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sábado, 13 de abril de 2013

CUESTIONARIO A NACHO GUERREROS, BLANCA SUÁREZ Y ALBERTO AMMANN

Con motivo de la premiere de la película “Alacrán enamorado” en los cines Callao este pasado miércoles por la noche con la presencia del equipo artístico de la película (incluido Javier Bardem), entrevistamos a varios de los asistentes que se acercaron para ver el film: en esta segunda tanda nos encontramos con Nacho Guerreros (“La que se avecina”), Blanca Suárez (“El barco”) y Alberto Ammann (“Tesis sobre un homicidio”).

Al protagonista de la película en cuanto llega al gimnasio le ponen el mote de un animal: El alacrán. ¿Con qué animal te identificas tú por sus cualidades o cuál es el que más te llama la atención?
Nacho Guerreros: Mira, pues yo tengo un perro, un galgo, y me gusta mucho su carácter y su tranquilidad, porque yo por ejemplo no soy nada tranquilo, pero me gusta mucho ese carácter de los perros galgos. Creo que me sentiría identificado con ese animal.
Blanca Suárez: Con la tortuga. (Ríe) Porque soy muy tortuga… soy lenta, soy callada, soy tranquila… (Vuelve a reír).
Alberto Ammann: Si es por los valores con los que me siento identificado, el delfín. Porque me caen bien, porque a parte tienen una significación para mí en mi vida por un regalo que me hizo mi padre de un delfín inflable, porque esa imagen me acompañó durante muchos años de mi vida y me gustan mucho. Me parece uno de los animales más nobles que hay en la naturaleza, si es que alguno no lo es… salvo nosotros, que somos los únicos que podemos no ser nobles.
El personaje de Álex González boxea para aliviar el estrés y la ira contenida. ¿Qué deporte elegirías o eliges ya para canalizar tu estrés?
Nacho Guerreros: (Sonríe) Yo hago boxeo también. Hago boxeo entre otras cosas, y la verdad es que relaja muchísimo, y es un deporte espectacular porque te ayuda mucho a la concentración… tienes que estar muy alerta. Es un deporte que te deja totalmente extasiado, me encanta (Ríe).
Blanca Suárez: Pues a mí me gusta mucho patinar porque me relaja mucho. Esquiar no se puede este año (ríe), pero sentir el viento en la cara es muy aliviador.
Alberto Ammann: La natación. Es lo que a mí me baja, me centra, me relaja… y me agota también. Y sobretodo porque me encanta el agua, que es como mi segunda casa, y ya desde joven iba a nadar a la escuela de verano todos los veranos.
El film se vertebra entre otros sobre el racismo. ¿Tú crees que ahora somos menos racistas y más tolerantes o que seguimos cometiendo los mismos errores del pasado?
Nacho Guerreros: No. Me parece que no. Creo que hemos avanzado muy poco, que desgraciadamente nos queda muchísimo por delante todavía.
Blanca Suárez: Quiero pensar que sí, que vamos hacia adelante en ese sentido. Pero bueno, hay veces que te encuentras que la realidad es otra. Pero yo quiero pensar que a pasitos lentos, pero se va avanzando hacia mejor.
Alberto Ammann: Yo creo que todos tenemos un tipo de racismo dentro, en mayor o menos medida todos tenemos a uno que discrimina, pero creo que con la historia hemos ido mejorando un poco en ese aspecto. Lo que pasa es que como los seres humanos siempre volvemos a caer en los mismos errores y olvidamos muy fácil, porque no aprendemos de la experiencia de otros, creo que ahí tenemos un lío. Mientras sigamos en este sistema social tal y como está organizado, las cosas van a ser muy difícil que cambien y repetiremos la misma historia. Mira lo que ha pasado en Grecia, eso es un síntoma de algo.
+ Por último, ¿cuál son tus proyectos en un cercano inmediato?
Nacho Guerreros: Estamos con la séptima temporada de “La que se avecina” con la que estaremos seguramente hasta últimos de septiembre o primeros de octubre, después tengo teatro, y después volver a la siguiente temporada de “La que se avecina”. (Ríe) Con eso ya me conformo, que no falle.
Blanca Suárez: Acabo de terminar la serie “El Barco” y estamos valorando nuevos proyectos, leyendo mucho, viendo a ver cuando comienzan... Pero no me puedo quejar porque llegan muchos proyectos.
Alberto Ammann: Ahora hemos estrenado “Tesis sobre un homicidio”, una película que rodé con Ricardo Darín en Argentina; estrenamos “Combustión” ahora el 26 de abril; y ahora me voy a ir a rodar “Betibú” otra vez a Argentina, otro thriller puro policial.


