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lunes, 10 de junio de 2013

INSENSIBLES



Tras un fatídico accidente de coche, un brillante neurocirujano (Álex Brendemühl) es sometido a una serie de pruebas que le revelan que tiene cáncer y que necesita un trasplante de médula. Para sobrevivir, tendrá que pedir ayuda a sus padres. La respuesta de sus progenitores le revelará una historia oculta en un pasado de silencio y de misterio. En su búsqueda, el protagonista descubre que, durante la Guerra Civil, un grupo de niños nació con un extraño y desconocido mal: eran insensibles al dolor físico. 

He de confesar que siento predilección por el género de terror que se sustenta en un elemento real y al que podemos categorizar como posible. Por eso me gustan tanto películas como pueden ser “La cara oculta” o “Secuestrados”. No soy muy fan del terror sobrenatural o de ciencias paranormales. Por ello, esta es una película que he disfrutado mucho, al margen de que otra vez se vuelva a bucear en el tema de la Guerra Civil, tan exprimido por las generaciones de cineastas nacionales, pero giros de tuerca como el de esta trama yo creo que pueden suponer una excepción aceptable siempre y cuando no se vuelva algo tan habitual como lo que nos tienen acostumbrados. Esta es una historia cruda, terrible y espeluznante, de una enfermedad real en la que los que la sufren son incapaces de sentir dolor en términos físicos, por lo que son un peligro tanto para el resto de la gente como para sí mismos. En estos términos, tenemos a un grupo de chiquillos en la Guerra Civil que son internados en un centro aislándolos totalmente de la sociedad, al mismo tiempo que en paralelo vemos la investigación de un hombre (Álex Brendemühl) que necesita encontrar a sus padres para que una donación de médula le de una posibilidad de salvarle la vida, y donde varias tramas convergirán.

En esta apuesta, encontramos que sorprendentemente uno de los puntos flacos del film son algunas interpretaciones: llanas (como la de Álex Brendemühl), alguna realmente floja (la del doctor de la institución), y otra que sorprendentemente se acomoda en cuanto a la dicción del personaje aunque su performance sea notable (Juan Diego). El reparto lo completan nombres conocidos como el de Bea Segura, Félix Gómez o Irene Montalá. Por otro lado, es sugerente ver tratar con maestría la evolución de uno de los chicos con tal enfermedad, revelándonos una historia terrible y fascinante al mismo tiempo en el que el joven empieza a vincular el dolor asociado a los hombres, y el “placer” (o lo contrario al dolor) con las mujeres, que es lo que condicionará todas las decisiones que empiece a tomar a partir de ese momento, por lo cual al final no se le puede culpar por el hombre o el ser en el que se ha convertido, y que tan atroces comportamientos tiene. Con una realización y unos tonos sombríos, la película y los personajes se encuentran siempre entre penumbras, entre las sombras de unas vidas que nunca verán completamente la luz, ya que para ellos la Guerra Civil no fue ni siquiera lo peor de esa etapa. Mi puntuación: 7 sobre 10. “Insensibles” se estrena el 14 de junio en las pantallas españolas.

sábado, 8 de junio de 2013

ENTREVISTA A JUAN DIEGO

Nos encontramos este jueves con el actor Juan Diego, el maestro Juan Diego, en los cines Palafox. En estos, el actor se encuentra presentando en el contexto del Festival Nocturna de Cine Fantástico su última película, “Insensibles”, que se estrena el viernes 14 de junio en toda España. En la entrevista, Juan Diego efectúa sus discursos de respuesta como si fueran distintas ideas que va alcanzando con pequeños saltos, además de hacer gala de una naturalidad que nos lleva casi a una charla distendida, no a una entrevista. El actor da muestra así de que todavía tiene muchas cosas que contar.

