sábado, 13 de abril de 2013
CUESTIONARIO A NACHO GUERREROS, BLANCA SUÁREZ Y ALBERTO AMMANN
domingo, 10 de marzo de 2013
LOS AMANTES PASAJEROS

jueves, 28 de febrero de 2013
FINAL DE "EL BARCO"
domingo, 8 de julio de 2012
CUESTIONARIO A MARINA SALAS, MARTA HAZAS, AURA GARRIDO Y BLANCA SUÁREZ
sábado, 14 de abril de 2012
MIEL DE NARANJAS
Andalucía, años cincuenta. Enrique (Iban Garate) y Carmen (Blanca Suárez) acaban de conocerse y se enamoran profundamente. Carmen consigue que él se quede a prestar el servicio militar en un juzgado de la ciudad. Enrique, a la vista de las injusticias que presencia cada día, se da cuenta de que para cambiar el rumbo de las cosas tiene que actuar. Pronto se verá involucrado en arriesgadas acciones que pondrán en peligro su vida y la de sus compañeros.
Imanol Uribe vuelve a redundar de nuevo en el tema tan trillado por los cineastas españoles como la Guerra Civil, por suerte, el tratamiento es correcto y bastante adecuado en cuanto a su ejecución, pero el haber visto tantas veces esta historia merma de por sí las virtudes de la película. Las secuencias están bien elegidas y se justifican por sí mismas, pero la historia es bastante lineal, y aunque emocionalmente potente, nos la han contado tantas veces que es difícil que nos sorprenda y por ende que entremos sin prejuicios en la sala de cine. La poca originalidad y ese regusto a redundancia es el peor enemigo de la película. También se echa en falta haber incidido más en la relación entre Enrique y Carmen, al descubrir ambos que forman parte de un mismo movimiento de rebelión que se estaban ocultando, como si fueran los Mr.Smith de la Guerra Civil pero en el mismo bando.
Uno de sus puntos fuertes se encuentra en la elección del reparto. El descubrimiento de Iban Garate (“Arriya”) es notable, aunque no acaba de despuntar en su totalidad: tiene momentos en los que parece dejar huella, pero se diluye en otros. La que siempre deslumbra y sigue demostrando que siempre es una fantástica opción tanto para un papel protagonista como secundario es Blanca Suárez, dando vida al elemento femenino de la pareja protagonista, una mujer fuerte y decidida encarnada de forma muy verosímil; solamente el peinado sería casi suficiente para creérnosla como una mujer luchadora de esa época, pero no defrauda en su interpretación. La elección más controvertida la tenemos en Karra Elejalde como juez del destacamento militar. Parece que Juan Diego en “El 23-F” y Eduard Fernández en “La princesa de Éboli” han sentado el precedente de dotar de una voz quebrada y suave a personajes déspotas y despiadados, para hacerlos aún más despreciables y lograr un efecto más emocional. El papel de Carlos Santos que es un caramelo para todo actor, pasando por diferentes estados en poco tiempo y siendo un gran catalizador de la acción de varios de los protagonistas (lo dejaremos ahí, para no dar demasiados spoilers). Acompañan en el reparto actores consagrados como el ya citado Eduard Fernández, Antonio Dechent, Ángela Molina (sorprendentemente poco creíble) o Bárbara Lennie, una actriz, que como leí hace poco, hace mejor cualquier película con su sola aparición.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
SEGUNDA TEMPORADA DE "EL BARCO"
En estos primeros tres capítulos de la temporada se han repetido casi en su totalidad los mismos errores que en temporadas anteriores. Las tramas son circunstanciales y carentes de explicación en su resolución: vuelven a utilizar la excusa del fin del mundo para situarnos una amenaza desconocida (e imposible en un mundo medianamente apegado a la realidad), para crear una intriga ascendente que termina en la extinción de la amenaza casi siempre por casualidad o sin explicación efectiva. Este proceder, unido a la ya cansina relación entre los personajes de Ulises y Ainhoa (¿de verdad alguien te dice que si estás con otra persona va a matarla y entre los dos son incapaces de lograr una solución?), poco a poco extenuarán a la audiencia, aunque en parte se sostengan por el tirón de Mario Casas y Blanca Suárez. La relación que mejor se está llevando por el momento, aunque también ha entrado en el umbral de empezar a ponerse algo pesada, es la de Wilma y Piti, gracias a unos personajes bastante bien dibujados y al gran trabajo de los actores (Javier Hernández está más que correcto ya que levanta simpatía allá donde va, y Marina Salas se ha especializado en personajes agrios de carácter que saca adelante con gran solvencia, como el que ya interpretó en “Desaparecida”).