Fotografías de Silvia Martínez.

domingo, 10 de marzo de 2013

LOS AMANTES PASAJEROS




Un grupo de estrafalarios pasajeros viaja a Ciudad de México en un avión cuya tripulación es absolutamente esperpéntica. Durante el vuelo, una grave avería hace que los pasajeros, al verse inevitablemente al borde de la muerte, se sientan inclinados a revelar los asuntos más íntimos de su vida. Todo ello desembocará en una comedia caótica y disparatada.

Almodóvar intenta retomar aquí un poco el camino sembrado en el tono  y el color que pudimos ver en su “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, pero se queda en un punto de comedia estrafalaria y surrealista que provoca que nada en esta historia sea mínimamente creíble. Pedro Almodóvar nos propone aquí de nuevo una película llena de su universo particular, alejándose esta vez un poco (pero no del todo) de esas figuras femeninas tan presentes en su carrera, en el que deambulan locas y mariconas sin parangón, pero sin la chispa que pueden tener otras de sus producciones. El punto de partida, sugerente en un principio, se ve desvirtuado por la necesidad de contar unas historias que no interesan, para rellenar lo que en un principio parece la única idea original, la de presentar a tres locazas reconvertidas en azafatos de vuelo que son capaces de despellejarse en la sala de mandos pero también de bailar una coreografía para calmar a los pasajeros. Todo lo demás es relleno, y aunque se intenta hacer un simulacro de tramas entrecruzadas, lo único salvable son las interpretaciones de incombustibles del cine español como Antonio de la Torre, Cecilia Roth o Lola Dueñas. Porque seguramente esta película puede gustar a los más acérrimos defensores del director manchego, pero es difícilmente salvable para el espectador medio.

El trío de locas formado por Javier Cámara, Carlos Areces y Raúl Arévalo hace en momentos disfrutable este episodio que debía haberse quedado solamente en las escenas de avión, intentando crear cierta atmósfera de tensión que ya hubiera provocado el contrapunto perfecto con la comedia que emerge de los disparatados personajes. Estos momentos del trío, son sorprendentemente los que no tienen que ver mucho con las minitramas que se nos intentan plantear en la película, sino que casi son una especie de sucesión de gags en el que Javier Cámara hace el personaje con más matices, Carlos Areces se tira a la piscina logrando un prototipo de gay extraño pero a la vez real, y Raúl Arévalo se mueve entre la sobreactuación y los clichés en un principio hasta mimetizarse con sus dos partenaires a medida que avanza la película. Sobran tramas y personajes (a pesar de la delicia que resulta en algunos de los casos su presencia en cualquier película) como el de Blanca Suárez, Paz Vega, Willy Toledo, y los cameos de Penélope Cruz y Antonio Banderas. Es como si se hubiese apuntado al carro de la moda de “Torrente IV” en la que no se buscan actores para la trama, sino que se opta por buscar tramas para ciertos actores, lo que bajo mi punto de vista supone cierta estafa argumental. Mi puntuación: 4 sobre 10. “Los amantes pasajeros” se estrenó este pasado viernes 8 de marzo en las salas españolas.

jueves, 28 de febrero de 2013

FINAL DE "EL BARCO"



“El Barco” nos abandonó definitivamente el pasado jueves después de 43 emisiones de travesía en Antena 3, después de que la cadena decidiera hace más o menos un mes no renovar la ficción por una cuarta temporada, poniendo broche final a la aventura del Estrella Polar con una audiencia media de un 17% de share de forma algo agridulce.

Al no tratarse de un final de serie como tal, sino un final de temporada con cierto aire de cierre algo maqueado a base de relatos en voz en off, queda claro desde un principio y tampoco lo buscaba sinceramente que no se iban a resolver la mayoría de interrogantes que se habían ido lanzando durante el trayecto de la serie, aunque sí se han dado conclusiones a tramas como la de la carpeta roja y sobretodo las tramas amorosas, el puntal sobre el que al fin y al cabo se centraba la serie. Se ha echado en falta por otro lado una conclusión o una argumentación mucho más sólida sobre lo que se trataba realmente el proyecto Alejandría, al margen de esas escuetas declaraciones de Burbuja en las que decía que pasó a ser de un proyecto humanista a un proyecto de exterminio; así pues, también faltó resolver incógnitas acuciantes de esta temporada como donde estuvo todo el tiempo que desaparecieron tanto Ulises como Max. Al otro lado de la balanza, nos encontramos con que ha sido un gran final para algunos personajes como el de Burbuja, el verdadero motor de la serie gracias al buen hacer de los guionistas y el crecimiento del propio actor; así como el final de Gamboa, manteniéndose fiel a la esencia original de su personaje, a pesar de que luego se matizó que todo lo que hacía lo hacía por su hija. 

