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viernes, 30 de agosto de 2024

UN REGALO PARA PAPÁ Y MAMÁ

Taylor, el pequeño de la familia, descubre que puede manipular el tiempo utilizando el extravagante reloj de pared que ha heredado de su abuelo. Con la ayuda de sus hermanos mayores, regresará una y otra vez al día en que sus padres (Greg Kinnear e Isla Fisher) les anunciaron su separación con la esperanza de poder cambiar el destino de la familia.

Christian Ditter, conocido por “Los imprevistos del amor,” dirige esta cinta basada en un guion de Jay Martel, en la que una familia se enfrenta a un juicio emocional a través de viajes en el tiempo. La premisa es sencilla y se presenta sin rodeos: en apenas tres minutos de película, ya queda claro que los padres están a punto de separarse, mientras que su hijo menor busca desesperadamente una forma de evitarlo. ¿Su herramienta? Un antiguo reloj heredado que, por casualidad, le permite retroceder 12 horas en el tiempo. Este artefacto sirve como el motor narrativo que nos permite ver los múltiples intentos de los hijos por alterar el curso de los acontecimientos. La secuencia de bucles temporales, al estilo de “Atrapado en el tiempo,” funciona bien, ofreciendo una visión de los hechos desde la perspectiva de diferentes personajes. Sin embargo, la resolución se siente demasiado simple y optimista, recurriendo a un deus ex machina que en ningún momento se anticipa.

En este filme coral, ninguno de los actores destaca especialmente, aunque podría decirse que los dos personajes secundarios encargados de ejercer de alivio cómico (el psicólogo y el nuevo alumno de la mujer) no brillan por la calidad de sus interpretaciones. El talento de Isla Fisher (“Ahora me ves”) y Greg Kinnear (“Pequeña Miss Sunshine”) queda algo desaprovechado, en favor de dar protagonismo a los jóvenes del reparto, ya que aunque los padres son el catalizador de la trama, la historia se centra principalmente en los hijos. En resumen, se trata de una película familiar agradable, con un buen ritmo narrativo que en ningún momento aburre, pero que se resuelve de una forma facilona y sensiblera. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Un regalo para papá y mamá” se estrena hoy, viernes 30 de agosto, en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

jueves, 13 de abril de 2023

YA ERA HORA


Dante (Edoardo Leo) besa accidentalmente a Alice (Barbara Ronchi), que tiene el mismo vestido que su novia. Desde ese momento, se comprometen, se van a vivir a la misma casa y son muy felices. Pero Dante no puede administrar su tiempo; de hecho, siempre llega tarde y le cuesta conciliar trabajo y tiempo libre. Es su 40 cumpleaños. Alice le organiza una fiesta sorpresa donde él, como siempre, llega en el último momento. Cuando se despierta a la mañana siguiente, no es un día como cualquier otro. Ya ha pasado un año y Dante no recuerda lo que hizo. A partir de ese momento, el tiempo pasa muy rápido para él y no es capaz de detenerlo.

Alessandro Aronadio, bajo guion propio compartido con Renato Sannio, nos regala aquí una metáfora vital hecha literalidad en forma de comedia romántica. La lectura de la película es obvia pero no por ello deja de ser amable y curiosa. Es popular el dicho que a partir de cierta edad prácticamente el tiempo vuela y que, cuando te quieres dar cuenta, los años han pasado sin que hayas podido controlarlo. La explicación psicológica clásica es que los estímulos dejan de ser tan novedosos para el individuo. Tu vida se vuelve mucho más una serie de rutinas. El cerebro, económico por precepto natural, elimina por norma estas rutinas, creando la sensación de que cada vez pasan menos cosas y por ende el tiempo se percibe más rápido y abrupto. Esta premisa es la que aprovecha el director para crear una historia de bucles temporales; desde los 40 años, el protagonista despierta al día siguiente de su cumpleaños con la sorpresa de que ha pasado un año del que no se acuerda nada y es su siguiente cumpleaños. El argumento recuerda bastante a otra comedia amable, en este caso protagonizada por Adam Sandler, Click (2006). En ella, el personaje de Sandler, un arquitecto también muy ocupado, descubre un mando de televisión mágico con el que puede silenciar sus conversaciones, cambiar el idioma o acelerar el tiempo cuando no le interesa lo que está viviendo. Poco a poco, se vuelve adicto a dicho dispositivo y provoca que el mando se ponga en modo automático, saltando muchas de sus escenas vitales sin que él lo pueda detener.

