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sábado, 1 de junio de 2013

CUESTIONARIO A ANA OTERO, JAVIER HERNÁNDEZ, ANA RUÍZ Y MARÍA MOLINS

Este jueves 30 de mayo estuvimos en la premiere de la película “Hijo de Caín” en los cines de Callao, donde el equipo de la película se dio cita y donde pudimos ver a rostros conocidos de la pantalla que fueron a disfrutar del evento. Entre ellos, nos encontramos con Ana Otero (“Amar es para siempre”), Javier Hernández (“El Barco”), Ana Ruíz (“Camera Café”) o María Molins, que da vida a la madre del protagonista de la película en cuestión. A estos, les hacemos un cuestionario a propósito del estreno.

El ajedrez está muy presente a lo largo de la película, ¿crees que el ajedrez puede servir como metáfora en algún aspecto de la vida?
Ana Otero: Pues seguro, seguro que sí. Porque es un deporte tan magnífico, tan interesante, tan matemático, tan pitagórico… que seguro que puede servir de metáfora para muchas cosas. Algunas de ellas algo lamentables probablemente. Pero sí, para muchas.
Javier Hernández: Pues no he sido nunca jugador de ajedrez, y si te digo la verdad no sé ni jugar. O sea que tampoco puedo relacionar mucho el tema.
Ana Ruíz: Hay grandes películas sobre el ajedrez. Había una película que hacía John Turturro, “La defensa Luzhin”, que trataba sobre un hombre obsesionado por el ajedrez, cuya vida fue enfocada al ajedrez. Y era un poco reflejo de su vida obsesiva. Yo creo que cualquier cosa es buena para una metáfora para la vida, ¿no?
María Molins: Sí. Yo creo que en esta película una de las metáforas es el mal sin pretensión, es decir, el mal porque sí. El ajedrez digamos que es un poco la base de la película, y hay como un cerebro que está maquinando desde el principio todos los movimientos hasta el final, aunque no puedo decir que cerebro es porque destrozaríamos la película (Ríe). También puede ser una metáfora de lo que está pasando, ¿no? Todas las manifestaciones y todo lo que está ocurriendo con la banca y con el gobierno. Parece que hay un tablero de ajedrez, que esté moviendo alguien los hilos, y los que estamos abajo, los peones, estamos indefensos, siendo movidos de alguna manera. 

De todas las fichas del ajedrez, ¿cuál es la que hace el movimiento que más te llama la atención?
Ana Otero: Pues de cualquiera de las piezas… Cuando veo que dicen aquello de “Jaque Mate” y todo se queda paralizado, y sin posibilidad de cambio ni de modificación siempre me impresiona mucho. Porque es más allá de quedarse en tablas, que parece que es aquello de la balsa… pero que no sucede nada ni nadie sale demasiado perjudicado. Pero lo del “Jaque mate” me parece algo poderoso (Risas).
Javier Hernández: (Risas) Pues no sé, sería pillarme los dedos porque sé algo, pero para concretarte y decirte un movimiento que me guste más… Yo es que soy más del parchís. Por aquello de comer fichas (Ríe).
Ana Ruíz: A mí el que más me gusta sin duda es el alfil (Ríe). Porque las diagonales me gustan mucho.
María Molins: Pues a mi el director, cuando empezamos el rodaje me dijo que cada uno éramos una ficha. Coral, el personaje que interpreto, es la reina. Curiosamente es la ficha que puede hacer todos los movimientos, y si matas a la reina tienes acceso directo al rey. De esa premisa me enamoré de la ficha y pensé: “Mira, eres la reina, eres la madre, la víctima también, y la que puede hacer los movimientos para que este cerebro maquinando vaya bien”.

Como espectador de cine, que te da más miedo: ¿el terror de algo que conoces, como puede ser una persona que de repente se vuelve inquietante, o lo desconocido, ya sean fantasmas, espíritus o similar?
Ana Otero: Sin ningún género de dudas lo conocido. Cuando lo bello se convierte en siniestro. Lo que a día de hoy era algo confortable de pronto se convierte en algo que desconoces, ¿no? O una tremenda pesadilla creo que sería que la persona con la que convives de pronto se convierta en un desconocido. (Tiembla forzadamente) Se me ponen los pelos de punta (Ríe).
Javier Hernández: Quizás una persona que de repente pasa a ser otra persona, o por cosas que le pasen se trastorne… ese miedo me gusta más y me provoca más tensión como espectador.
Ana Ruíz: A mí me gusta más el terror conocido, porque lo veo más real. A mí en el cine me gusta lo que se acerca a la realidad. Me gusta mucho el cine que habla de historias de personas y en este caso, si es algo psicológico, mejor.
María Molins: A mí me da mucho miedo siempre lo desconocido. Pero como en el ser humano siempre hay una parte oscura, y en esta película todos la tenemos, te diría que quizás el ser humano es el ser que más amor me puede trasmitir y a la vez el que más miedo me da.