Como en la serie, y tiene su lógica que así sea incluso en este final, los personajes secundarios han seguido siendo secundarios aunque hayan tenido su pinceladita: me refiero sobretodo a Estela y Ramiro, pero sobretodo a Palomares, que no ha conseguido tener la fuerza nunca que se pretendía. El resto, se ha ido a lo seguro haciendo un final bonito para el resto de parejas que estaban descolgadas: Vilma y Cho, y Salomé y De la Cuadra. Otro detalle nostálgico positivo ha sido la forma de salvarse de Piti, haciendo un claro guiño al origen del personaje y que ha sido una forma digna de dar cierre a su historia y a su personalidad. Por tanto, mi balance del último episodio de “El Barco” quedaría más o menos así:
+ Lo mejor: Las escenas de Burbuja con Marimar y Alexander, esa apuesta que se ha hecho por su personaje encarnado por un increíble Iván Massagué. La valentía y la emotividad de la muerte de Ulises, y la frialdad de Gamboa.
+ Lo peor: Ese regustillo a copia del final de la penúltima temporada de “Los hombres de Paco” (todos metidos en una ratonera mientras se quieren ante su inminente muerte, y el triángulo amoroso en el que Mario Casas hace de Hugo Silva y Jan Cornet hace de Mario Casas) – que conste que en la serie precedente me encantó-. El paso en falso con la muerte de Ulises, si Ulises muere pues muere. Me parece un final digno para el personaje, ya los demás personajes equilibran la balanza. La vida es así.

domingo, 8 de julio de 2012

CUESTIONARIO A MARINA SALAS, MARTA HAZAS, AURA GARRIDO Y BLANCA SUÁREZ


Paco León presentó el jueves pasado en el Cine de Verano de la Bombilla ante muchos de sus amigos, prensa, parte de su familia, y bajo la atenta mirada de las estrellas, su primera incursión en la dirección cinematográfica. En esta, mezcla ficción y documental para contarnos la vida de su madre, pero también la cotidianeidad de su familia. A propósito del estreno, realizamos un pequeño cuestionario a cuatro de las jóvenes actrices españolas que más están dando que hablar estos últimos meses.

 
Paco León se ha expuesto enormemente ante el público haciendo un retrato sobre su madre. ¿Te animarías a hacer una película sobre un amigo o un familiar?
Marina Salas: Pues no sé si lo haría… Está claro que hay mucha gente de la que hablar, y supongo que depende del momento vital en el que estés y qué es lo que te mueve a contar esa historia.
Marta Hazas: ¡Uy! Yo la haría sobre mi abuela Larín (risas). Gracias a ella yo creo que soy actriz, porque con ella veía un montón de películas de cine clásico y es algo que recuerdo con mucho cariño.
Aura Garrido: Pues probablemente la haría. De hecho, yo creo que la mayor parte del cine nace de la experiencia, y de las cosas que te han tocado, que has vivido y de la gente que te ha marcado.
Blanca Suárez: Yo creo que sí. No tengo a nadie en mi familia que sea tan huracán como Carmina (risas), pero creo que todos tenemos alguien especial en nuestra familia a quién le haríamos un homenaje así.

En declaraciones en clave guasona, Paco León dijo que ha hecho también esta película para mostrar de dónde le viene el arte, de dónde le viene la “gracia”. ¿De dónde viene tu inspiración? ¿De qué referentes sueles echar mano?
Marina Salas: Pues a mí hay mucha gente que me inspira; pero más que gente en concreto, lo que me mueve normalmente son situaciones o ejemplos que veo a nivel de acciones que se llevan a cabo.
Marta Hazas: Pues a mí me viene un poco de los recuerdos, del día a día, de las aventuras que te pasan. Porque la vida muchas veces te sorprende y supera a la ficción.
Aura Garrido: Pues es que no sabría decirte muy bien. Si es verdad que vengo de una familia en la que hay muchos músicos, y entonces supongo que he estado en contacto con el arte desde que era muy pequeña y que algo de eso habré mamado.
Blanca Suárez: Sí tengo obviamente ciertos referentes, aunque lo que sí intento es un poco adaptarlo a mí misma, porque si no hay veces que te fijas tanto en alguien que al final te da rabia copiar. Entonces dices “cojo esto, pero tengo muy claro que quiero ser yo misma”.