Este mencionado  artefacto narrativo fantástico permite al director hacer un ejercicio curioso de quemar naves a velocidad vertiginosa. Algo que normalmente se plantean los creadores de las series de televisión, queda aquí al alcance de la mano del director. ¿Si tengo varios giros pensados para una serie? ¿Cómo debo dosificarlos? ¿Debo quemar todas las naves en la primera temporada por si no renuevan? Esto es exactamente lo que le permite al director la excusa narrativa, ya que al saltar un año cada vez que el protagonista cumple años, le permite explorar muchos acontecimientos de su protagonista y de sus relaciones que de otra manera sería complicado de condensar en solo 105 minutos. Esa es la parte buena. La parte mala es que, sin hacer demasiados spoilers, los conflictos a veces se tocan de puntillas y la mecánica se vuelve repetitiva. La película se convierte  muy pronto en un bucle de sorpresas livianas, para el protagonista y para el espectador, que parecen no llevar a ninguna sitio muy interesante ni muy original. Solamente nos preguntamos qué tiene que hacer para romper el hechizo y la respuesta, refrendada por el final, es bastante obvia, por lo que no acaba de justificar esos sesenta minutos previos de bucle repetitivo. Mi puntuación: 6 sobre 10. "Ya era hora" se estrenó el 16 de marzo en Netflix España.

Crítica de Héctor Izquierdo.


miércoles, 15 de julio de 2015

TERMINATOR GÉNESIS

John Connor está a punto de vencer en la guerra contra las máquinas cuando estas mandan el primer terminator atrás en el tiempo para asesinar a su madre antes de que nazca. La resistencia también envía a su propio soldado al pasado pero al llegar comprobará que toda la línea temporal que creía conocer ha sido alterada.

Alan Taylor, un director con una larga trayectoria en televisión siendo responsable de episodios de algunas de las series más reconocidas de los últimos tiempos como “Los Soprano”, “Mad Men” o “Juego de Tronos”, ahora se ve vinculado a sagas cinematográficas en un estado bastante cuestionable. Tras pasar muchas dificultades por el estudio Marvel como encargado de “Thor: El Mundo Oscuro” y salir de este con grandes desavenencias, ahora se enfrenta al reto de rescatar una saga que ya se había agotado y condenado con la última entrega. Pero lejos de seguir los pasos marcados por la que fue la cuarta entrega de la franquicia de Terminator, opta por ignorar todos los acontecimientos de esa película y coloca la suya como una supuesta secuela de la tercera aunque a la vez como un pseudoreboot de la saga. Ofreciéndonos una película de acción donde resulta mejor no pensar los desencadenantes ni la lógica temporal, cumple como un homenaje a momentos cumbres de la serie pero los reformula hasta llegar al punto de hacer dudar si todo lo que conocíamos de estos personajes ya no existe o si se va transformando sobre la marcha. Resulta curioso volver a ver a Arnorld Schwarzenegger interpretando al que es su personaje más icónico, pero además haciéndolo con distintas edades en un trabajo de rejuvenecimiento digital logradísimo.