¿Cómo venderías la película a los espectadores?
¿Por qué vender una película? (Me mira) ¡Vayan ustedes a verla! ¡Esta es una película que yo vendo! ¡Porque trabajo en ella! (Risas) Es que me has hecho una pregunta que… (Piensa) Yo creo que los valores de la película son que primero es una reflexión sobre el amor, luego sobre el odio y luego sobre la memoria. Creo que es una página fundamental de nuestra historia. ¿Tú has visto la película, no? ¿A ti que es lo que más te interesaría que yo destacase?
Me ha llamado mucho la atención cómo el personaje de Berkano, a través de las cosas que le suceden en la película, vincula el dolor a lo masculino y el placer a lo femenino. ¿Qué resaltarías en este aspecto?
Al final lo que hay que tener en cuenta es que Berkano es un ser humano. Y creo que la importancia de la película está en que cuando ves a Berkano nunca olvidas como aquel niño se convierte en lo que es en ese momento. Y esto viene también dado porque los chavales que cuentan la historia están geniales, con esa mirada constante en la pantalla. Hay una cosa muy interesante en el trabajo del actor que da vida al personaje, y es que no da una mirada fiera, aunque el personaje sea fiero, sino que es una mirada fría, como parada en el tiempo. Esa parte en la que los niños dejan de ser niños. Y todo eso a través del dolor, y de la sorpresa de darse cuenta de que son capaces de algo que a ellos les parece normal, y que es el mal. Berkano tiene es aquella mirada del niño que está parado y se queda ahí.
¿Qué te aporta este personaje como actor?
Yo tengo una cosa clara. Casi siempre me dan en las películas a personajes de este tipo. Y no me sorprende cuando veo estos personajes porque la bestialidad, el asesino, el violador, el ángel, el demonio… yo los tengo dentro. Bueno, mejor dicho todos los tenemos dentro, eso está más claro que el agua. Lo que pasa es que yo nunca he ido a un psiquiatra porque yo ya me los exorcizo yo mismo. Eso es lo que me aporta.
¿Cuál es el factor que más te influyó a la hora de elegir este guion?
Pues sin duda que los últimos treinta minutos de la película son espectaculares. Para mí son de auténtica antología del cine. Y yo quería formar parte de ello.
Este proyecto que estás presentando se titula “Insensibles”. ¿A qué se ha hecho insensible Juan Diego con el paso de los años?
Yo creo que a nada. Cada vez me siento más sensible. ¿Insensible? No. Yo creo que soy más sensible que antes, porque tengo más edad. Hombre… me he hecho insensible a las estupideces, a las actitudes… (Cambia de repente) ¡No! Al revés. ¿Cómo te vas a volver insensible en un mundo injusto, que es una mierda, y que está gobernada por esta panda? Imposible ser insensible a nada. Es acojonante. Al revés, estoy muy cabreado. No, no me he hecho insensible a nada. ¡Es imposible ser insensibles tíos! ¡No! (Niega con un rugido)
¿Cómo ves ahora mismo la profesión de actor?
Pues la profesión de actor está igual que cualquier otra profesión. Por los suelos. Sabiendo además que formas parte de un colectivo que es importante industrialmente, que somos el 4% del PIB de la economía del país. Entonces, a parte de eso, resulta que está por los suelos, con gente ganando la mitad de lo que ganaba, o sin trabajo… como están los demás colectivos.
¿Qué es lo que consideras que te queda por hacer como actor?
Pues mira, yo creo que el poder ir al pase de una película en la que haya colaborado, y no sentarme en una esquina apartado en la oscuridad, comiéndome las uñas y pensando “cómo sabía que esto iba a quedar mal”, juzgándola continuamente sin ser capaz de verla como quisiera. Me gustaría poder sentarme y disfrutarla como un niño.

martes, 2 de abril de 2013

INSENSIBLES



Tras un fatídico accidente de coche, un brillante neurocirujano es sometido a una serie de pruebas que le revelan que tiene cáncer y que necesita un trasplante de médula. Para sobrevivir, tendrá que pedir ayuda a sus padres. La respuesta de sus progenitores le revelará una historia oculta en un pasado de silencio y de misterio. En su búsqueda, el protagonista descubre que, durante la Guerra Civil, un grupo de niños nació con un extraño y desconocido mal: eran insensibles al dolor físico. A caballo entre la actualidad y la España de la Guerra Civil y sus años posteriores, Insensibles se construye sobre un ritmo galopante y sobre un guion lleno de misterio y giros. Sentirán el terror...

He de confesar que siento predilección por el género de terror que se sustenta al menos en parte en un elemento real y al que podemos categorizar como posible. Por eso me gustan tanto películas como pueden ser “La cara oculta” o “Secuestrados”. No soy muy fan del terror sobrenatural o de ciencias paranormales. Por ello, esta es una película que he disfrutado mucho, al margen de que otra vez se vuelva a bucear en el tema de la Guerra Civil, tan exprimido por las generaciones de cineastas nacionales, pero giros de tuerca como el de esta trama yo creo que pueden suponer una excepción aceptable siempre y cuando no se vuelva algo tan habitual como lo que nos tienen acostumbrados. Esta es una historia cruda, terrible y espeluznante, de una enfermedad real en la que los que la sufren son incapaces de sentir dolor en términos físicos, por lo que son un peligro tanto para el resto de la gente como para sí mismos. En estos términos, tenemos a un grupo de chiquillos en la Guerra Civil que son internados en un centro aislándolos totalmente de la sociedad, al mismo tiempo que en paralelo vemos la investigación de un hombre (Álex Brendemühl) que necesita encontrar a sus padres para que una donación de médula le de una posibilidad de salvarle la vida, y donde varias tramas convergirán.

