la viva imagen del ex presidente del Gobierno, con ese deje de soledad, frustración y valentía que demostró en los momentos clave del fallido golpe. El tercer puntal es sin duda Juan Diego, en una composición interpretativa de Alfonso Armada muy cuidada y creativa, recurriendo según sus palabras al Richard III de Shakespeare para crear un personaje tenso y manipulador, que va de puntillas, como viendo pasar de perfil lo que ocurre cuando realmente él mueve los hilos. Sin embargo tenemos otro arsenal de actores con papeles menores que también ayudan a formar este gran plantel interpretativo y dar cierto caché a este producto, entre los cuáles están Lluís Marco (Milans del Bosch), Mariano Venancio (Sabino Fernández Campos), Manolo Solo, Luis Zahera o Jesús Noguera. En el papel protagonista, recayendo mucha de la responsabilidad interpretativa, tenemos a Paco Tous, que dada su indudable vena cómica (y payasa) y el surrealismo de alguna de las secuencias en las que se ve involucrado Antonio Tejero se me queda un poco desangelado respecto a su acompañamiento, pero hay que mencionar que su interpretación física es más que correcta.

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