Por último, ¿cuáles son los proyectos que tienes en el futuro inmediato?
Ana Otero: Estoy con una función, “Atlas de geografía humana”, que es una adaptación de una novela de Almudena Grandes, que es la primera vez que la adaptan para teatro, y abrimos temporada en octubre en el Centro Dramático Nacional. Y pendiente del estreno de una serie, que iba a ser una serie web, se presentó en el Festival de Málaga y parece ser que ha agradado lo suficiente como para que haya una cadena que esté a punto de comprarla. Y me acaban de conceder el premio Fernando de Rojas de Teatro, y estoy muy contenta, porque se le han concedido también a Pepe Sacristán, al que admiro mucho.
Javier Hernández: Estoy ahora con una obra de teatro que se llama “Romeo”, en el teatro Meridional. Es un “Romeo y Julieta” pero sin Julieta, una comedia, y estuvimos desde noviembre hasta febrero en Madrid y ahora estamos de gira por España, y que no pare, porque el trabajo está escaso. Así que vamos a disfrutar el que tenemos.
Ana Ruíz: Acabo de terminar una función que estaba haciendo en el Teatro Fígaro. Y estoy terminando también una gira con la función de teatro “Sin paga, nadie paga”, con Pablo Carbonel, Carlos Heredia, María Isasi e Israel Frías, y estamos terminando la gira con éxito. Y a ver si vienen cosas nuevas. Aire fresco.
María Molins: Voy a estar en el Teatro Nacional de Catalunya. Y estoy pendiente de estrenar una tv-movie que se rodó el año pasado, que se va a emitir en televisión de Catalunya y que espero que llegue a toda España.

Fotografías de Sergio Navarro.

viernes, 31 de mayo de 2013

HIJO DE CAÍN



Nico Albert (David Solans) es un adolescente de carácter muy peculiar, inteligencia excepcional y una única obsesión: el ajedrez. Sus padres, preocupados por la anómala actitud de su hijo, contratan al psicólogo infantil Julio Beltrán (Julio Manrique). A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia aparentemente normal.

Teniendo como referencia la reciente y magnífica “Tenemos que hablar sobre Kevin” y con ciertos vestigios a la patria “No tengas miedo”, esta película está narrada con un pulso muy firme, y salvo algunas lagunillas pasables en su guion, da muestra del potencial del director para crear un relato inquietante y sobrio. Porque la historia tiene sus carencias, ciertos elementos sembrados para jugar a favor de los dos giros argumentales que nos depara la película, pero en conjunto los diálogos y las secuencias están bien elegidas y nos ofrecen el cuadro de una familia que se va rompiendo poco a poco por la actitud de uno de sus miembros, la de su hijo de catorce años. El director Jesús Monllaó se apunta a la moda actual de hacer cine de género en España, sacudiéndonos un poco ese olor a naftalina que nos perseguía durante esta última década, y sale bastante bien parado del envite. 

David Solans da vida al personaje que funciona como eje de la narración, de una forma bastante plausible aunque algunas veces no pueda evitar el poner la típica “cara de malo” en un personaje cuyo lado oscuro es tan profundo. José Coronado, en su enésimo papel desde que triunfara con “No habrá paz para los malvados” da vida al padre de la criatura, foco del comportamiento disfuncional de este, de forma correcta pero sin brillar demasiado. Sí lo hace María Molins, galardonada por la reciente “El bosque” y que crea una madre a la que le supera la situación, y que deambula como una veleta hasta caer en las manos del psicólogo de su hijo, encarnado este por Julio Manrique. Una buena fotografía culmina el apartado técnico y artístico a tener en cuenta en esta película. Como curiosidad, hay que alabar el acierto que supone el uso de tres idiomas en la película, ejerciendo como un elemento más que da profundidad a las relaciones entre los personajes. Mi puntuación: 7 sobre 10. “Hijo de Caín” se estrena el 31 de mayo en las salas de toda España.

martes, 28 de mayo de 2013

ENTREVISTA A DAVID SOLANS

El joven David Solans da vida al maquiavélico e inquietante hijo de José Coronado en la película “Hijo de Caín”, presentada ya en el Festival de Málaga, y que se estrena este próximo viernes 31 de mayo en la cartelera española. Por ello, entrevistamos al novel actor intentando que nos diga que hay de nuevo en este proyecto y cómo ha contribuido él a su creación.


