Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de octubre de 2012

5ª TEMPORADA DE "CALIFORNICATION"


En esta quinta temporada de la irreverente serie se vuelven a repetir fórmulas, en lo que en una primera mitad daba la sensación de cierto agotamiento e incapacidad de los guionistas por renovar de una forma efectiva la serie. En los primeros capítulos, la ficción  volvía a retomar los mismos elementos de siempre, sin encontrar un punto que le diferenciara de otras temporadas, con el único factor distintivo de la posición ligeramente más madura que estaba tomando Hank (David Duchovny) respecto a su entorno y sus relaciones. Sin embargo, esto define la esencia de la temporada, que no es otra que la redención de Hank Moody. Esta redención está correctamente hecha en la figura del personaje de Duchovny, ya que se hace de una forma progresiva y muy bien escrita, pero no en el caso de los alter egos que surgen en las figuras de Tyler y Bates, que se comportan cada cual de forma más malsana y llevada al extremo para que Moody quede como héroe. Si bien se vuelven a repetir estructuras como la de sembrar una mujer al principio (Meagan Good) que luego resulta ser la amante del rapero al que le tiene que escribir una película; tanta casualidad ya empezaba a saltar un poco a la vista. Esta pareja prácticamente tiene la misma función que la de la temporada pasada que formaban Eddie Nero (Rob Lowe) y la actriz que iba a interpretar a Mia (Addison Timlin), con el elemento de coincidencia casual, como ya ocurrió también entre Mia (Madeline Zima) y el nuevo novio de Karen, que al final resultó ser el padre de esta primera.

La serie sufrió en el primer capítulo un reseteado al situarnos un año después de dónde lo dejamos, con un Hank Moody que intenta hacer las cosas mejor que en el pasado justo en el momento en que ve más lejos el amor de Karen y comienza a ver en Becca (Madeleine Martin) ciertos comportamientos disruptivos que cree heredados de él: Esta segunda también es una de las claves de la temporada, ya que su nuevo novio (Scott Michael Foster) se nos presenta a la vez como un antagonista de Hank pero también como su alter ego de juventud, que repite los errores que él cometía por doquier, por lo que a Moody le será difícil tomar partido. En esta temporada se incide más en la vertiente literaria de Hank, mucho más cercana al mundo cinematográfico, donde entra a jugar también Tyler, además de Stu y Samurai (RZA). En cuanto al apartado reparto, lo más destacado ha sido la reaparición de Richard Bates, el escritor que nos sacó una sonrisa hace unas temporadas cuando ebrio a más no poder apareció desnudo en el salón del Decano y con el rabo entre las piernas danzó al más puro estilo sirena, acción que vuelve a repetir esta temporada. También es extraordinaria y agradable la aparición del último capítulo de la temporada del actor Callum Keith Rennie, el que fuera su mejor amigo en la segunda temporada, en el sueño de apertura de capítulo.

En el código sexual, que es como si dijésemos, la premisa filosófica de la serie, nos encontramos un punto de distinción respecto a otras temporadas en el que curiosamente se han visto casi más desnudos masculinos que femeninos, por lo que se está pasando de la sexualidad gamberra a la sensualidad vergonzosa (sobretodo a cargo de Richard Bates y Charly Rankle), a excepción de la aportación femenina de Lizzie (Camila Luddington). En este aspecto, el apartado al que más partido se le ha sacado es al triplete (que no trío ni triángulo) formado por Charlie (Evan Handler), Marcy (Pamela Adlon) y Stu (Stephen Tobolowsky), y al que se le ha juntado a mitad de temporada la misma Lizzie; aunque se han excedido un poco al incorporar ese código sexual incluso a la vida de su recién nacido, algo que es gracioso al principio pero que puede llegar a resultar demasiado irreverente en otras ocasiones. El último capítulo acaba en un cliffhanger bastante potente, cosa rara en esta ficción, que nos deja a un Hank envenenado por sobredosis de pastillas, obligado a ingerirlas por una ex amante psicótica, cuando estaba a punto de arreglar las cosas con Karen tras la fuga voluntaria de Bates. ¿Cómo continuará?