La serie de películas Terminator abarca ya más de tres décadas y pese a su dubitativa presencia y diferentes proyectos desechados recientemente acaba volviendo. Las dos primeras entregas son casi sin lugar a dudas de las mejores películas de acción y ciencia-ficción que podamos encontrar, con un trabajo en la idea de los viajes en el tiempo que darían para estar analizando durante largos estudios. La aportación que hizo James Cameron al género y su visión fueron los grandes pilares del desarrollo tecnológico que ha experimentado el cine en la década de los 90 y ya explotó en los 2000. Una vez el realizador canadiense fue distanciándose de la saga, esta perdió calidad hasta caer en productos ridículos como fue “Teminator Salvation”, pese a que la tercera parte aún aguantaba el ritmo de las primeras en parte porque Cameron seguía controlando parte del proyecto ya fue palpable que nunca se volvería a alcanzar el nivel de los comienzos. La lógica de viajes en el continuo espacio-tiempo era aplastante en “Terminator” y lograba un gran giro de tuerca en “Terminator 2: El Juicio Final”, pero en adelante o seguía esas pautas ya marcadas o peligraba mucho la justificación de la corriente temporal. La entrega previa a la que nos atañe optó por eludir el tema del desplazamiento temporal pero no encajaba con lo relatado previamente, mientras que esta convierte las líneas paralelas en un campo por el que navegar sin problemas ni secuelas de manera bastante absurda. Además que una vez se salta al pasado en “Terminator Génesis”, actúa una mano externa y nunca explicada que fue la primera en alterar todo y salirse de la continuidad oficial. La intención de iniciar una nueva continuidad de películas a partir de esta es evidente, pero resulta triste ver cómo el que era uno de los mejores universos cinematográficos de la ciencia-ficción ahora se vea relegado a una línea alternativa de la que nos podemos olvidar. Mi valoración: 6 sobre 10. “Terminator Génesis” llegó a las salas el pasado viernes día 10 de julio.

Crítica de Sergio Cardete.

lunes, 3 de junio de 2013

SEGUNDA TEMPORADA DE "CONTINUUM"



“Continuum” es una serie canadiense que llamó la atención de los espectadores internacionales el pasado año televisivo. Su argumento es este: Nos encontramos en Vancouver en el año 2077, donde un grupo de terroristas están a punto de ser ejecutados por el gobierno pertinente. Sin embargo, en la cámara en la que se encuentran, son trasladados sorprendentemente al pasado por medio de un artefacto, para así poder cambiar el curso de la historia. Con lo que no contaban, es que la policía Kiera Cameron también viajara con ellos hasta el año 2012.

Esta es la premisa con la que arranca una de las sorpresas de los últimos años. Una serie que parecía ir de viajes en el tiempo y que al final resultó ser una serie que iba sobre un viaje en el tiempo. Uno solo. Al menos de momento. Sin embargo, esto es suficiente para que múltiples consecuencias se deriven de todo esto, produciendo tramas bastante interesantes y que hacen deleitarse a todo fan de los viajes espacio-temporales, entre los que me incluyo. Porque a mí entender, lo más interesante de esta serie, es que después de ya quince episodios de emisión, todavía no se ha tomado un camino claro respecto a la tesis científica que manejan: si el pasado es pasado y no se puede cambiar, por lo que todo lo que están viviendo ya habría ocurrido. O bien si se puede alterar el futuro a través de los actos que están ocurriendo en este 2012, creando una especie de realidad paralela alternativa. De momento el camino que están tomando es un punto intermedio, que hace muy sugestiva la serie. Por otro lado, a mi entender, lo que puede echar un poco para atrás a la hora de ver la ficción es ese tufillo a panfleto revolucionario, y además, las tramas que involucran a Liber8, el grupo terrorista, suelen ser las que más pereza me producen.