De una forma novedosa y arriesgada, Paco ha estrenado simultáneamente en cine, DVD e Internet. ¿Qué te parece la iniciativa sabiendo como está el mercado audiovisual?
Marina Salas: Buff… (Risas) Vaya tema… Ese más que un tema es un temazo. Tal y como está el panorama, me parece una acción muy arriesgada, aunque todo esto lo hablo desde el desconocimiento preciso de qué ha pasado exactamente con esta peli, porque me han contado varias versiones pero desde dentro no sé muy bien cómo ha sido… Pero sí que creo que tal y cómo está el momento es difícil dar la espalda a todo esto, porque también habla de nuestro proceso y de cambios importantes. Hay que encontrar el equilibrio, pero dar la espalda tampoco creo que sea la solución. Yo no sé exactamente cuál sería esa solución, pero tal vez podría haber un acuerdo o algo… hay que ver como se va colocando el mercado.
Marta Hazas: A mí me parece que dada la situación en la que está el cine, y sobre todo el cine español, siempre hay que buscar alternativas. Creo que se está arriesgando mucho, pero yo lo aplaudo. Me parece complicado competir con precios de internet y precios de descargas a los precios que hay en las salas de cine, pero bueno, tengo ganas de saber yo también cómo funciona.
Aura Garrido: A mí me parece una iniciativa maravillosa, y creo que el futuro del cine español puede ir perfectamente por ese camino. Creo que es una manera de acercarlo a todo el público en general, de hacerlo más accesible, y a la vez es una manera maravillosa de distribución y de seguir adelante con nuestra industria.
Blanca Suárez: Me parece una medida maravillosa. Creo que la gente no va a dejar de ir al cine porque se haga esto, porque a quienes nos guste ir al cine, iremos.

Por último, una pregunta más personal. ¿Qué proyectos tienes para el futuro próximo?
Marina Salas: Estoy haciendo la tercera temporada de “El Barco”, que terminamos de grabar a mediados de Agosto, y luego no se sabe qué pasará hasta que emitamos. Y empiezo a ensayar una obra de teatro en Septiembre que es una versión de “La gaviota” de Daniel Veronese.
Marta Hazas: Voy a seguir en “Bandolera” hasta final de año. Pero el 17 de Agosto entro con la comedia “Amigos hasta la muerte” en el Teatro Muñoz Seca, que francamente te la recomiendo porque es de carcajada.
Aura Garrido: Ahora estoy rodando una película que se llama “Viral” de Lucas Figueroa, y a parte tengo otras dos películas por estrenar: “Stockholm” de Rodrigo Sorogoyen y “Los ilusos” de Jonás Trueba. He rodado hace poco “El cuerpo” con Oriol Paulo, que abrirá el Festival de Sitges. En cuanto a televisión, he grabado “Imperium”, que se estrena en Septiembre, en la que interpreto a una romana, hija de un Senador al que traiciona Galba y que dedica su vida a intentar salvar a su padre.
Blanca Suárez: Empezamos en unas semanas ha rodar con Pedro otra vez la tercera temporada de “El Barco”, y de momento eso es todo, para no estar todo el veranito currando sin tener vacaciones.

Fotografías: Sergio Navarro.

sábado, 14 de abril de 2012

MIEL DE NARANJAS


Andalucía, años cincuenta. Enrique (Iban Garate) y Carmen (Blanca Suárez) acaban de conocerse y se enamoran profundamente. Carmen consigue que él se quede a prestar el servicio militar en un juzgado de la ciudad. Enrique, a la vista de las injusticias que presencia cada día, se da cuenta de que para cambiar el rumbo de las cosas tiene que actuar. Pronto se verá involucrado en arriesgadas acciones que pondrán en peligro su vida y la de sus compañeros.

Imanol Uribe vuelve a redundar de nuevo en el tema tan trillado por los cineastas españoles como la Guerra Civil, por suerte, el tratamiento es correcto y bastante adecuado en cuanto a su ejecución, pero el haber visto tantas veces esta historia merma de por sí las virtudes de la película. Las secuencias están bien elegidas y se justifican por sí mismas, pero la historia es bastante lineal, y aunque emocionalmente potente, nos la han contado tantas veces que es difícil que nos sorprenda y por ende que entremos sin prejuicios en la sala de cine. La poca originalidad y ese regusto a redundancia es el peor enemigo de la película. También se echa en falta haber incidido más en la relación entre Enrique y Carmen, al descubrir ambos que forman parte de un mismo movimiento de rebelión que se estaban ocultando, como si fueran los Mr.Smith de la Guerra Civil pero en el mismo bando.

