Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de agosto de 2024

UN REGALO PARA PAPÁ Y MAMÁ

Taylor, el pequeño de la familia, descubre que puede manipular el tiempo utilizando el extravagante reloj de pared que ha heredado de su abuelo. Con la ayuda de sus hermanos mayores, regresará una y otra vez al día en que sus padres (Greg Kinnear e Isla Fisher) les anunciaron su separación con la esperanza de poder cambiar el destino de la familia.

Christian Ditter, conocido por “Los imprevistos del amor,” dirige esta cinta basada en un guion de Jay Martel, en la que una familia se enfrenta a un juicio emocional a través de viajes en el tiempo. La premisa es sencilla y se presenta sin rodeos: en apenas tres minutos de película, ya queda claro que los padres están a punto de separarse, mientras que su hijo menor busca desesperadamente una forma de evitarlo. ¿Su herramienta? Un antiguo reloj heredado que, por casualidad, le permite retroceder 12 horas en el tiempo. Este artefacto sirve como el motor narrativo que nos permite ver los múltiples intentos de los hijos por alterar el curso de los acontecimientos. La secuencia de bucles temporales, al estilo de “Atrapado en el tiempo,” funciona bien, ofreciendo una visión de los hechos desde la perspectiva de diferentes personajes. Sin embargo, la resolución se siente demasiado simple y optimista, recurriendo a un deus ex machina que en ningún momento se anticipa.

En este filme coral, ninguno de los actores destaca especialmente, aunque podría decirse que los dos personajes secundarios encargados de ejercer de alivio cómico (el psicólogo y el nuevo alumno de la mujer) no brillan por la calidad de sus interpretaciones. El talento de Isla Fisher (“Ahora me ves”) y Greg Kinnear (“Pequeña Miss Sunshine”) queda algo desaprovechado, en favor de dar protagonismo a los jóvenes del reparto, ya que aunque los padres son el catalizador de la trama, la historia se centra principalmente en los hijos. En resumen, se trata de una película familiar agradable, con un buen ritmo narrativo que en ningún momento aburre, pero que se resuelve de una forma facilona y sensiblera. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Un regalo para papá y mamá” se estrena hoy, viernes 30 de agosto, en las salas españolas.

Crítica de Héctor Izquierdo.

martes, 14 de abril de 2015

LA CASA DEL TEJADO ROJO

Al fallecer Taki, su sobrino nieto descubre que estaba escribiendo una autobiografía con potencial para ser publicada. La lectura de este texto nos trasladará al Japón de los años de la Segunda Guerra Mundial vistos desde los ojos de una joven criada.

El prolífico y veterano director Yôji Yamada adapta la novela de Kyôko Nakajima mostrando una visión de su país que rara vez ha sido reflejada en el cine sobre la Guerra del Pacífico. Con un planteamiento tan focalizado en una protagonista que apenas sale de la casa para la que trabaja y que por consiguiente la narración no nos lleva más allá en casi ningún caso. Dado que se refleja un periodo dilatado que supera la década el entorno no parece cambiar y se convierte la casa que da título a la cinta en una especie de lugar de ensueño o atemporal, lo que juega en contra de la veracidad de la historia. La falta de variedad y lo poco que parecen cambiar el aspecto de los personajes tampoco hace muy creíble unos saltos temporales extensos. Haru Kuroki, que interpreta a la joven Taki, fue galardonada con el León de Plata en el Festival de Berlin del año 2014, pese a ejercer un papel más de contemplación y actuar sencillamente como testigo de los problemas que se dan dentro del seno de la familia que la emplea.

