Mostrando entradas con la etiqueta histórico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta histórico. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de marzo de 2014

EMPERADOR


Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el prestigioso general Douglas MacArthur (Tommy Lee Jones) y un colega suyo (Matthew Fox) tendrán que decidir el destino del emperador japonés Hirohito, aclarando que papel tuvo en el comienzo la entrada de Japón en el conflicto.

La película dirigida por Peter Webber, realizador de cintas tan distintas a esta como “Hannibal: el origen del mal” o la pictóricamente atractiva “La joven de la perla”, tiene uno de los grandes aciertos el contar con grandes trabajos de dos de sus actores protagonistas, tanto de Matthew Fox, que se va abriendo poco a poco camino en el cine después del bombazo que supuso“Lost” para su carrera, y sobretodo del sobrio y a la vez patético Tomy Lee Jones en la interpretación de su personaje, secundados estos por varios actores desconocidos para el gran público de origen japonés. La historia narra una gran guerra, o mejor dicho, los momentos inmediatos –o consecuencias inmediatas- de una gran guerra, a través del choque de culturas, de tradiciones, de maneras de hacer las cosas, que muchas veces es el verdadero foco de conflicto que subyace en las acciones de todo grupo militar o nacional.

El director mezcla la historia central sobre las responsabilidades que debe asumir el emperador japonés en el inicio de la guerra con otra trama paralela sobre la relación pasada del personaje de Fox con una japonesa, la historia romántica siempre necesaria, que parece obligatoria para intentar alcanzar unas decimillas más de share entre los espectadores, como si de un canal de televisión se tratase. Entendiendo así la película, se puede sobrentender con facilidad que a pesar de su temática, las escenas de acción no entran a formar parte del contenido narrativo, por lo que la película más bien es pausada, reflexiva, con momentos intensos que vienen del choque entre personajes. Aun así, el film tiene un reprís en los últimos cincuenta minutos muy atractivo. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Emperador” se estrenó este viernes 14 de marzo en las salas de toda España.

martes, 7 de enero de 2014

EMPERADOR



Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el prestigioso general Douglas MacArthur (Tommy Lee Jones) y un colega suyo (Matthew Fox) tendrán que decidir el destino del emperador japonés Hirohito, aclarando que papel tuvo en el comienzo la entrada de Japón en el conflicto.

La película dirigida por Peter Webber, realizador de cintas tan distintas a esta como “Hannibal: el origen del mal” o la pictóricamente atractiva “La joven de la perla”, tiene uno de los grandes aciertos el contar con grandes trabajos de dos de sus actores protagonistas, tanto de Matthew Fox, que se va abriendo poco a poco camino en el cine después del bombazo que supuso “Lost” para su carrera, y sobretodo del sobrio y a la vez patético Tomy Lee Jones en la interpretación de su personaje, secundados estos por varios actores desconocidos para el gran público de origen japonés. La historia narra una gran guerra, o mejor dicho, los momentos inmediatos –o consecuencias inmediatas- de una gran guerra, a través del choque de culturas, de tradiciones, de maneras de hacer las cosas, que muchas veces es el verdadero foco de conflicto que subyace en las acciones de todo grupo militar o nacional.

El director mezcla la historia central sobre las responsabilidades que debe asumir el emperador japonés en el inicio de la guerra con otra trama paralela sobre la relación pasada del personaje de Fox con una japonesa, la historia romántica siempre necesaria, que parece obligatoria para intentar alcanzar unas decimillas más de share entre los espectadores, como si de un canal de televisión se tratase. Entendiendo así la película, se puede sobrentender con facilidad que a pesar de su temática, las escenas de acción no entran a formar parte del contenido narrativo, por lo que la película más bien es pausada, reflexiva, con momentos intensos que vienen del choque entre personajes. Aun así, el film tiene un reprís en los últimos cincuenta minutos muy atractivo. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Emperador” se estrenó el miércoles 1 de enero en las salas de toda España.

martes, 9 de julio de 2013

PERDIDOS EN LA NIEVE



Basada en hechos reales que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial. Después de un encuentro fortuito y hostil en el aire, un avión británico y otro alemán caen en una aislada región de Noruega. El azar hace que ambas tripulaciones se refugien en la misma cabaña. Luchan para sobrevivir al duro invierno y poder volver al campo de batalla. A pesar de ser enemigos es difícil mantener la animosidad día tras día: las necesidades hacen nacer amistades inesperadas y las reglas bélicas pierden importancia.