En estas primeras entregas se ha reforzado el reparto con las incorporaciones de Belén Rueda (que vuelve a la TV después de “Los Serrano”), Guillermo Barrientos (“SMS”), Daniel Ortíz (que se prevé que sea el que menos dure de los cuatro, y sino al tiempo) y Paloma Boyd. Se abren nuevas perspectivas, ya que ahora la posibilidad de introducir nuevos personajes que parecía muy lejana en la primera temporada ha pasado de latente a patente, al visualizar que hay tierra en alguna parte, y que tal vez las cosas no son como creíamos en un principio. Tanto el personaje de Julia (Irene Montalá) como el de Gamboa (Juan Pablo Shuk) tendrán que decir mucho al respecto en esta temporada, regalándonos algunos flashbacks que ya anticiparon en la sesión anterior.
Se están cometiendo también los mismos errores con los personajes del Estrella Polar. El personaje de Juanjo Artero sigue siendo tan cabezota e incompetente como antes, aunque en estos primeros compases de la temporada el que le está sacando las castañas del fuego (que la anterior temporada siempre era el héroe oficial, Ulises) se está repartiendo algo más entre el reparto – De la Cuadra, Palomares, Julia… -; se le quiere suavizar o dotar de cierta emoción en su relación con su hija, pero el personaje francamente queda muy blando. Deben sacar partido a la potencialidad del personaje de “Burbuja”, coqueteando con su vida anterior y la vida después de su accidente, ya que el buen hacer de Ivan Massagué en la encarnación de ambas facetas da juego a que tiren del hilo sin temor y nos vayan resolviendo la intriga de este personaje. Tanto la audiencia como los guionistas se están dando cuenta de que hay personajes totalmente prescindibles como son los de Estela (Giselle Calderón), Palomares (Bernabé Fernández) o Ramiro (David Seijo). Con la llegada de Guillermo Barrientos y Paloma Boyd, seguro que crearán otra pareja que hará que alguno de estos tres personajes gane en intervención; por otro lado, en el próximo capítulo parece que va a haber una muerte, y todos los papeles apuntan a que puede ser o bien Ramiro (sería bastante razonable, por su confrontación con Gamboa) o Marina Salas (por problemas con el rodaje, baja que para mí sería un varapalo casi mortal para la serie en veras de su calidad e interés, aunque probablemente la audiencia no se resentiría mucho).
miércoles, 6 de abril de 2011
PRIMERA TEMPORADA DE "EL BARCO"
A dos capítulos para que acabe la primera temporada de la serie que emite Antena 3 los lunes a las 10:00 de la noche, tenemos ya la suficiente información para analizar cuál son los puntales de esta serie, sus defectos, las cosas que debe mejorar o qué sería conveniente que lo hicieran, y que nos ha ofrecido y que nos puede ofrecer en un futuro.
