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viernes, 10 de abril de 2015

LA DAMA DE ORO



Maria Altmann (Helen Mirren), una mujer judía que huyó de Viena durante la II Guerra Mundial, sesenta años después regresa para reclamar las propiedades que los nazis confiscaron a su familia, entre ellas la célebre obra de Gustav Klimt 'Retrato de Adele Bloch-Bauer I'. El joven abogado Randy Schoenberg (Ryan Reynolds) la ayudará en esta lucha ante el gobierno austriaco y la Corte Suprema de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, Maria deberá enfrentarse a las terribles verdades de su pasado.

Simon Curtis nos trae aquí una historia basada en hechos reales, que no es otra que la historia actualizada de David contra Goliat, en este caso encarnados en el cuerpo de una mujer a la que los nazis le destrozaron la vida y en el otro lado del ring el gobierno austriaco que se niega a conceder un poco de paz a las víctimas para así proteger un patrimonio que considera suyo en pleno derecho. Por otro lado, hay un trabajo de hacer a los personajes protagónicos eminentemente contrapuestos pero que dan un giro en su arco emocional a mitad de película: mientras que al principio María es enérgica y Randy más bien reticente, hay un momento que la empresa se hace personal para el segundo y se giran las tornas, volviéndose Randy mucho más decidido y sacando el verdadero abogado que lleva dentro, mientras que María cada vez se encuentra más cansada y hastiada. El antagonista mayor, sin embargo, se dibuja como intransigente e implacable, pero no se bucea mucho en este tema a todas luces injusto.

El relato funciona como una válida narración judicial, aunque no está definido en ese género como tal. Ese juego entre mostrar una lucha del presente con las causas en el pasado me recuerda a la genial “Saving Mr.Banks”, saliendo la que nos ocupa aquí perdedora ya que en este caso el retrato autobiográfico se queda meramente como retazos de una época, pero no acaba de dibujar muy consistentemente a la protagonista. Helen Mirren, por otro lado, es una sólida apuesta para afrontar el papel protagónico, y Ryan Reynolds vuelve a mostrar que puede hacer otras cosas, aunque tampoco brille por su talento. Me alegra haber comprobado que tras ver en el reparto a los nombres de Tatiana Maslany (los múltiples clones femeninos de “Orphan Black”) y Katie Holmes, es ésta primera la que se lleva la mejor parte ya que interpreta a la versión joven de la protagonista, mientras que la presencia de la segunda es casi testimonial dando vida a una comprensiva esposa del personaje interpretado por Reynolds. Mi puntuación: 6 sobre 10. “La dama de oro” se estrena hoy 10 de abril en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL INVITADO


Un peligroso renegado de la CIA (Denzel Washington) entra en acción diez años después. Cuando unos mercenarios atacan el piso franco que ocupa, un agente novato (Ryan Reynolds) escapa con él. Ambos intentan sobrevivir para averiguar quién quiere acabar con ellos a toda costa.

“El invitado”, que es la traducción española del título original “Safe House”, es notablemente salvaje y dinámicamente impactante, con un ritmo frenético y trepidante que hará las delicias de los aficionados a las películas de acción hollywoodienses. Respecto a la pareja protagonista, tanto Denzel Washington como Ryan Reynolds defienden sus personajes con bastante solvencia, sobre todo en el caso de este primero, que va cogiendo fuerza dramática según avanza el film. Por otro lado, y como un fallo bastante achacable, echo de menos mucho más trabajo de guion y de interpretación en cuanto a la relación que se establece entre mentor-alumno, protector-protegido, o idealista-realista, y que se queda reducida a un par de secuencias ralas, debido a este ritmo frenético de narración. En contrapartida, está muy bien trabajada la idiosincrasia y forma de proceder de los agentes de la CIA que aparecen en pantalla, interpretados estos además por baluartes consagrados de la cinematografía actual como Vera Farmiga (“Código Fuente “), Sam Shepard (“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”) o Brendan Gleeson (“Harry Potter y el cáliz de fuego”).

Alberto Espinosa dirige con mano firme esta película de acción, pero se deja engatusar por las doctrinas hollywoodienses más palomiteras y se vuelca en ofrecer un espectáculo de persecuciones, tiros y escenas en coches muy bien trabajadas. Inevitablemente, queda muy relegado el tratamiento de los personajes y las situaciones que se desarrollan en la mente de los dos protagonistas. En “Dinero fácil” este mismo director nos sorprendió con su facilidad para hacer una gran película de thriller y acción con pocos medios, pero también por ofrecer un fresco retrato de como influye para cada personaje las situaciones que se desarrollan a su alrededor; aquí se vuelve definitivamente mucho más efectista. Una decisión que no se puede denominar como errónea, sino respetable y muy efectiva, aunque yo sí que hecho en falta esos elementos más relacionales y de carácter. La intriga es bastante clara y lineal, con giros de guion bastante estándars, pero que funciona bien gracias a ese adrenalítico montaje y unas escenas de acción muy bien rodadas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

ENTERRADO

Rodrigo Cortés consigue lo imposible: realizar una película de acción y de intriga con un hombre metido en un ataúd bajo tierra, y además que no sea un film de terror más que en virajes concretos de la trama. Un guión originalísimo y extraordinariamente estructurado permite mantener al espectador interesado en el relato durante todo el metraje, a pesar de los pocos elementos que se nos dispone en él: un hombre, un ataúd, un móvil, un zippo, una linterna y poco más.

Con una labor de planificación excelente y mano firme en la dirección, el director de “Concursante” nos cuenta la historia de un transportista destinado en Iraq que ve asaltado su camión y tiempo después se encuentra encerrado en un ataúd, con la promesa por medio de una llamada de teléfono de que si no entrega 5 millones de euros antes de las nueve de la noche le dejarán morir allí mismo. El uso de la cámara y el repertorio de planos es dignamente alabable: no es nada fácil planificar noventa minutos de una escena en la que solo puedes retratar a un hombre en una caja de la que casi no se puede mover.

El protagonista absoluto de la historia es el actor Ryan Reynolds, que da vida al hombre que sufrirá todo este torrente emocional en apenas hora y media. El esfuerzo del actor es reseñable, pero mientras que en las escenas de indignación es enormemente creíble, en las escenas en las que tiene que demostrar esa ruptura y desmoronamiento emocional me cuesta más entrar en el juego. Un dato a tener en cuenta es que es el ejemplo más claro de un film que hay que ver en versión original, ya que al ser los planos tan cerrados, cualquier discordancia de la voz o los sonidos con la articulación labial queda muy patente en pantalla, distrayéndonos de la historia. Bien es cierto que la labor de doblaje es excelente, y es un placer deleitarse con la voz de José María Pou en un personaje al otro lado del teléfono, que no dejará indiferente a nadie.

La continuidad del film, ya que el espectador necesita momentos de tregua de este asfixiante artificio, se articula a través del sonido, clave en este relato ya que es lo único que podemos percibir en los momentos en los que la pantalla se queda en negro. Cuando el zippo y la linterna se apaga, la voz del protagonista sigue haciéndonos entender que está allí, y que para él la pesadilla sigue tal y como comenzó. La banda sonora, a cargo de Víctor Reyes (colaborador en su anterior película) ejerce de dinamitador emocional del espectador, y forma un fluido torrente sonoro junto a la expresión del actor que sujeta la tensión dramática.

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