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martes, 21 de enero de 2014

ENTREVISTA A CANCO RODRÍGUEZ

Disfrutamos el pasado miércoles de la premiere de la extraordinaria “El lobo de Wall Street” del director Martin Scorsese en los cines Palafox, donde nos encontramos en el photocall con el actor Canco Rodríguez, que aborda sus últimos capítulos en la serie “Aída” y además sus últimas apariciones en el musical “Hoy no me puedo levantar”. Por ello, le entrevistamos para que nos hable de este cierre de etapa profesional.

Este año echáis por fin el telón de “Aída”. ¿Se puede adelantar algo de las tramas de los últimos capítulos?
No es que no podamos, es que no sabemos, no nos cuentan lo que va a pasar. Los guionistas están trabajando en unos guiones muy bonitos, un cierre último y suponemos que volverán los que se marcharon, a cerrar el capítulo con nosotros, actores como Carmen Machi, como Ana María Polvorosa… Pero no nos dicen nada, no nos cuentan ni de qué va a ir, ni nada. Pero va a ser emotivo seguramente.

¿Se sabe algo de si el último capítulo va a ser en directo o algo similar?
Yo creo que no, porque no he oído nada ni hay rumor de esto. Creo que se cerrará en familia, todos juntos, haciendo algo bonito, pero no creo que se haga en directo.

¿Cómo te imaginas tú a Barajas dentro de cinco años, a pesar de saber que la serie se acaba ya dentro de unos pocos capítulos?
Pues, yo creo que con un buen empleo pagado por el Estado… (Risas) No, yo creo que seguirá en su portería disfrutando del día a día del barrio, de la gente que le quiere allí, que es de los pocos sitios donde aceptan a este personaje, o sea que yo creo que seguiría ahí.

Estás también con el musical de “Hoy no me puedo levantar”. ¿Hasta cuando continúa la función?
Yo ya cierro mi etapa en el musical el 31 de enero. El musical continúa porque eso es un dinosaurio gigante, que va avanzando y acabará la temporada muy bien como va hasta ahora, y espero que renueven una temporada más en Gran Vía. Pero yo cierro Aída, cierro el musical, cierro toda esta última etapa mía y empiezo nuevos proyectos: ahora empiezo una obra de teatro con Miren Ibarguren, junto con otros compañeros, con muchas gracias de empezar un proyecto nuevo, vida nueva y abierto para acoger nuevos registros y nuevas historias.

¿Miren Ibarguren y tú sois parte de producción o de guion de esta nueva obra de teatro?
No, no. Es una obra que viene de Francia, la trasladamos puramente como actores, con un guion que nos apetece mucho trabajarlo, y no te puedo contar mucho más porque vamos a empezar ahora en Febrero.

¿Tampoco se sabe nada de una posible tercera parte de los personajes de “Fuga de cerebros”?
Pues no se sabe ni se ha comentado, pero es una cosa que siempre está ahí. Cada vez que nos encontramos tanto guion, producción, o el reparto, se habla de la idea de hacerla, porque siempre ha ido bien en taquilla, que eso es lo que más interesa a la hora de vender la película para los que invierten. Y por lo que nos toca  es una película que creemos que siempre ha quedado bien, y creo que hay un buen resultado como comedia y creo que no vendría nada mal hacer una tercera, la verdad (Risas).

Primero fue Emilio, luego su primo Alfonso. ¿Quién crees que podría ser en ese caso el protagonista de las nuevas aventuras?
Pues mira, la idea nuestra es o que fuera una chica o que fueran los dos, Emilio y Alfonso, que volviese Mario Casas y que volviese Adrián Lastra, y que los dos ayudasen a uno de la pandilla, no nosotros a ellos, y quién mejor que al Chuli (Alberto Amarilla), al ciego. Esa es la idea que más nos gusta (Risas). Sería muy interesante, sería muy bonito que los dos se juntaran para salvar a uno de los compañeros.