Uno de sus puntos fuertes se encuentra en la elección del reparto. El descubrimiento de Iban Garate (“Arriya”) es notable, aunque no acaba de despuntar en su totalidad: tiene momentos en los que parece dejar huella, pero se diluye en otros. La que siempre deslumbra y sigue demostrando que siempre es una fantástica opción tanto para un papel protagonista como secundario es Blanca Suárez, dando vida al elemento femenino de la pareja protagonista, una mujer fuerte y decidida encarnada de forma muy verosímil; solamente el peinado sería casi suficiente para creérnosla como una mujer luchadora de esa época, pero no defrauda en su interpretación. La elección más controvertida la tenemos en Karra Elejalde como juez del destacamento militar. Parece que Juan Diego en “El 23-F” y Eduard Fernández en “La princesa de Éboli” han sentado el precedente de dotar de una voz quebrada y suave a personajes déspotas y despiadados, para hacerlos aún más despreciables y lograr un efecto más emocional. El papel de Carlos Santos que es un caramelo para todo actor, pasando por diferentes estados en poco tiempo y siendo un gran catalizador de la acción de varios de los protagonistas (lo dejaremos ahí, para no dar demasiados spoilers). Acompañan en el reparto actores consagrados como el ya citado Eduard Fernández, Antonio Dechent, Ángela Molina (sorprendentemente  poco creíble) o Bárbara Lennie, una actriz, que como leí hace poco, hace mejor cualquier película con su sola aparición.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

SEGUNDA TEMPORADA DE "EL BARCO"


En estos primeros tres capítulos de la temporada se han repetido casi en su totalidad los mismos errores que en temporadas anteriores. Las tramas son circunstanciales y carentes de explicación en su resolución: vuelven a utilizar la excusa del fin del mundo para situarnos una amenaza desconocida (e imposible en un mundo medianamente apegado a la realidad), para crear una intriga ascendente que termina en la extinción de la amenaza casi siempre por casualidad o sin explicación efectiva. Este proceder, unido a la ya cansina relación entre los personajes de Ulises y Ainhoa (¿de verdad alguien te dice que si estás con otra persona va a matarla y entre los dos son incapaces de lograr una solución?), poco a poco extenuarán a la audiencia, aunque en parte se sostengan por el tirón de Mario Casas y Blanca Suárez. La relación que mejor se está llevando por el momento, aunque también ha entrado en el umbral de empezar a ponerse algo pesada, es la de Wilma y Piti, gracias a unos personajes bastante bien dibujados y al gran trabajo de los actores (Javier Hernández está más que correcto ya que  levanta simpatía allá donde va, y Marina Salas se ha especializado en personajes agrios de carácter que saca adelante con gran solvencia, como el que ya interpretó en “Desaparecida”).

En estas primeras entregas se ha reforzado el reparto con las incorporaciones de Belén Rueda (que vuelve a la TV después de “Los Serrano”), Guillermo Barrientos (“SMS”), Daniel Ortíz (que se prevé que sea el que menos dure de los cuatro, y sino al tiempo) y Paloma Boyd. Se abren nuevas perspectivas, ya que ahora la posibilidad de introducir nuevos personajes que parecía muy lejana en la primera temporada ha pasado de latente a patente, al visualizar que hay tierra en alguna parte, y que tal vez las cosas no son como creíamos en un principio. Tanto el personaje de Julia (Irene Montalá) como el de Gamboa (Juan Pablo Shuk) tendrán que decir mucho al respecto en esta temporada, regalándonos algunos flashbacks que ya anticiparon en la sesión anterior.

Se están cometiendo también los mismos errores con los personajes del Estrella Polar. El personaje de Juanjo Artero sigue siendo tan cabezota e incompetente como antes, aunque en estos primeros compases de la temporada el que le está sacando las castañas del fuego (que la anterior temporada siempre era el héroe oficial, Ulises) se está repartiendo algo más entre el reparto – De la Cuadra, Palomares, Julia… -; se le quiere suavizar o dotar de cierta emoción en su relación con su hija, pero el personaje francamente queda muy blando. Deben sacar partido a la potencialidad del personaje de “Burbuja”, coqueteando con su vida anterior y la vida después de su accidente, ya que el buen hacer de Ivan Massagué en la encarnación de ambas facetas da juego a que tiren del hilo sin temor y nos vayan resolviendo la intriga de este personaje. Tanto la audiencia como los guionistas se están dando cuenta de que hay personajes totalmente prescindibles como son los de Estela (Giselle Calderón), Palomares (Bernabé Fernández) o Ramiro (David Seijo). Con la llegada de Guillermo Barrientos y Paloma Boyd, seguro que crearán otra pareja que hará que alguno de estos tres personajes gane en intervención; por otro lado, en el próximo capítulo parece que va a haber una muerte, y todos los papeles apuntan a que puede ser o bien Ramiro (sería bastante razonable, por su confrontación con Gamboa) o Marina Salas (por problemas con el rodaje, baja que para mí sería un varapalo casi mortal para la serie en veras de su calidad e interés, aunque probablemente la audiencia no se resentiría mucho).