La película de Petter Naess es indudablemente inspirativa, y da pie aunque sea por una hora y algo a creer en el espíritu colectivo del ser humano. Es muy comúnmente dicho, que en momentos de crisis o situaciones límite, las personas sacan a flote sus mejores y sus peores comportamientos. Bien, esta es una de ellas, y permite comprender tanto a los personajes como a los espectadores de la sala, que cuando en el momento en que el mismo instinto de supervivencia está en juego, las reglas de la guerra y las prioridades que intentamos establecernos los humanos en determinados contextos se antojan poco menos que infantiles e incompetentes. Aquí vence el sentido común, el sentido de pertenencia común al ser humano, destruyendo pausadamente a través de los personajes bandos y prejuicios que tratan de destruir un grupo de personas sobre otro.

Los personajes, antes que las situaciones y la coherencia del guion, están muy bien escritos. El de Florian Lukas, interpretando al líder alemán hace de perfecto espejo del de Lachlan Nieboer, creando una especie de antagonismo de dos personas que se entienden en sus diferencias porque se le ha enseñado de la misma manera. El humor británico del personaje de Ruper Grint (una de las caras más reconocibles de la película, siendo este el Ron Weasley de las siete entregas de “Harry Potter) se complementa perfectamente con dos personajes adversarios, los interpretados por David Kross (el emergente actor que protagonizara “El lector” junto a Kate WInslet) y por Stig Henrik Hoff. Esto, unido al despojamiento de cualquier maniqueísmo en el que podría haberse adentrado la película, hacen de esta una experiencia más que válida en pantalla. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Perdidos en la nieve” se estrena este viernes 12 de julio en las salas españolas.

sábado, 14 de abril de 2012

MIEL DE NARANJAS


Andalucía, años cincuenta. Enrique (Iban Garate) y Carmen (Blanca Suárez) acaban de conocerse y se enamoran profundamente. Carmen consigue que él se quede a prestar el servicio militar en un juzgado de la ciudad. Enrique, a la vista de las injusticias que presencia cada día, se da cuenta de que para cambiar el rumbo de las cosas tiene que actuar. Pronto se verá involucrado en arriesgadas acciones que pondrán en peligro su vida y la de sus compañeros.

Imanol Uribe vuelve a redundar de nuevo en el tema tan trillado por los cineastas españoles como la Guerra Civil, por suerte, el tratamiento es correcto y bastante adecuado en cuanto a su ejecución, pero el haber visto tantas veces esta historia merma de por sí las virtudes de la película. Las secuencias están bien elegidas y se justifican por sí mismas, pero la historia es bastante lineal, y aunque emocionalmente potente, nos la han contado tantas veces que es difícil que nos sorprenda y por ende que entremos sin prejuicios en la sala de cine. La poca originalidad y ese regusto a redundancia es el peor enemigo de la película. También se echa en falta haber incidido más en la relación entre Enrique y Carmen, al descubrir ambos que forman parte de un mismo movimiento de rebelión que se estaban ocultando, como si fueran los Mr.Smith de la Guerra Civil pero en el mismo bando.

Uno de sus puntos fuertes se encuentra en la elección del reparto. El descubrimiento de Iban Garate (“Arriya”) es notable, aunque no acaba de despuntar en su totalidad: tiene momentos en los que parece dejar huella, pero se diluye en otros. La que siempre deslumbra y sigue demostrando que siempre es una fantástica opción tanto para un papel protagonista como secundario es Blanca Suárez, dando vida al elemento femenino de la pareja protagonista, una mujer fuerte y decidida encarnada de forma muy verosímil; solamente el peinado sería casi suficiente para creérnosla como una mujer luchadora de esa época, pero no defrauda en su interpretación. La elección más controvertida la tenemos en Karra Elejalde como juez del destacamento militar. Parece que Juan Diego en “El 23-F” y Eduard Fernández en “La princesa de Éboli” han sentado el precedente de dotar de una voz quebrada y suave a personajes déspotas y despiadados, para hacerlos aún más despreciables y lograr un efecto más emocional. El papel de Carlos Santos que es un caramelo para todo actor, pasando por diferentes estados en poco tiempo y siendo un gran catalizador de la acción de varios de los protagonistas (lo dejaremos ahí, para no dar demasiados spoilers). Acompañan en el reparto actores consagrados como el ya citado Eduard Fernández, Antonio Dechent, Ángela Molina (sorprendentemente  poco creíble) o Bárbara Lennie, una actriz, que como leí hace poco, hace mejor cualquier película con su sola aparición.

lunes, 28 de noviembre de 2011

SI NO NOSOTROS, ¿QUIÉN?