En esta apuesta, encontramos que sorprendentemente uno de los puntos flacos del film son algunas interpretaciones llanas (como la de Álex Brendemühl), alguna realmente floja (la del doctor de la institución) y otra que sorprendentemente en un punto de acomodamiento de la dicción es difícil entender lo que dice (Juan Diego). El reparto lo completan nombres conocidos como el de Bea Segura, Félix Gómez o Irene Montalá. Por otro lado, es sugerente ver tratar con maestría la evolución de uno de los chicos con tal enfermedad, revelándonos una historia terrible y fascinante al mismo tiempo en el que el joven empieza a vincular el dolor asociado a los hombres, y el “placer” (o lo contrario al dolor) con las mujeres, que es lo que condicionará todas las decisiones que empiece a tomar a partir de ese momento, por lo cual al final no se le puede culpar por el hombre o el ser en el que se ha convertido, y que tan atroces comportamientos tiene. Con una realización y unos tonos sombríos, la película y los personajes se encuentran siempre entre penumbras, entre las sombras de unas vidas que nunca verán completamente la luz, ya que para ellos la Guerra Civil no fue ni siquiera lo peor de esa etapa. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Insensibles” se estrena el 5 de abril en las pantallas españolas.

jueves, 24 de febrero de 2011

23-F


Este film dirigido por Chema de la Peña, director que ha alternado su carrera con documentales y películas como “Isi/Disi: amor a lo bestia”, tiene más aires de telemovie que de largometraje destinado a la pantalla grande propiamente dicha. Narra el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que comenzó con la toma del Congreso de los Diputados y terminó con la liberación de los parlamentarios, poniendo por unas horas en grave riesgo la democracia española.

Nos encontramos aquí con una telemovie para salas de cine que cuenta los hechos de una forma correcta y desde los focos adecuados desde los que se vivió la situación (el Congreso, la Zarzuela y los distintos emplazamientos de los generales involucrados en el golpe), aunque se echa en falta una participación más activa de “la calle” en los acontecimientos que les marcará históricamente para bien o para mal. Se hubiera agradecido una mención más expresa a la gente de todos los puntos del país, que tuvieron la obligación de preguntarse si querían seguir con lo que tenían ganado o romper con ello. La narración es acertada y rigurosa en cuanto los hechos, pero echo en falta una tensión narrativa propia del thriller político que intentan construir; aunque informativo (la mayoría de los diálogos están documentados por tradición oral), a mi parecer no crea un arco argumentativo que pueda interesar a un espectador que no conozca los hechos como el ciudadano español medio. El film se mueve también peligrosamente entre el drama más arraigado a la situación en la que se ven involucrados los participantes, con unos tintes derivados de la comedia más valleinclanesca dado el surrealismo y de la imposibilidad de la situación que se estaba dando en esos momentos en el Congreso de los Diputados. Este peligroso equilibrio hace que la película no se defina correctamente y no logre esa tensión que enganche al espectador durante los 110 minutos de metraje. Sí logran por otro lado acercar a estos personajes a la cara más real y humana, alejándose de la visión más épica y retratándonos ante todo a personas con unas motivaciones, justificadas o no, para lo que están haciendo.

El gran acierto de la película es sin duda el reparto, un ejercicio de buena elección y que recrean a personajes reales y relativamente cercanos con una sobriedad y eficiencia en muchos casos excelente. En este caso tenemos sobre todo a tres actores que se comen la pantalla recreando sus papeles. Por un lado tenemos a un inmenso Fernando Cayo en la piel del rey Juan Carlos, dibujando perfectamente el arco del personaje que va desde la perplejidad hasta el remonte que supone coger las riendas de la situación, adaptando los movimientos y la gestualidad de su majestad para luego eliminarlo y simplificarlo, quedando una esencia que hace que el espectador pueda reconstruir él mismo lo que falta, alejándose de la caricatura forzada. Mención especial merece también la increíble encarnación de Ginés García Millán de Adolfo Suárez, en un papel que ya ha interpretado anteriormente, y en el que podemos ver la viva imagen del ex presidente del Gobierno, con ese deje de soledad, frustración y valentía que demostró en los momentos clave del fallido golpe. El tercer puntal es sin duda Juan Diego, en una composición interpretativa de Alfonso Armada muy cuidada y creativa, recurriendo según sus palabras al Richard III de Shakespeare para crear un personaje tenso y manipulador, que va de puntillas, como viendo pasar de perfil lo que ocurre cuando realmente él mueve los hilos. Sin embargo tenemos otro arsenal de actores con papeles menores que también ayudan a formar este gran plantel interpretativo y dar cierto caché a este producto, entre los cuáles están Lluís Marco (Milans del Bosch), Mariano Venancio (Sabino Fernández Campos), Manolo Solo, Luis Zahera o Jesús Noguera. En el papel protagonista, recayendo mucha de la responsabilidad interpretativa, tenemos a Paco Tous, que dada su indudable vena cómica (y payasa) y el surrealismo de alguna de las secuencias en las que se ve involucrado Antonio Tejero se me queda un poco desangelado respecto a su acompañamiento, pero hay que mencionar que su interpretación física es más que correcta.

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