miércoles, 6 de abril de 2011

PRIMERA TEMPORADA DE "EL BARCO"


A dos capítulos para que acabe la primera temporada de la serie que emite Antena 3 los lunes a las 10:00 de la noche, tenemos ya la suficiente información para analizar cuál son los puntales de esta serie, sus defectos, las cosas que debe mejorar o qué sería conveniente que lo hicieran, y que nos ha ofrecido y que nos puede ofrecer en un futuro.

La serie, que desde un principio se ha presentado como sucesora de “El Internado” tanto en su estilo, en su convergencia de géneros y la intención de llegar a un abanico amplio de públicos, ha ido cogiendo poco a poco un estilo propio respecto a esta serie, para lo bueno y para lo malo. Lo primero que queda más claro en estos momentos son los personajes que van evolucionando y que pueden funcionar con un mínimo de interés para el espectador: el conflicto paterno-filial y dos personajes bastante fuertes de carácter y con algunas peculiaridades destacables hacen de De la Cuadra (Luis Callejo) y de Ulises (con el añadido de ser el héroe inconfundible de la serie) dos de los personajes que se salvan de la quema. Por otro lado, y casi como único elemento estudiantil que se salva es la pareja Wilma (Marina Salas) – Piti (Javier Hernández), en un tira y afloja con algo de interés, en una relación bastante refrescante respecto a lo empalagosas que suelen ser las parejas televisivas hoy en día, que a veces queda eclipsado por una incomprensible necesidad de los guionistas de hacer de Wilma un personaje muy bipolar. Por último, mencionar al último elemento interpretativo que adquiere ciertos matices fuera de los estereotipos o simplemente del desinterés, y que es Iván Massagué interpretando de forma magistral al personaje más tierno, Burbuja, que ha sido la persona que nos ha enseñado que el formato de los flashback está por llegar y ser explotado con más intensidad. El trabajo del actor es uno de los elementos más destacables de esta serie. Por lo demás, el resto de personajes adolescentes no tienen trama propia (Ramiro, Estela o Palomares), la niña pequeña es la mera excusa para tener un narrador “inocente” y dar trama al personaje del capitán (Juanjo Arteros), también insustancial, cuyos conocimientos y comportamientos quedan vapuleados sistemáticamente por el héroe principal (Mario Casas).

Respecto a las tramas han optado por el camino fácil y que poco a poco irá agotándose. Han elegido tomar al espectador por un receptor que acepta lo que le venga sin preguntas, y al que solo le permiten pensar que todo lo que tiene que saber es que el mundo tal y cómo le conocemos ha desaparecido, por lo cual todas las reglas naturales, físicas y atmosféricas quedan en manos de algo parecido a los dioses de lo irracional. Así tienen la excusa perfecta para crear nieblas mortíferas, calor inhumano, frío sobrenatural, plagas inconmensurables… pero que en el momento en que ponen en una situación crítica a los protagonistas, en el que no se ve solución ni retorno posible, usan mano de la ancestral técnica “Deux ex machina”, es decir, una intervención divina que salva a los protagonistas sin una explicación medianamente racional. No se les puede negar, que alguno de los capítulos se hace entretenido, y el que cada capítulo sea un poco diferente al anterior puede ser un elemento positivo, pero no a costa de tomar por tonto al espectador. Por si no fuera poco, se nos ha preparado rápidamente y desde un comienzo un cuadrángulo amoroso con muy poco sentido, cómo si fueran conscientes de que las tramas de otro calibre no dan mucho de sí y tarde o temprano van a liar a todos con todos. En cuanto estas tramas que llamaremos ciencio-científicas se agoten tendrán que echar mano del pasado de alguno de los personajes que esté íntimamente relacionado o con otro de los personajes o del experimento que causó el “accidente”, y en esto, Julia, Gamboa (que obviamente no está muerto), Ainhoa y Burbuja son los personajes que más tienen que decir.