La serie, que desde un principio se ha presentado como sucesora de “El Internado” tanto en su estilo, en su convergencia de géneros y la intención de llegar a un abanico amplio de públicos, ha ido cogiendo poco a poco un estilo propio respecto a esta serie, para lo bueno y para lo malo. Lo primero que queda más claro en estos momentos son los personajes que van evolucionando y que pueden funcionar con un mínimo de interés para el espectador: el conflicto paterno-filial y dos personajes bastante fuertes de carácter y con algunas peculiaridades destacables hacen de De la Cuadra (Luis Callejo) y de Ulises (con el añadido de ser el héroe inconfundible de la serie) dos de los personajes que se salvan de la quema. Por otro lado, y casi como único elemento estudiantil que se salva es la pareja Wilma (Marina Salas) – Piti (Javier Hernández), en un tira y afloja con algo de interés, en una relación bastante refrescante respecto a lo empalagosas que suelen ser las parejas televisivas hoy en día, que a veces queda eclipsado por una incomprensible necesidad de los guionistas de hacer de Wilma un personaje muy bipolar. Por último, mencionar al último elemento interpretativo que adquiere ciertos matices fuera de los estereotipos o simplemente del desinterés, y que es Iván Massagué interpretando de forma magistral al personaje más tierno, Burbuja, que ha sido la persona que nos ha enseñado que el formato de los flashback está por llegar y ser explotado con más intensidad. El trabajo del actor es uno de los elementos más destacables de esta serie. Por lo demás, el resto de personajes adolescentes no tienen trama propia (Ramiro, Estela o Palomares), la niña pequeña es la mera excusa para tener un narrador “inocente” y dar trama al personaje del capitán (Juanjo Arteros), también insustancial, cuyos conocimientos y comportamientos quedan vapuleados sistemáticamente por el héroe principal (Mario Casas).
Respecto a las tramas han optado por el camino fácil y que poco a poco irá agotándose. Han elegido tomar al espectador por un receptor que acepta lo que le venga sin preguntas, y al que solo le permiten pensar que todo lo que tiene que saber es que el mundo tal y cómo le conocemos ha desaparecido, por lo cual todas las reglas naturales, físicas y atmosféricas quedan en manos de algo parecido a los dioses de lo irracional. Así tienen la excusa perfecta para crear nieblas mortíferas, calor inhumano, frío sobrenatural, plagas inconmensurables… pero que en el momento en que ponen en una situación crítica a los protagonistas, en el que no se ve solución ni retorno posible, usan mano de la ancestral técnica “Deux ex machina”, es decir, una intervención divina que salva a los protagonistas sin una explicación medianamente racional. No se les puede negar, que alguno de los capítulos se hace entretenido, y el que cada capítulo sea un poco diferente al anterior puede ser un elemento positivo, pero no a costa de tomar por tonto al espectador. Por si no fuera poco, se nos ha preparado rápidamente y desde un comienzo un cuadrángulo amoroso con muy poco sentido, cómo si fueran conscientes de que las tramas de otro calibre no dan mucho de sí y tarde o temprano van a liar a todos con todos. En cuanto estas tramas que llamaremos ciencio-científicas se agoten tendrán que echar mano del pasado de alguno de los personajes que esté íntimamente relacionado o con otro de los personajes o del experimento que causó el “accidente”, y en esto, Julia, Gamboa (que obviamente no está muerto), Ainhoa y Burbuja son los personajes que más tienen que decir.
miércoles, 2 de febrero de 2011
PRIMERAS IMPRESIONES DE "EL BARCO"
Antena 3 vuelve a apostar de nuevo por una serie familiar que mezcla comedia, drama, intriga y ciencia ficción (en un contexto real y verosímil gracias a los personajes). La apuesta arriesgada, que ya no es tal apuesta ni tal riesgo ya que viene precedido por “El internado”, vuelve a concurrir en esta misma mezcla de géneros, dónde el gran punto a favor es la audiencia heredera de ésta última y el estar orientada a toda la familia. El único cambio plausible parece ser que viendo la degradación que sufrió el personaje de Amparo Baró como Jacinta, relegada a meras y banales conversaciones con Evelyn y Paula, esta vez han decidido suprimir el tratamiento de esta generación, moviéndose solo en el baremo de personajes de entre 18 y 50 años.