lunes, 19 de noviembre de 2012

LA IMPORTANCIA DE NO LLAMARSE BARAJAS


Ya en los inicios de “Aída”, Barajas aparecía como uno de los personajes secundarios que pisaban de vez en cuando por el barrio de Esperanza Sur, en concreto como uno de los dos amigos quinquis y faltos de neuronas del Luisma, junto al Tartaja. A partir de ese punto, mientras este segundo personaje desaparecía, Barajas se convertía en el gran apoyo del Luisma en todas sus locas andaduras, que ya no acometía en solitario. Por ello, los creadores de la serie se vieron obligados a dar con él un salto de novedad respecto al Luisma, ya que al darle mayor relevancia, corrían el riesgo de realizar un personaje que cumpliera exactamente la misma función en la serie que Luisma (Paco León), por lo que se vieron obligados a reformularle. Y aquí es donde los guionistas se tuvieron que devanar los sesos y darle una diferenciación que ha sido tanto trabajo de guion como trabajo del propio actor al pillarle el punto al personaje: No se trata ya de un personaje llanamente falto de neuronas, sino un arrastrado emocional y con una tierna carencia afectiva. Barajas es capaz de hacer la locura jamás pensada por diez euros, o de aceptar un insulto despiadado como si fuera un cumplido (del estilo de Luisma confesándole “Si no te lo he dicho es porque no quería compartir el dinero contigo” a lo que él responde “Muchas gracias Luisma. Yo hubiera hecho lo mismo”).


Por ello, han conseguido un personaje tan fuera de serie (en el término más literal de la expresión) y surrealista que a priori podría haber jugado en contra en la ficción, pero las licencias que permite a la hora de involucrarse en todo tipo de tramas hace que no nos fijemos en lo real que puede haber en él, ya que no es un estereotipo sino casi me atrevería a decir un nuevo tipo de categoría de ser humano que prácticamente se han sacado de la manga los guionistas. En estos términos, el Luisma también ha sufrido una evolución, ya que oscila entre dos puntos: algunas veces, es el que pone cierta sensatez (en la medida de lo posible) en la relación tan desternillantemente imposible entre los dos amigos, propiciado también porque el Luisma ahora ya no es el alivio cómico en solitario, sino que se le otorgó y se ha reforzado el elemento de tensión sexual no resuelta, por lo que es lógico que sea más cabal que el personaje de Canco Rodríguez. Por otro lado, en ciertas ocasiones, es el complemento ideal de Barajas, al que iguala en “tierna idiotez” para dar rienda suelta a todo tipo de tramas disparatadas y que solo son posibles en series de este corte. Se trata por tanto de una suerte de reinvención del payaso tonto (Luisma) y el payaso triste (Barajas), integrado en una serie en la que casi todos son estereotipos llevados al extremo.

Para ir terminando, encontramos unos cuantos elementos que hacen de Barajas un personaje inolvidable dentro de la ficción nacional: Por un lado, encontramos la cuestión del nombre. “Barajas” solamente es el apodo de Víctor, una especie de guiño al famoso “Frutero” de “7 vidas”. El personaje de “Aída” se ha nombrado desde el principio por este apodo, sin que el espectador haya sabido el nombre hasta muchos capítulos después de aparecer, pero el punto de originalidad estriba en que en ciertos momentos ni él sabe a ciencia cierta su nombre completo, ya que hace muchísimo tiempo que nadie le interpela como tal (de nuevo, ayuda a crear el carácter del personaje). El otro elemento es la propia evolución del actor en la construcción del personaje: En primer término tenemos el trabajo de la voz, una voz que logra inspirar lástima y ternura, un elemento más de la interpretación que el actor ha integrado en una simbiosis perfecta con su encarnación, al igual que hacen Mariano Peña con su peculiar deje y Miren Ibarguren en su personalidad border line. Por último, encontramos que Canco Rodríguez es un mago de la actuación en segundo término, robando a veces incluso el protagonismo al actor que tiene la frase en esa secuencia (ej: Barajas besando a un esqueleto mientras Luisma habla con Macu), otro punto más que le hace uno de los factores indispensables y en auge de esta serie tan longeva que es “Aída”.

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