El período de tiempo que abarca la historia es el correspondiente a la segunda guerra sino-japonesa, que se enmarcó en la Segunda Guerra Mundial especialmente por las consecuencias que llevaron a la capitulación de Japón en la contienda. A partir de 1931 Japón estableció el estado del Manchukuo sobre territorio chino, avanzando para anexionar más territorios del norte del país a partir de 1937 y empezando así una guerra que confiaban en terminar rápidamente. Su alianza con el Eje y el ataque a Estados Unidos supuso su entrada de lleno en la Segunda Guerra Mundial, lo que a la larga desgastaría al país y terminaría con su rendición tras recibir sendos ataques con armas atómicas en agosto de 1945. De todos estos acontecimientos en los que se encuadra “La casa del tejado rojo” no tenemos casi ningún reflejo en la historia y solo es a partir de pequeñas líneas de diálogo que se sabe en qué año se está o cómo avanza la guerra. Ni siquiera los bombardeos sobre las grandes ciudades tienen peso en la trama, centrándose en asuntos personales de una sola familia más que en la contienda. Mi valoración: 3,5 sobre 10. “La casa del tejado rojo” se estrenó en España el pasado viernes 10 de abril.

Crítica de Sergio Cardete.

lunes, 6 de abril de 2015

EL CAPITAL HUMANO



En la víspera del día de Navidad, un ciclista es atropellado de noche por un lujoso todoterreno. El desgraciado accidente cambiará el destino de dos familias: la del millonario Giovanni Bernaschi (Fabrizio Gifuni), un gran especulador de las finanzas, creador de un fondo que promete un 40 por ciento de interés anual atrayendo y esquilmando a los crédulos inversores, y la de Dino Ossola (Fabrizio Ventivoglio), un ambicioso agente inmobiliario cuya empresa está al borde de la quiebra.

Paolo Virzi propone aquí un thriller dramático muy sobrio, original en su propuesta narrativa, ya que se nos cuenta una historia que comienza casi por el final, y a partir de ahí se nos muestra cómo se ha llegado a ese punto a través de la visión de tres de los personajes principales. En este sentido, me recuerda un poco a la narrativa utilizada en “Destino fatal”, pero esta vez ya no con una intención de humor negro sino como utilización del recurso para definir la situación de cada personaje, para hacer un retrato de la clase alta italiana y de ciertos círculos en los que el dinero se mueve como moneda de cambio para muchas cosas. Retrotrayéndonos también bastante más, podemos encontrar a “Rashomon” de Akiro Kirosawa como referente, pero en esta no tienen nada que ver los puntos de vista para la conformación de la historia, sino que simplemente sirve para ver los lazos que unen a los personajes.

Las historias de las dos familias, tanto de la generación de los padres como la de los hijos, se entrecruzan para hablarnos de las relaciones que se dan en estos estratos sociales, de la alienación que pueden llegar a sufrir, de las expectativas que tienen puestos los unos en los otros y como los objetivos de cada uno pueden nublar los lazos entre ellos. De esta manera, el director nos habla de los valores de la clase alta italiana, de la evolución económica del país, y de cómo una familia se puede aparentemente desestructurar y volver a estructurar bajo unos parámetros aparecidos en la modernidad. En el reparto encontramos nombres como el de Fabrizio Ventivoglio, Valeria Bruni Tedeschi, Fabrizio Bernaschi o Valeria Golino. Mi puntuación: 7 sobre 10. “El capital humano” se estrena el 10 de abril en las salas de toda España.

Crítica de Héctor Izquierdo.

martes, 3 de marzo de 2015

FUERZA MAYOR

Ebba (Lisa Loven Kongsli) y Tomas (Johanes Kuhnke) son un matrimonio que pretende pasar unas vacaciones en familia esquiando en los Alpes franceses. Una imprevista avalancha cambiará por completo su estancia y su relación.

Robert Östlund dirige “Fuerza mayor” retratando una pareja de mediana edad en el momento crítico de su relación, donde una situación límite hará salir muchos otros problemas que arrastran. La cinta es una coproducción entre Suecia, Francia y Noruega, habiendo sido la seleccionada por el primer país para ser su representante en los Oscar pese a que no llegó a hacerse un hueco entre las candidatas finales. Ganadora del premio del jurado en la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes, ha logrado un buen recorrido por diferentes certámenes de premios a lo largo del pasado año. El esmero con que está tratada la historia, dando un peso muy específico a la imagen y al sonido para ambientar un entorno atípico y aislado del resto del mundo. El refugio tan próximo a las cumbres de la cordillera concentra a la vez a muchos turistas pero todos parecen estar allí a disgusto o desubicados, día y noche se producen explosiones controladas en las laderas de la montaña para la conservación de las pistas de esquí pero estos ruidos no hacen más que provocar una tensión añadida a los personajes.