Estos personajes, que en su mayoría son alumnos que han accedido a una beca que les permite viajar a bordo del “Estrella Polar” están interpretados entre otros por rostros televisivos como Blanca Suárez, Mario Casas, Marina Salas o Bernabé Fernández. Después tenemos también a Juanjo Artero (“El comisario”) como capitán del barco, a Irene Montalá como una científica incluida en la expedición y a Luis Callejo como segundo de abordo. En la primera toma de contacto, los personajes se han dibujado con bastante acierto, y en algo que juega a su favor, son menos estereotipados que en “El Internado” (Marcos el buenazo, Iván el malote, Vicky la informática, Roque el cobarde…). Tenemos personalidades importantes como puede ser el ayudante del capitán (Luis Callejo), cuyo personaje que ya presenta algunas interesantes contradicciones y que viene avalado por un gran actor; Piti (Javier Hernández), el bufón chulito que se aleja del prototipo; el personaje Wilma (Marina Salas) con las cosas muy claras pero con una gran carga a sus espaldas, y una brizna de fantasía que supone el personaje de “Burbuja” (Iván Massagué). Si no se dejan llevar por amoríos fáciles y juegos de faldas resultones, el fresco de personajes puede ser un elemento muy a su favor si saben jugar sus bazas. Respecto a este factor indicar que, aunque siempre se pueden sacar personajes de la manga incorporando algún actor regular como un alumno que siempre hubiera estado ahí pero al que no se le había prestado atención, el estar encerrados en un barco y no tener contacto del exterior le limita en teoría el introducir personajes, algo que puede jugar en a la larga en su contra.
Respecto a la trama general, que ya parece claro que es la extinción del mundo tal y como lo conocen, provocando que sean casi seguro las únicas personas del planeta, parece no dar mucho más juego que lo que supone la noticia para la gente que se ve involucrado en ella y las consecuencias que se deduzcan al ser los únicos supervivientes; pero a nivel de intriga no parece aportar más que el averiguar qué ha causado esa catástrofe, y qué no creo que interese en demasía al espectador, por lo menos en mi caso no lo hace. Respecto las subtramas que acompañarán a esta línea narrativa supongo que serán casi calcadas a las que se desarrollaron en el “Internado”, los típicos líos de romances entre adolescentes (aderezados ahora por unas duchas mixtas que les justificará algún que otro plano muy subidito de tono), la relación de tira y afloja entre el personaje de Mario Casas y su supuesto padre (como ya pasara con Yon González y Marta Torné en “El Internado”), los motines que se puedan originar por los conflictos derivados de la diferencia de personalidades, y algún que otro secreto que guardarán personajes oscuros como el mismo Mario Casas o el “malo oficial” de la serie que ya parece haberse decantado en Gamboa. Este tercer capítulo parece advertir un cambio a mejor en el que la trama general cobra unos tintes más interesantes y que de seguir por ese camino pueden aprovechar para desvincularse totalmente de “El Internado” y tomar vida propia.
viernes, 24 de diciembre de 2010
CARNE DE NEÓN
Paco Cabezas se atreve aquí con un género con el que pocos directores españoles se atreven a lidiar, el thriller de acción con personajes contextualizados en un ambiente de mala gente, tíos duros, de prostitución y la vida de la calle. Esto puede ser porque parecen creer que para esta empresa se necesitan unos medios más potentes como los que por ejemplo tienen las películas norteamericanas, y la historia parece darles en parte la razón, aunque siempre la creatividad y la originalidad pueden subsanar estas deficiencias. Aquí hay un quiero y casi puedo, pero se queda solamente ahí. La película tiene los mimbres adecuados para hacer una bonita cesta como los artesanos americanos pueden hacer, pero en el cómputo general notamos que falta algo.En palabras de su director, es una trama de “hijos de puta” que en fondo tienen buen corazón. La trama es consistente, pero hay algunos momentos en el tercer cuarto en que se queda un poco suspendida y el interés del espectador decae considerablemente. Quizás un personaje un poco más original y con más presencia que el interpretado por Mario Casas podía haber mitigado este déficit de atención por parte del espectador con otros elementos positivos que ejercieran de “percha”. Por otro lado, el comienzo de la película sí funciona como un buen gancho que hace presagiar que podemos estar ante una película fresca y novedosa, con la presentación de todos sus personajes principales al estilo de “Ciudad de Dios”, con videocliperos flashbacks, sintetizados y muy dinámicos, poniendo a cuenta del espectador a personajes carismáticos y con fuerza, algunos rozando la parodia pero que encuadrados en el mundo de proxenetas, prostitutas y matones en el que se mueven, se nos aparecen como normales, ordinarios y lógicos, pero a los que le faltan un plus de originalidad y frescura en sus diálogos. Uno de los grandes logros de la película, y que le da cierto aire estadounidense (en el buen sentido de la palabra), son los grandes y muy conseguidos efectos especiales que se utilizan en las escenas de acción, muy bien hechas y planteadas con una eficiencia inusitada en films españoles, una grata mejora iniciada ya en películas como "Rec" de Paco Plazas y Jaume Balagueró.