Alemania, principios de los años sesenta. El joven Bernward Vesper (August Diehl), que aspira a ser escritor, intenta, al mismo tiempo, probar la inocencia de su padre, el poeta Will Vesper, acusado de simpatizar con el nazismo. Mientras tanto, Bernward conoce a Gudrun (Lena Lauzemis) y a su amiga Dörte (Vicky Krieps) y surge entre ellos un "menage à trois" sin futuro, porque Bernward y Gudrun están enamorados. Su historia de amor está llena de placeres, dolores y excesos. Pero, al cambiar radicalmente la situación de Alemania, ambos deciden participar activamente en la historia de su país.

Un material con sello de documental se transforma en un drama bañado por el contexto histórico alemán de la década de los 60 y de los 70. Dos jóvenes se erigen como protagonistas de su propia historia y de la historia de la Alemania de la época; Bernaward y Gudrun vivirán una historia de amor y de búsqueda de identidad; y la vivirán sufriendo, amando, odiando, decidiendo, luchando… el film es un alegato de vida, de probar, de intentar y de luchar por hacer cosas, por equivocarse y volverse a equivocar. El título “Si no nosotros, ¿quién?” es perfecto ejemplo de la esencia y del significado de lo que nos quiere transmitir el director. Este relato de ficción está salpicado por pequeños clips de material histórico real, utilizando una música que intenta descontextualizar un poco el clima de tensión y violencia, dándole un poco de distancia y jugando con la ironía, tal como lo hace también en ese aspecto la serie “Dexter”. El montaje es lógico y ameno, sin estridencias ni ínfulas de artista que intentan darle un aire más documentalista al material cinematográfico.

Los dos personajes principales están excelentemente encarnados por August Diehl y Lena Lauzemis, haciendo gala de unas interpretaciones arriesgadas y con un gran arco de transformación, sobretodo en el caso masculino. Hay dos puntos de inflexión bien delimitados en el film, el inicio de la convivencia entre estos dos personajes, dando el pistoletazo de inicio de una vida de desenfreno, pasión y lucha; y el cambio en la mentalidad y en la actitud de Gudrun, haciéndose más activa y entrando a formar parte de una sección más violenta de la lucha, involucrándose con Andreas Baader (Alexander Fehling) en una relación todavía más tormentosa y agitada. Toda esta mezcla de conflictos, relaciones y pasiones crea el cóctel dramático del film, que se mantiene bastante constante en cuanto a su narración, pero que quizás podría haberse reducido un poco en aras de una mayor concisión y simplicidad narrativa. El film se alarga demasiado en una trama personal que ya se define perfectamente desde el primer momento, y la degradación de la relación de los protagonistas y principalmente la del estado mental de Bernward, se alarga demasiado y acaba haciéndose algo reiterativo. La película se estrenó este pasado viernes 25 de noviembre.

viernes, 25 de noviembre de 2011

LA CONSPIRACIÓN


En 1865, ocho sospechosos del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, que se ocultaban en casa de una mujer, fueron detenidos. Sin embargo, hay alguien que cree en su inocencia e intentará desenmascarar al verdadero culpable: el hijo de la mujer.

La cinta de Robert Redford se nos revela como un sólido y eficaz drama judicial histórico, con una gran dirección de actores que hace que la interpretación de los protagonistas haga ganar muchos enteros tanto a la trama como al producto. La historia nos cuenta el suceso, altamente conocido y numerosamente recreado, de la muerte de Abraham Lincoln a manos del actor John Wilkes Booth, mientras disfrutaba con su esposa de una obra de teatro. Se le da una vuelta de tuerca para convertirlo en un drama personal con ciertas dosis de intriga, en que la madre de uno de los acusados es llevada ante un tribunal militar y, aunque se intenta aparentar lo contrario, no se le permite tener un juicio justo. Es aquí donde aparece la figura de Frederick Aiken (James McAvoy), un antiguo militar ahora convertido en abogado, que será obligado a defender a la mujer, convirtiéndose ese trabajo poco a poco en un dilema moral en el que muchos intereses y emociones están en juego. Ya no solo debe tener en cuenta su recién adquirida obligación, que entra en conflicto con su reputado deber patriótico, sino que también siente la necesidad de hacer humana a su defendida, de tener en cuenta sus deseos.