miércoles, 2 de febrero de 2011

PRIMERAS IMPRESIONES DE "EL BARCO"


Antena 3 vuelve a apostar de nuevo por una serie familiar que mezcla comedia, drama, intriga y ciencia ficción (en un contexto real y verosímil gracias a los personajes). La apuesta arriesgada, que ya no es tal apuesta ni tal riesgo ya que viene precedido por “El internado”, vuelve a concurrir en esta misma mezcla de géneros, dónde el gran punto a favor es la audiencia heredera de ésta última y el estar orientada a toda la familia. El único cambio plausible parece ser que viendo la degradación que sufrió el personaje de Amparo Baró como Jacinta, relegada a meras y banales conversaciones con Evelyn y Paula, esta vez han decidido suprimir el tratamiento de esta generación, moviéndose solo en el baremo de personajes de entre 18 y 50 años.

Estos personajes, que en su mayoría son alumnos que han accedido a una beca que les permite viajar a bordo del “Estrella Polar” están interpretados entre otros por rostros televisivos como Blanca Suárez, Mario Casas, Marina Salas o Bernabé Fernández. Después tenemos también a Juanjo Artero (“El comisario”) como capitán del barco, a Irene Montalá como una científica incluida en la expedición y a Luis Callejo como segundo de abordo. En la primera toma de contacto, los personajes se han dibujado con bastante acierto, y en algo que juega a su favor, son menos estereotipados que en “El Internado” (Marcos el buenazo, Iván el malote, Vicky la informática, Roque el cobarde…). Tenemos personalidades importantes como puede ser el ayudante del capitán (Luis Callejo), cuyo personaje que ya presenta algunas interesantes contradicciones y que viene avalado por un gran actor; Piti (Javier Hernández), el bufón chulito que se aleja del prototipo; el personaje Wilma (Marina Salas) con las cosas muy claras pero con una gran carga a sus espaldas, y una brizna de fantasía que supone el personaje de “Burbuja” (Iván Massagué). Si no se dejan llevar por amoríos fáciles y juegos de faldas resultones, el fresco de personajes puede ser un elemento muy a su favor si saben jugar sus bazas. Respecto a este factor indicar que, aunque siempre se pueden sacar personajes de la manga incorporando algún actor regular como un alumno que siempre hubiera estado ahí pero al que no se le había prestado atención, el estar encerrados en un barco y no tener contacto del exterior le limita en teoría el introducir personajes, algo que puede jugar en a la larga en su contra.

Respecto a la trama general, que ya parece claro que es la extinción del mundo tal y como lo conocen, provocando que sean casi seguro las únicas personas del planeta, parece no dar mucho más juego que lo que supone la noticia para la gente que se ve involucrado en ella y las consecuencias que se deduzcan al ser los únicos supervivientes; pero a nivel de intriga no parece aportar más que el averiguar qué ha causado esa catástrofe, y qué no creo que interese en demasía al espectador, por lo menos en mi caso no lo hace. Respecto las subtramas que acompañarán a esta línea narrativa supongo que serán casi calcadas a las que se desarrollaron en el “Internado”, los típicos líos de romances entre adolescentes (aderezados ahora por unas duchas mixtas que les justificará algún que otro plano muy subidito de tono), la relación de tira y afloja entre el personaje de Mario Casas y su supuesto padre (como ya pasara con Yon González y Marta Torné en “El Internado”), los motines que se puedan originar por los conflictos derivados de la diferencia de personalidades, y algún que otro secreto que guardarán personajes oscuros como el mismo Mario Casas o el “malo oficial” de la serie que ya parece haberse decantado en Gamboa. Este tercer capítulo parece advertir un cambio a mejor en el que la trama general cobra unos tintes más interesantes y que de seguir por ese camino pueden aprovechar para desvincularse totalmente de “El Internado” y tomar vida propia.

viernes, 24 de diciembre de 2010

CARNE DE NEÓN

Paco Cabezas se atreve aquí con un género con el que pocos directores españoles se atreven a lidiar, el thriller de acción con personajes contextualizados en un ambiente de mala gente, tíos duros, de prostitución y la vida de la calle. Esto puede ser porque parecen creer que para esta empresa se necesitan unos medios más potentes como los que por ejemplo tienen las películas norteamericanas, y la historia parece darles en parte la razón, aunque siempre la creatividad y la originalidad pueden subsanar estas deficiencias. Aquí hay un quiero y casi puedo, pero se queda solamente ahí. La película tiene los mimbres adecuados para hacer una bonita cesta como los artesanos americanos pueden hacer, pero en el cómputo general notamos que falta algo.