Respecto a las interpretaciones me es imprescindible resaltar la gran labor de Dámaso Conde, como el personaje travesti del film, que aporta muchos de los puntos cómicos y distendidos de la trama; así como la actuación breve pero rompedoramente vital de Ángela Molina como madre yonky y ex convicta del protagonista; también gran labor la que desempeña Darío Grandinetti, algo a lo que ya nos tiene acostumbrado, dando vida a una personalidad de las más calmadas pero amenazantes, en una versión sosegada del capo del negocio, que se contrapone siempre en estas películas a las sanguíneos y coléricos comportamientos de sus secuaces y empleados. Centrándonos en el protagonista, volvemos a ver como ya estamos acostumbrados en este último año, a Mario Casas, algo titubeante pero que no lo hace mal del todo.
jueves, 14 de octubre de 2010
"EL INTERNADO", ÚLTIMO CAPÍTULO

Este miércoles acabó por fin “El Internado”. Una serie que ha introducido en este país un género que cabalga entre la comedia, el drama y el misterio; algo por lo que hasta ahora ninguna productora se había atrevido a apostar por ello. Este último capítulo nos deja un sabor agridulce.
Por una parte demuestra que “El Internado” ha sido una serie con cualidades excelentes, con algunos personajes muy potentes (Fermín e Iván son claros ejemplos, pero también podemos nombrar al desaparecido Jacques Noiret) y con una trama novedosa que podía gustar a todos los miembros de la familia. Por otra parte, este último capítulo también demuestra lo mucho que han alargado las tramas en vistas del éxito que estaba teniendo… si bien los guionistas tenían la capacidad de regalarnos capítulos emocionantes y con un nivel de tensión bien dispuesto como queda reflejado en este último, la pretensión de alargar la serie hizo que soportáramos capítulos insufribles en los que no pasaba nada durante casi las dos últimas temporadas, metiendo tramas de relleno como la de “Curro” y alargando otras hasta el paroxismo como la del reiterado secuestro de la madre de Marcos.
En cuanto al cierre de personajes y de situaciones, al ser una serie familiar parece que han querido regalar un final feliz a casi todos los personajes (Marcos y allegados, Martín y Rebeca, Iván y Julia…) excepto curiosamente el que ha estado a punto de morir en innumerables ocasiones, Fermín, y por extensión su amada María. La muerte de Fermín es el único punto fallido de un final correcto. Si bien la serie acierta al conceder su momento de gloria a Iván con Hugo, a Vicky frente a la muerte de Amaia e incluso recuperar a Roque para hacer de particular “San Pedro”; destroza todo el trabajo realizado al querer dar un golpe de efecto con la muerte del artífice de la salvación de todo el Internado. En una muerte muy poco de acuerdo a su personaje (alguien de su preparación, sabiendo que Garrido está con el enemigo, se habría guardado las espaldas llevando también más tarde a Alicia) y en unas condiciones de traición al espectador que sorprende aún más cuando parecía que lo tenía todo controlado.
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