James McAvoy está espléndido durante todo el recorrido de su personaje, sin duda en uno de sus mejores papeles, y que le consolida como un actor tan versátil como prolífico. El reparto que le acompaña puede dejar boquiabierto a más de uno: desde Tom Wilkinson en la piel del oportunista y efectivo Secretario de Defensa, Kevin Kline como el jefe del Departamento de Guerra, Robin Wright en el dramático y excelentemente encarnado papel de la madre que se ve acusada de conspiración, o Evan Rachel Wood con un radical cambio físico (teñida de moreno) dando vida a la apenada y frustrada hija de esta última. La dirección es firme y sólida; la trama, que se desarrolla casi en su totalidad en la sala de juicios, va en un “in crescendo”, en la misma línea que lo hacen el personaje de McAvoy y de todos los demás, este primero luchando por la justicia, y los demás revelando sus deseos e intereses reales. Una ambientación algo tétrica, plagada de sombras, y la imagen un poco turbia (no por la definición sino por la falta de claridad), sirve como metáfora de la poca claridad y la poca verdad que hay en alguno de los personajes, del proceso, y de todas las acciones que realizan los personajes en el film, que realmente claman venganza, no justicia. Mi puntuación: 7,5 sobre 10.

sábado, 19 de noviembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO


Una poderosa historia de descubrimiento sexual e intelectual basada en acontecimientos reales a partir de la turbulenta relación entre el joven psiquiatra Carl Jung (Michael Fassbender), su mentor Sigmund Freud (Viggo Mortensen) y Sabina Spielrein (Keira Knightley). A este trío se añade Otto Gross (Vincent Cassel), un paciente libertino decidido a traspasar todos los límites.

La película se vertebra en la disparidad de pareceres entre los psiquiatras y filósofos principales: Carl Jung y Sigmund Freud. Cada diálogo entre ellos es una profunda incisión en el abismo de cada pensamiento, de cada punto de vista… una contraposición que se respira en cada sílaba y en cada frase de cada uno de los actores… todo esto ambientado en un contexto en que la Primera Guerra Mundial amenaza con explotar y con el elemento potenciador de la aparición de una mujer en la vida de ambos, Sabina Spielrein. La ambientación es sobria, fría, algo victoriana en cuanto a la recreación del momento. David Cronenberg hace aquí una película muy distinta de las que nos tiene acostumbradas, en cualquiera de sus versiones, y se atreve con un reto bastante importante, del que sale bastante bien parado. Se trata con bastante fidelidad los inicios del psicoanálisis, puesto todo en boca de Freud y Jung, pero también de Sabina e incluso Gross. El psicoanálisis es el elemento que se utilizará para contar el debate intelectual entre estas dos grandes figuras, que contrapondrán maneras de pensar, maneras de vivir, maneras de curar y maneras de verse a sí mismos. Los diálogos en ocasiones son brillantes, y a veces juegan un poco a la trampa de poner en boca de sus protagonistas frases que despiertan la complicidad, ya que nos encontramos en pleno siglo XXI.

El peso actoral recae sobre todo en Michael Fassbinder y en Viggo Mortensen, dando vida a los protagonistas esenciales de la historia, haciendo muy marcados elementos que conocemos popularmente de su forma de ser y de su vida (el que Mortensen lleve un puro en la boca durante toda la película es claro ejemplo de ello), y el trabajo de los dos es francamente correcto. El personaje de Keira Knightley es puro Cronneberg, una encarnación muy arriesgada, sobretodo en el tramo inicial de manifestación de su enfermedad: encontrándonos con una Sabina mezcla entre fortaleza, psicosis, agresividad y una tara muy cercana al instinto animal, que queda extrañamente y sugestivamente grabado en el rostro de la actriz. En la evolución de su personaje, la elección de Keira es perfecta, un equilibrio perfecto entre el carácter agresivo y el cóctel de traumas y deseos reprimidos, que será el catalizador de la disputa y del enfrentamiento intelectual e interior de los dos psicoanalistas. Se me queda un poco corta la intervención de Vincent Cassel como Otto Gross, pero es el perfecto dinamitador del inicio de cambio de pensamiento en Jung, verdadero núcleo y punto de giro que hace que la historia avance. Se estrena en las salas españolas este 25 de Noviembre.

lunes, 20 de diciembre de 2010

EL DISCURSO DEL REY

La película se adentra en la historia contemporánea inglesa de los años 30 y 40, concretamente en la historia del rey Jorge VI, quien se vio obligado a reinar tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII. Su tartamudez le hace buscar la ayuda de un terapeuta de trastornos del habla, Lionel Logue, quien con una serie de técnicas extravagantes logra que el rey mejore su pronunciación de forma gradual.