En palabras de su director, es una trama de “hijos de puta” que en fondo tienen buen corazón. La trama es consistente, pero hay algunos momentos en el tercer cuarto en que se queda un poco suspendida y el interés del espectador decae considerablemente. Quizás un personaje un poco más original y con más presencia que el interpretado por Mario Casas podía haber mitigado este déficit de atención por parte del espectador con otros elementos positivos que ejercieran de “percha”. Por otro lado, el comienzo de la película sí funciona como un buen gancho que hace presagiar que podemos estar ante una película fresca y novedosa, con la presentación de todos sus personajes principales al estilo de “Ciudad de Dios”, con videocliperos flashbacks, sintetizados y muy dinámicos, poniendo a cuenta del espectador a personajes carismáticos y con fuerza, algunos rozando la parodia pero que encuadrados en el mundo de proxenetas, prostitutas y matones en el que se mueven, se nos aparecen como normales, ordinarios y lógicos, pero a los que le faltan un plus de originalidad y frescura en sus diálogos. Uno de los grandes logros de la película, y que le da cierto aire estadounidense (en el buen sentido de la palabra), son los grandes y muy conseguidos efectos especiales que se utilizan en las escenas de acción, muy bien hechas y planteadas con una eficiencia inusitada en films españoles, una grata mejora iniciada ya en películas como "Rec" de Paco Plazas y Jaume Balagueró.

Respecto a las interpretaciones me es imprescindible resaltar la gran labor de Dámaso Conde, como el personaje travesti del film, que aporta muchos de los puntos cómicos y distendidos de la trama; así como la actuación breve pero rompedoramente vital de Ángela Molina como madre yonky y ex convicta del protagonista; también gran labor la que desempeña Darío Grandinetti, algo a lo que ya nos tiene acostumbrado, dando vida a una personalidad de las más calmadas pero amenazantes, en una versión sosegada del capo del negocio, que se contrapone siempre en estas películas a las sanguíneos y coléricos comportamientos de sus secuaces y empleados. Centrándonos en el protagonista, volvemos a ver como ya estamos acostumbrados en este último año, a Mario Casas, algo titubeante pero que no lo hace mal del todo.

jueves, 14 de octubre de 2010

"EL INTERNADO", ÚLTIMO CAPÍTULO

Este miércoles acabó por fin “El Internado”. Una serie que ha introducido en este país un género que cabalga entre la comedia, el drama y el misterio; algo por lo que hasta ahora ninguna productora se había atrevido a apostar por ello. Este último capítulo nos deja un sabor agridulce.

Por una parte demuestra que “El Internado” ha sido una serie con cualidades excelentes, con algunos personajes muy potentes (Fermín e Iván son claros ejemplos, pero también podemos nombrar al desaparecido Jacques Noiret) y con una trama novedosa que podía gustar a todos los miembros de la familia. Por otra parte, este último capítulo también demuestra lo mucho que han alargado las tramas en vistas del éxito que estaba teniendo… si bien los guionistas tenían la capacidad de regalarnos capítulos emocionantes y con un nivel de tensión bien dispuesto como queda reflejado en este último, la pretensión de alargar la serie hizo que soportáramos capítulos insufribles en los que no pasaba nada durante casi las dos últimas temporadas, metiendo tramas de relleno como la de “Curro” y alargando otras hasta el paroxismo como la del reiterado secuestro de la madre de Marcos.

En cuanto al cierre de personajes y de situaciones, al ser una serie familiar parece que han querido regalar un final feliz a casi todos los personajes (Marcos y allegados, Martín y Rebeca, Iván y Julia…) excepto curiosamente el que ha estado a punto de morir en innumerables ocasiones, Fermín, y por extensión su amada María. La muerte de Fermín es el único punto fallido de un final correcto. Si bien la serie acierta al conceder su momento de gloria a Iván con Hugo, a Vicky frente a la muerte de Amaia e incluso recuperar a Roque para hacer de particular “San Pedro”; destroza todo el trabajo realizado al querer dar un golpe de efecto con la muerte del artífice de la salvación de todo el Internado. En una muerte muy poco de acuerdo a su personaje (alguien de su preparación, sabiendo que Garrido está con el enemigo, se habría guardado las espaldas llevando también más tarde a Alicia) y en unas condiciones de traición al espectador que sorprende aún más cuando parecía que lo tenía todo controlado.

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