Ante una situación de riesgo imprevista como puede ser un alud cada persona puede reaccionar de manera diferente y hasta que no sucede no se puede saber cuál será esa respuesta. El instinto a veces juega malas pasadas y aunque se crea que se haría algo no significa que a la hora de la verdad sea eso lo que pase. La secuencia clave de la película es el momento en que una de las avalanchas controladas resulta ir más allá de lo previsto y alcanza a la familia que está tranquilamente comiendo en una terraza, el punto de vista que se nos ofrece es un plano secuencia sin ningún tipo de movimiento de cámara donde asistimos como meros espectadores a todo el impacto de la nieve y el período hasta que se disipa. En esta situación ni siquiera está claro qué es lo que ha pasado o qué han hecho los protagonistas porque una vez la nieve lo cubre todo se forma una nube que impide ver nada, sin embargo la percepción de la reacción de Tomas será lo que desencadene todas las discusiones los días posteriores de las vacaciones. Cuando ni siquiera desde fuera queda claro lo que ha sucedido, por el propio shock ninguna de las interpretaciones de cada uno de los personajes coincide. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Fuerza mayor” se estrenó este viernes día 27 de febrero en las salas españolas.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 9 de octubre de 2014

SUEÑO DE INVIERNO

Haydin (Haluk Bilginer) es un escritor que regenta un hotel en mitad de las montañas de Anatolia. Su mujer Nihal (Melisa Sözen) es mucho más joven que él y su relación no pasa por un buen momento. En una región despoblada donde el clima extremo ha fomentado que una escasa población aún permanezca en la zona, los personajes disfrutan de un prolongado tiempo para la reflexión.

El cineasta Nuri Bilge Zeylan dirige y coguioniza esta coproducción entre Turquía y Francia que se alzó con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. “Sueño de invierno” nos muestra una zona empobrecida que vive con los medios justos y sin ningún tipo de preocupación por parte del estado central. En el interior de la península de Anatolia, en plena cordillera las viviendas están construidas sobre la propia piedra de las montañas, los pueblos se ocultan entre los riscos y cuando llega la ventisca la nieve lo entierra todo. Este entorno natural es un personaje más de la película que configura la forma de ser y de pensar de los personajes, rodada en plenas localizaciones reales y basándose en los efectos climatológicos auténticos el paisaje es inmenso y maravilloso. La historia avanza a la par que la estación fría dejándonos con una sensación de aislamiento y abandono progresivo, durante el extenso metraje de la obra cada vez quedará más claro que ninguno de los habitantes de la región está a gusto en ese duro entorno.

La cinta está estructurada como un seguimiento del personaje de Haydin a lo largo de los meses de un fuerte invierno, donde de una manera tan prolongada se suceden de forma episódica sus relaciones con diferentes personajes secundarios de la película que tendrán su momento de gloria y desaparecerán de la trama casi definivamente dejando lugar a otros. Todas estas situaciones nos ofrecen diversas facetas del protagonista que terminarán por definirlo en gran medida. Ante el interés de un cliente por conseguir un caballo, tratará con un domador de monturas salvajes de la región. Posteriormente interactúa con unos inquilinos que le deben meses de alquiler y que claramente no podrán afrontarlo debido a que el cabeza de familia sufre un problema grave de alcoholismo. Su hermana, que se ha trasladado a vivir al hotel tras divorciarse, desempeña una conducta muy contemplativa desembocando en frecuentes discusiones. El imán del pueblo está arruinado y recurre a él reiteradamente para obtener ayuda. La asociación formada por su mujer lucha por mejorar las condiciones de los colegios próximos mediante donaciones de los vecinos. Mi valoración: 6 sobre 10. “Sueño de invierno” se estrena en los cines españoles el 10 de octubre.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 7 de agosto de 2014

CHEF

Carl (Jon Favreau) es un aclamado chef después de diez años al frente de la cocina de un buen restaurante. Todo se tuerce cuando entabla una disputa con el crítico culinario más famoso de internet, lo que le lleva a perder su trabajo y su reconocimiento. Al tener que replantearse su vida decide volver a sus raíces y montar un camión cocina para ser su propio jefe y llevar de manera itinerante sus creaciones allí por donde pase.