martes, 31 de marzo de 2009

MENTIRAS Y GORDAS

En vez de tener el sexo y las drogas como pretexto para contar una historia o para establecer una reflexión, utilizan la historia de unos personajes, a su vez bastante falta de garra y sin algo sólido a lo que agarrarse, para justificar las innumerables escenas de sexo del que ninguno de los actores de la película se libra. Su mayor logro parece haber sido convencer a todas esas jóvenes caras televisivas para hacer una película tan arriesgada y que demanda una exhibición carnal tan elevada. La historia y ambiente que refleja, aunque entendemos que no representan a la globalidad, dan una visión de la juventud actual muy demacrada y catastrofista. Todos parecen envueltos en menor o mayor medida en una espiral de drogas, autoengaño y autodestrucción sin que ninguno ejerza de vía de escape o de salvación posible. A pesar de alardear de solo ser una película en la que se refleja una realidad que ahí está (bastante bien reflejado por cierto el carácter de ciudades como Ibiza y lugares de fiesta que frecuentan los protagonistas), y eso parece bastante evidente ya que prácticamente carece de trama propiamente dicha, en las escenas finales podemos extraer una clara moraleja que establece esta ambigüedad en los objetivos del film. Mencionar que la banda sonora acompaña esta irregularidad, en este caso en cuanto a la forma de utilizarla con éxito. Se usa un tema pop bastante decente que se usa un par de veces pero también recurren a la música clásica con dispar resultado: la primera vez en una escena de Mario Casas en la discoteca en la que está muy bien traída/ajustada y resulta uno de los pocos soplos de aire fresco en la película (junto a la actuación de Alejo Sauras y su partenaire erótico-sexual Miriam Giovanelli) Sin embargo la segunda vez que se dispone este recurso les sale fatal la jugada, la porca pericia al principio de su inclusión en la narración incluso me dio algo de vergüenza ajena. Rescatar también las actuaciones de Ana María Polvorosa y la estética en algunos momentos de las imágenes, bastante potentes. Por lo demás, polémica y olvidable a partes iguales.

lunes, 17 de diciembre de 2007

CANCIONES DE AMOR EN LOLITA`S CLUB

Definitivamente Vicente Aranda no consigue resarcirse del fiasco que supuso su último film "Tirante el blanco" con esta nueva película en la que vuelve a sus orígenes en cuanto a temática y a nivel de erotismo, pero no consigue transmitir una historia bien contada ni agenciarse unas interpretaciones que ayuden a reflejar el argumento (de por sí ya bastante flojo en la concepción de su guión) como merece el libro de Juan Marsé que parecía escrito para él. "Canciones de amor en Lolita´s club" tiene varios fallos que hacen de ella una obra poco consistente y que no deja buen sabor de boca: la interpretación de Eduardo Noriega en su versión violenta está sobreactuada (en sobremanera al principio, si bien parece que a medida que avanza su trabajo se va comidiendo) y en su versión de discapacitado psíquico no consigue tomarle el pulso en ningún momento al personaje. También hay que mencionar el poco jugo que saca Aranda de jóvenes con gran talento como Johanna Cobo o Lara de Miguel que casi no pasan de meras figurantes del club ante una (todo hay que decirlo) deslumbrante y casi única triunfante (si se puede decir así) de la película que es Flora Martínez, que con su buen hacer y una interpretación arriesgada y exuberante a las que ya nos tiene acostumbrados consigue dar algo de ánimo para seguir viendo el film hasta el final. Otro de los fallos más remarcables/visibles y que no ayudan a dar una estética notable al film son las escenas en las que vemos en cámara a los dos gemelos protagonizados por Noriega, dónde "siempre" vemos el mismo mecanismo forzado de ejecución para solucionar el ejercicio: el hermano violento recoge entre sus brazos la cabeza de su gemelo discapacitado y parece empujar sin cesar su cuello hacia el lado contrario de la cámara en vez de situar el plano correctamente y jugar con cambios en éstos mismos.

Entradas populares