¿Cuáles son a tu entender las virtudes de la película? ¿Cómo se la venderías al público?
Creo que la película muestra la parte oscura que llegan a tener las personas, y esto normalmente no se muestra mucho. E incluso la metáfora que se plantea de que la vida es una partida de ajedrez, que es algo que yo no había pensado, y la película te lo muestra: que hay peones que se tienen que sacrificar, e incluso fichas importantes, para llegar a tu meta. Y que todo el mundo es a la vez esencial, y que cada personaje tiene su característica que te hace llegar a esta conclusión.
¿Cómo has abordado a este conflictivo protagonista, siendo tu primer papel en cine?
Cuando leí el guion ya me imaginaba más o menos un poco el carácter, porque antes me pasaron una descripción del personaje. Y Jesús, el director, en el segundo casting ya me contó la maldad que lleva en las venas. Entonces estuvimos un mes con una coach creando este personaje: como olfateaba, como andaba, como miraba, su forma de pensar… Y estuvimos trabajando los pequeños matices, porque tiene poco diálogo, y secuencias que sin decir nada tiene que decir bastantes cosas. A la hora de basarnos en alguien para pensar en este personaje me fijé mucho en Anthony Hopkins en “El silencio de los corderos” e intentamos hacer un poco a Hannibal de pequeño.
¿Era complicado no ir al rodaje ya con “cara de malo”?
Claro, esa era la dificultad. De hecho, a veces me llevaba el personaje a casa e iba con la cara de Nico durante una época. Y lo duro también fue que este personaje sufre una evolución, que lógicamente en la película es muy lineal pero en el rodaje no se graba cronológicamente; entonces saber en qué momento de evolución estaba tu personaje fue también una dificultad añadida.
Tu personaje, Nico, es un gran aficionado al ajedrez y parte de su conflicto tiene mucho que ver con el juego. ¿Cuánto conocías el ajedrez y cuanto te tocó prepararlo?
Sabía jugar al ajedrez, pero a nivel muy básico. Entonces vino un maestro FIDE, que son los  especialistas y nos enseñó cómo hacer ver que sabíamos jugar al ajedrez: como matar, como pasar la ficha entre los dedos, las jugadas… Y lo más difícil fue que las partidas que jugamos son partidas reales, partidas jugadas en campeonatos de España y en campeonatos de nivel mundial. Entonces las secuencias con diálogo, además del texto y de la interpretación, teníamos que memorizar dieciocho movimientos, por ejemplo, y jugarlos en el tiempo adecuado.
¿Qué crees que aporta el que haya distintos idiomas en la película y cada personaje hable uno distinto dependiendo del contexto?
Lo encuentro una realidad que se plasma en la pantalla. Si viajas a Cataluña, o a cualquier pueblo de la costa lo ves. De hecho ahora, estábamos hablando todo el equipo y de repente uno habla en catalán y todos hablan en catalán, viene uno hablando en castellano y todos hablan en castellano… Entonces hay esta realidad en la película, que en el doblaje se pierde un poco, pero que creo que es algo  muy destacable, e incluso la valentía que ha tenido el director para enseñarlo. Es algo importante para las relaciones de la película: el hijo nunca le habla en castellano al padre como método de defensa; o en momentos en que la madre está muy alterada se pasa al catalán porque es su lengua materna… entonces es un recurso más que se utiliza.
Personalmente que te da más miedo, ¿alguien que hace el mal con una causa visible o alguien que hace el mal por el mal?
A mí me da más miedo que alguien pueda llevar el mal en sus venas. Alguien que es incapaz de empatizar con nadie, y que le da igual absolutamente el resto de su entorno. Igual que hay gente que no siente dolor, pues hay gente que no tiene la capacidad de empatizar con nadie, y esto es lo que realmente asusta. Y hay casos reales, como el caso Bulger en Londres, de niños de siete u ocho años que tiraron un bebé a la vía después de apalizarle. Entonces, cuando ves esos casos te das cuenta de que tu personaje no es tan ficticio como te crees.
¿Por qué dirías que la maldad de este personaje se vuelca toda en su padre y no por ejemplo en su madre?
Yo supongo que también es un método de defensa porque su padre es quien siempre le está poniendo pegas y machacando, la madre como es más natural con él no lo sufre tanto. Las madres en casos así muchas veces se ciegan un poco, ¿no? Que su hijo bebe, que su hijo fuma… las madres son las que suelen tardar más en darse cuenta. Cada personaje tiene su papel y el de la madre es un poco el de estar cegada.
Por último, ¿tienes algún proyecto en un futuro inmediato?
De momento no. Estoy ahora trabajando en algo con un amigo, pero como director y guionista, no como actor. Vamos a acabar un largometraje y ver como va la cosa.

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