“#Chef” está protagonizada, dirigida, escrita y producida por Jon Favreau, cuya trayectoria como actor le llevó a la fama tras sus intervenciones en “Swingers” y la serie “Friends”. En los años más recientes se ha consolidado como director de grandes proyectos tras encargarse de trasladar a la gran pantalla al superhéroe Iron Man en las dos primeras entregas de dicha saga. Aquí vuelve a encargarse de un pequeño proyecto muy personal en el que se ve que ha disfrutado rodando cada plano y no está tan marcado por depender de un gran éxito comercial. La importancia de la familia y la defensa de la vocación son el tema central de la película, el protagonista está centrado en esas dos facetas y hará todo lo que esté en su mano para arreglarlo todo y poder seguir siendo quien quiere ser. Optando por un planteamiento con tono humorístico y mezclado con las claves de una road movie, “#Chef” supone un entretenido pasatiempo sin grandes aspiraciones. La elección de una banda sonora repleta de hits muy reconocibles le da un ritmo que se agradece y ayuda a compartir todo el viaje que harán a lo largo del país con su camión los personajes. El film se basa mucho en la fuerza de nuevas tecnologías y sobre todo en la presencia de las redes sociales en el mundo actual, por momentos se llega a sospechar si todo el proyecto no se trata de una suerte de publicidad encubierta de Twitter por la cantidad de alusiones que surgen a lo largo del metraje.

A lo largo de su trayectoria el director se ha hecho con buenas amistades dentro de Hollywood y ha logrado contar con varios actores de renombre para que intervengan en “#Chef” interpretando a personajes anecdóticos que confieren gratas sorpresas. Entre estos tenemos a un Dustin Hoffman, que interpreta el papel más serio de la cinta encarnando al propietario del restaurante en que trabaja Carl al comienzo. También encontramos a Scarlett Johansson, con la que ya trabajase en “Iron Man 2”, haciendo de un antiguo ligue del protagonista. Y por último está Robert Downey Jr., quien probablemente se ha convertido en el actor fetiche de Jon Favreau tras configurar entre ambos al personaje icónico de su carrera, el neoyorquino aquí vuelve a demostrar su capacidad camaleónica para enfundarse en un personaje con aparente déficit de atención que divaga más que habla. Mi puntuación: 6 sobre 10. “#Chef” llega a los cines mañana viernes 8 de agosto.

Crítica de Sergio Cardete.

martes, 15 de abril de 2014

EL PASADO

Ahmad (Ali Mossafa) vuelve desde Teherán a París para completar el proceso de divorcio de Anne-Marie (Bérénice Bejo) de la que lleva cuatro años separado. El estado de su antigua familia es muy irregular, hay un nuevo hombre en la casa que tiene un hijo y cuya mujer está en coma, la hija adolescente no soporta la situación y casi vive ajena a la unidad familiar, y la otra hija pequeña todavía no tiene edad para juzgar los actos de su entorno pero se ve afectada por el malestar latente.

El director iraní Asghar Faradi, que ya triunfó internacionalmente con su anterior película “Nader y Simin, una separación”, vuelve a explorar los entresijos de una familia rota con grandes dificultades donde la presencia de los hijos juega un papel muy determinante. El manejo de la narración y la imagen por parte de Faradi está muy medido, no da la sensación de que le falte ni le sobre un solo plano a toda la película respecto a una intención muy clara. Cabe destacar también el trabajo sobre el apartado auditivo, con unos planos sonoros tratados de manera muy realista y donde los propios personajes se preocupan a su vez de distanciarse o cerrar puertas para ser oídos o no según consideran conveniente. La dirección de actores es bastante precisa, pero por encima de un buen reparto destaca la joven Pauline Burlet sobre la que recaen las secuencias más emotivas del film y que solventa con una facilidad pasmosa, su personaje tiene la misma edad que esta actriz y despliega una cantidad de dudas existenciales y sentimentales con su interpretación que promete ser una de las actrices francesas emergentes para no perder de vista en los próximos años.