Para que un relato cinematográfico que trata sobre un suceso histórico emocione al espectador hay que darle una dimensión humana a alguno de los personajes, y las secuencias han de ser resultonas y eficientes aunque en la realidad eso no sucediera exactamente como se cuenta, pero, eso sí, sin traicionar al pasado. Esto lo consigue la película, básicamente dotando de una relación peculiar a dos personalidades contrapuestas, es decir, el futuro rey de Inglaterra y el logopeda que intenta hacer mejorar su dicción. Esta amistad será el elemento fundamental del film, ofreciéndonos momentos divertidísimos, solemnes y también emocionantes. A mí, consigue emocionarme y que me adentre en los miedos de este rey y sonría con cada ocurrencia de Logue, así que supongo que los ingleses, que son herederos de su historia, disfrutarán de este conjunto más conscientemente que yo.

Esto viene todo ello sustentado por las grandes interpretaciones de todos sus protagonistas, de principio a fin. Mención especial merece destacar la labor de su protagonista, un Colin Firth que asume un trabajo con un importante riesgo, y un Geoffrey Rush que nos dedica otras de sus grandes interpretaciones con un punto gamberro y fresco al que nos tiene acostumbrados en sus últimos papeles, haciendo de contrapunto al abotargado y temeroso Jorge VI con sus métodos poco ortodoxos pero que poco a poco van probando su eficiencia. Helena Bonham Carter da vida a la mujer del personaje de Colin Firth, en un ejercicio de elegancia y majestuosidad interpretativa, sin un ápice de sobreactuación y dejando que todo el peso dramático recaiga en su esposo. El film también cuenta con la participación de Michael Gambon en un breve papel de padre de Jorge VI y al intermitente Guy Pearce, papeles perfectos para ambos que dotan de un indudable aire británico al film tan característico de esa nacionalidad. Me chirria un poco el personaje de Winston Churchill, interpretado por Timothy Spall, que aunque se asemeja él en apariencia de constitución no consigue tomar su presencia y su grandeza, en una interpretación del actor en la que parece estar siempre enfadado o incómodo.

lunes, 26 de noviembre de 2007

EL HOMBRE DE ARENA

El film del debutante José Manuel González-Berbel bucea, como últimamente sucede con demasiada frecuencia en nuestras producciones, en la historia española más reciente (se sitúa a finales de los años 60) y esta vez en la ya derogada "ley de Vagos y Maleantes" que sirve de pretexto para abrazar una historia de amor y de lucha a su manera. La película está rodada en Extremadura que es dónde se ubica la acción del film, concretamente en un psiquiátrico en el que es internado sin motivo racional Mateo, el protagonista, donde vivirá la injusticia del sistema y conocerá a Lola. "Todo el pueblo de Salvaleón nos ayudó en el rodaje. Tuvieron que aguantar a estos locos del cine y también a los animales que en algunos momentos no nos dejaron grabar alguna secuencia", explicó la pareja de protagonistas. María Valverde, que también comparte protagonismo aunque en menor grado, interpreta a Lola, quien tendrá una intensa relación con Mateo para tratar de que la historia no les olvide como les ocurrió a tantos, un papel complicado tanto en palabras del director como de su propia intérprete. "El personaje de María es muy difícil; apenas tiene diálogos, y debía tener sucesivas cargas de personalidad, estar al borde de la crisis en muchos casos y a mí me parecía que María lo podía hacer bien", dijo el director sobre el personaje, matizado a continuación por Valverde: "Fui yo quién tuvo que interpretarlo, pero él tenía muy claro la Lola que quería y hasta las dos semanas de rodaje no me dijo que la tenía, y fue cuando ya me quedé un poco más tranquila. Simplemente me dejé llevar un poco por Hugo y por todos los que nos rodeaban." La historia es secundada por actores de lujo como Ana Torrent o Mercedes Sampietro (algo desaprovechada la primera e innecesaria la segunda en la introducción del "cuento" junto a Ana Ruiz), habituales como Alberto Jiménez (el director del psiquiátrico) y jóvenes actrices como Irene Visedo o Silvia Marty; además de contar con la colaboración de otros actores que interpretaron al conjunto de internos. "Todos los locos que se ven en la película son actores de una compañía de teatro de Extremadura y era un gustazo trabajar con ellos porque cada uno estaba trabajando su patología incluso cuando la cámara estaba en otro lado… se creaba una atmósfera muy buena de trabajo", se deshizo en elogios Hugo Silva.

Entradas populares