La figura más interesante a mi entender es Alec Sadler, un personaje que vive en las dos realidades que se nos presentan. Es un anciano en el 2077 y apenas un joven de diecisiete años en el 2012. Hay que apuntar que la serie tiene cierto carácter procedimental, ya que Kiera ha conseguido infiltrarse en el cuerpo policial del Vancouver del 2012 sembrando una división falsa que responde por ella, y utilizando a Alec como soporte técnico. Por esto, se me asemeja un poco a la serie “John Doe” o a “El mentalista”, en que tenemos una especie de asesor que parece tener unas facultades mucho más desarrolladas que sus compañeros de departamento, aunque en este caso oculta sus dones futuristas al cuerpo que está apoyándola. En el final de la primera temporada nos enteramos de que la presencia de Kiera no era una casualidad, sino que el Alec del futuro había propiciado todo aquello para tratar de manipular el pasado. Esta relación que hay entre el Alec proyectado del futuro y el Alec inocente del pasado es de lo más interesante, ya que los conflictos a los que se ve sometido el personaje son más que notables. En otro de los aspectos positivos, se encuentra la valentía de haberse deshecho de uno de los protagonistas de la primera temporada de un plumazo, algo que suele ser poco habitual en las ficciones. Veremos que nos sigue deparando la serie en esta segunda temporada que ya ha alcanzado su ecuador.

miércoles, 17 de octubre de 2012

LOOPER


Como en 2072 los asesinatos están terminantemente prohibidos, las víctimas son enviadas a través de una máquina del tiempo al pasado (2042), donde los Loopers, un grupo de asesinos a sueldo, se encargan de eliminarlas y deshacerse rápidamente de sus cuerpos. El problema surge cuando Joe (Gordon-Levitt), uno de los Loopers, recibe desde el futuro un encargo muy especial: eliminarse a sí mismo (Bruce Willis).

“Looper” es un excelente thriller futurista que mezcla una trama ambientada en un futuro medianamente cercano, con el elemento de viajes en el tiempo que tan sugestivo es siempre que se sabe utilizar con corrección. Y en este caso, el ejercicio es positivo, ya que el guion es perfectamente sólido para que estos juegos temporales no se carguen una trama elegantemente urdida donde el juego de montaje juega un papel esencial.  Por mucho que el nombre de Bruce Willis aparezca por delante en los créditos, el auténtico protagonista de la cinta es el actor Joseph Gordon-Levitt, que como peculiaridad, viene dotado de una extraña caracterización, como si estuviera demasiado maquillado o dibujado en la pantalla con carboncillo suave, aunque quizás sea solamente una apreciación mía. Su interpretación por otro lado es correcta aunque no excepcional, como acostumbra últimamente, quizás también por ese extrañamiento que observo al fijarme en su rostro. Su partenaire en la pantalla, que no es ni más ni menos que su yo del futuro, es Bruce Willis, realizando uno de los últimos papeles de un actor que todavía tiene mucho que decir sí sigue escogiendo cintas de este calibre y no se deja engatusar por producciones sin sentido.

El reparto no está exento de figuras: Al mencionado actor de las entregas de “Die Hard” se le une como villano Jeff Bridges, siempre inconmensurable. En el papel de la chica que siempre debe acompañar al héroe en su aventura tenemos de forma coyuntural a Piper Perabo, aunque la verdadera heroína del relato se nos revela finalmente en la actriz Emily Blunt, que establecerá una extraña relación a tres entre su hijo y el personaje de Gordon-Levitt. En un papel breve pero crucial para detonar el conflicto, encontramos a la nueva estrella adolescente Paul Dano, que se aleja de ese prototipo de galán y está encarnando algunos de los papeles más interesantes del Hollywood actual. La película tiene ciertos momentos de comedia, que a veces están buscados (gracias a diálogos ágiles y el buen hacer de su guionista), pero otras veces el gesto es involuntario, como cuando vemos la transformación de Joseph Gordon-Levitt en Bruce Willis viendo a este segundo con una media melena que resulta irrisoria. Parece incluso que hay cierta parodia del mismo Bruce Willis haciendo de Bruce Willis, con algunos planos macarras en los que Willis sonríe con complacencia después de cargarse a siete u ocho adversarios. Sin embargo, ciertamente esto está buscado, ya que conociendo al director, que ya parodió el género policiaco fundiéndole con el mundo universitario en “Brick”, podemos dar cuenta del peculiar sentido del humor del director. Por tanto, una de las producciones de obligado visionado para este año. Mi puntuación: 8 sobre 10. “Looper” se estrena este viernes 19 de Octubre en las salas españolas.

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