Los temas en los que ahonda la película no se ven demasiado a menudo en el cine, puesto que debajo de algunos muy habituales como el divorcio o el amor, nos encontramos con reflexiones sobre las depresiones, el suicidio y las espirales de destrucción. El personaje de Anne-Marie hace de bisagra entre los dos hombres de la película, que no son más que la muestra de que puede tropezar muchas veces con la misma piedra. Ella ya tiene dos hijas de una pareja previa a la que solo se alude pero que no quiere saber nada de ninguna de las tres, después estuvo con Ahmad durante unos años pero éste terminó por volverse a su país tras no poder soportar más y alcanzar una situación límite. Y actualmente mantiene una relación con un hombre casado con una mujer que se encuentra en coma tras un fallido intento de suicidio, cuyas causas no quedan claras dando lugar a muchos posibles desencadenantes entre los que se encuentran que su marido esté con otra a sus espaldas. En este mar de dudas y culpabilidad, Ahmad intentará devolver un poco de estabilidad a una familia que ya no es la suya para recordar por qué tuvo que irse tan lejos. Mi valoración: 7,5 sobre 10. “El pasado” se estrena mañana miércoles 16 de abril en los cines españoles.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 20 de marzo de 2014

LOS CANALLAS

Tras el suicidio de su amigo y cuñado, Marco (Vincent Lindon) se ve obligado a dejar su trabajo en el mar para viajar a París a ocuparse de su errática familia. En esta dedicación hacia sus seres queridos se verá mezclado con individuos pertenecientes a la vez tanto a clases adineradas como a gente de los bajos fondos. Recae en un mundo donde todos ocultan secretos hacia los demás y las causas detrás de todo son más retorcidas de lo que parecen.

La directora francesa Claire Denis vuelve a colaborar con sus actores habituales Vincent Lindon, Michel Subor y Alex Descas, destacando como el héroe de la cinta al primero. Como bien nos remarca la realizadora la familia es lo primero para los dos protagonistas, lo que les llevará a tener que tomar decisiones arriesgadas y casi siempre fuera de los límites de la legalidad. Los personajes son víctimas del turbio mundo en el que se han visto envueltos sin buscarlo, y su reacción ante los actos de los que les rodean les obligan a tener que rebajarse a esos niveles de inhumanidad. Se hace referencia a una contaminación de la sociedad a la que preferirían estar exentos, pero a la que no pueden escapar a la hora de afrontar lo que les salpica y deben lidiar con esta.

Pese a focalizar la acción en la familia, el distanciamiento emocional que transmite es bastante llamativo. Nuestro protagonista es un padre de familia divorciado que vive en alta mar y no ve a sus hijas ni a su hermana y sobrina con ninguna frecuencia, está bastante apartado del contacto humano y encuentra en Rhapaëlle (Chiara Mastroiani) una válvula de escape a su soledad sin saber que eso acabará por derribar la poca estabilidad de la unidad familiar en la que se encuentra ella. La película se disipa entre las distintas tramas que intentan ocultar cada uno de los personajes, haciendo difícil el seguimiento y el poder atar todos los cabos que se van diseminando. Ciertos datos de la historia se dan de manera aislada y a destiempo respecto a la línea central de la película, lo que la vuelve caótica y algo incierta. Denis apuesta por no acabar de cerrar las historias y tomar distancia respecto a los acontecimientos reflejados, no vemos más que la superficie del aterrador iceberg social que subyace y sólo queda levemente implícito. Mi valoración personal es: 4 sobre 10. "Los Canallas" se estrena mañana viernes 21 de marzo en España.

Crítica por: Sergio Cardete.

sábado, 23 de noviembre de 2013

EL MIEDO (LA POR)



Manel (Igor Szpakowski) tiene diecisiete años y nunca habla con nadie de lo que pasa en su familia. Nunca habla de que, por las mañanas, cuando su padre se levanta, él ya está despierto. Nunca habla de los morados que su madre tiene en diferentes partes del cuerpo. Ni tampoco habla del miedo que él, su madre y su hermana pequeña sienten cuando están en casa con su padre. Por eso a Manel le gusta ir al instituto, porque mientras está allí no está en casa.

Lo primero que se te pasa por la cabeza después de acabar de ver esta cortita producción es que es muy dura. La película es brutal en su concepción, sin ninguna concesión para la esperanza, tal vez con la intención de que sirva como profunda denuncia social ante estas situaciones y anime a denunciar estos casos al menos vestigio de su aparición. El lema de la película, que es sin duda moralizante, es este: si esperas un segundo más a denunciar lo que estás viendo o estás viviendo, puede ser demasiado tarde. A mi entender, el elemento del miedo que sufren las víctimas está mejor trabajado en la película “No tengas miedo”, porque se hace de una forma menos cruda, pero que da más pavor por esa misma razón, porque vemos como un hombre puede ser una persona normal en un contexto social determinado y luego en casa como se convierte en un verdadero monstruo.

En este paralelismo con la película de Montxo Armendáriz, encontramos que aquí la participación del elemento catalizador, o sea el padre, es mucho menor. El conflicto aquí se focaliza en el hijo, interpretado por Igor Szpakoski (“Pulseras Rojas”), en vez de en el foco de las vejaciones, una opción válida como cualquier otra y que saca partido en momentos concretos. Vemos la degradación en la forma de entender el mundo de este adolescente, que ve como se ve privado de una vida normal y que además de atender a sus problemas como adolescente tiene que intentar sacar a su madre de una situación que ella no parece poder salir. En el apartado de realización, encontramos un uso muy particular de la música, que define mucho al personaje de Manel, ya que continuamente estamos escuchando las canciones que lleva en los cascos como modo de evasión, con ritmos muy machacones. Mi puntuación: 5,5 sobre 10. “El miedo” se estrenó ayer 22 de noviembre en las salas españolas.

viernes, 22 de noviembre de 2013

UNA FAMILIA DE TOKIO



El viejo Shukichi Hirayama (Hashizume) y su esposa Tomiko (Ichihara) viven en una pequeña isla. Aunque no les gusta la vida urbana, van a Tokio a pasar unos días con sus hijos. El mayor (Masahiko Nishimura) dirige un hospital; la mediana (Tomoko Nakajima) es dueña de un salón de belleza, y el pequeño (Satoshi Tsumabuki) trabaja en el teatro. Remake de "Cuentos de Tokio" de Yasujiro Ozu.

Remake, que aunque muy válido y de notable sensibilidad remitiendo a la película del mítico Yasujiro Ozu, me hace plantearme si realmente hacen falta este tipo de remakes, sobretodo de una película de temática tan sencilla como ésta, en el que realmente la versión original nunca perderá vigencia ni pertinencia. En esta nueva versión del clásico, sí se atisba cierta introducción de elementos de picaresca en el relato, un intento de dar un soplo de aire fresco al conocido relato, para justificar su producción: esta picaresca viene a cargo de alguno de los personajes, por un lado del padre de la familia y también del hijo pequeño, al que da vida Satoshi Tsumabuki, con una interpretación que contrasta con el resto y que da muestras de una concepción más occidental, no como todos los valores tan propiamente orientales que bañan el relato. 

De lo más degustable del film, es observar ese contraste entre el comportamiento de la gente de la ciudad y la gente del pueblo, incrustado esto ya en la de por sí particular cultura japonesa. Uno de los elementos a resaltar también la película es el destino de uno de los personajes, el de la madre de la familia: el destino trágico que sufrirá el personaje está sembrado de forma pausada y estilosa, para crear el mayor efecto en un espectador que ha estado disfrutando dos horas de una película lenta (como casi todo el cine japonés de este género), con pocos sobresaltos. En cuanto a su proyección en España, me cuesta pensar que pueda hacer una buena taquilla que lleve a la sala a alguien más que a los gustosos del cine clásico, los académicos y algún fan acérrimo del cine japonés. Mi puntuación: 6 sobre 10. “Una familia de Tokio” se estrena hoy viernes 22 de noviembre en las salas españolas.

martes, 20 de agosto de 2013

¿ESPECTACULARIDAD O VEROSIMILITUD?



Desde hace un tiempo tengo la sensación de que las corrientes que demandas los espectadores tanto de cine como de televisión se mueven entre dos puntos: que cuando predomina uno alabamos mucho el que se arriesga a situarse en el otro, y cuando ya nos hemos afianzado en ese otro (que nos empieza a cansar) vemos como un gran acierto el visionario que se atreve a irrumpir en el otro extremo. Me refiero a la eterna lucha entre espectacularidad y verosimilitud.

Con espectacularidad (no sé si el término es el correcto) me refiero al conjunto de hechos que se sale de lo común o de lo ordinario y que hacen que la serie genere un interés ya sea o bien en su trama o en alguno de sus personajes. Con verosimilitud hablo de ciertas marcas que hacen que lo que estamos viendo no se aleje demasiado de una realidad que conocemos como cierta o como probable, que el espectador no sienta que lo que ve no es creíble y por ende sea incapaz de empatizar con las situaciones recreadas. El ejemplo en forma de serie exitosa del primer caso podría ser tal vez “Lost”, a pesar del excelente trabajo en la construcción de muchos de sus personajes, que es lo que hacía que muchos de sus fans todavía siguieran fascinados por ella incluso cuando mostraban evidencias claras de descontrol de la narración –quinta y sexta temporada-. En un grado más exagerado tenemos a “Prison Break”, “24” o “True Blood”. En estos casos, “aceptamos” esta falta de realismo simplemente por la espectacularidad y la intensidad de lo que cuentan. En el otro extremo encontramos últimamente intentos de ser más pulcros en la recreación de ambientes, como pueden ser ficciones de estos últimos años como “Breaking Bad” o “Dexter”, que aunque con situaciones potentes, intentan ser lo más apegados a la realidad posibles.

En el cine ocurre lo mismo y cada vez más. El ejemplo más claro que he podido encontrar lo veo en la figura de Batman. El extremo primero estaría en la versión pintoresca de Tim Burton y el segundo en la psicológica de Christopher Nolan. Ha sido enormemente alabado este acercamiento del director de “Origen” a la figura del hombre murciélago desde una perspectiva más introspectiva y en la que se bucea mucho más en las dudas y los conflictos de la persona. Parecía que nos estábamos alejando de esa visión tan idílica, tan construida cinematográficamente, tan manufacturada guionísticamente, para dar una visión más real y más humana de las cosas. Entonces Nolan vuelve a probar su aparente fórmula mágica con el personaje de Superman. En términos generales, las críticas son negativas. ¿Por qué? ¿Ya no funciona ese código? ¿Ya no nos interesa el reflejarnos como seres humanos, con los conflictos reales? ¿Ahora queremos de nuevo que nos ofrezcan cosas que no vemos en la vida real, que nos hagan olvidarnos de nuestras vidas? Parece este el eterno debate. En estos dos casos concretos, tal vez la clave estribe en que hay géneros cinematográficos con unas estructuras estipuladas que son así por algo. En Batman, sí encajaba esta visión introspectiva, ya que Bruce Wayne no deja de ser una persona sin ningún poder que toma la decisión de ser un héroe; Clark Kent, sin embargo, es un héroe mitológico, no encaja en unos cánones tan dramáticos sino que deben ser épicos.  

 A nivel de series, en España, tendríamos los extremos situados en “Águila Roja” (la espectacularidad y poca credibilidad de un ninja que combate el mal en pleno siglo XVII) y en “Familia” (la visión sobre una familia atípica, que en la España actual va siendo la norma, con un cuidado extremo por la verosimilitud y realismo de personajes y situaciones, pero que va acompañado de unas tramas tan manidas que provocaba que la producción no llame la atención). Como casi siempre, en el término medio está la virtud. En esto, parece ser un acierto la serie “Breaking Bad”, partiendo de un high concept apabullante como lo puede ser un profesor de química que ante un cáncer comienza a fabricar metanfetamina para así dejar una buena herencia su familia, se apuesta por una visión realista, cercana, dialogada, de construcción de personajes donde tan importante es lo que se dice, lo que no se dice, e incluso el color de la ropa de los personajes. ¿Vosotros con qué os quedáis? ¿Espectacularidad o verosimilitud?

Entradas populares