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sábado, 28 de septiembre de 2013

CUESTIONARIO A ELENA FURIASE, MARÍA VALVERDE, CRISTINA PEDROCHE Y TONI ACOSTA

Asistimos a la premiere de la última película de Álex de la Iglesia, “Las brujas de Zugarramurdi”, protagonizada por Hugo Silva, Mario Casas, Carmen Maura y Carolina Bang. Para la ocasión entrevistamos a algunas de las brujitas que se han dado cita para disfrutar de este nuevo producto del cine patrio en los cines Kinépolis. En esta primera parte del cuestionario tenemos a: Elena Furiase, María Valverde, Toni Acosta y Cristina Pedroche.

Como espectadora, ¿de qué eres más: de brujas y hechiceros, de vampiros y hombres lobo a lo “Crepúsculo”, o de fantasmas?
Elena Furiase: ¡Uy! No sé… Yo haría una mezcla de todo, la verdad. A mí es cierto que el mundo de los vampiros y los hombres lobo me encantan, pero hacía mucho tiempo que no nos hablaban de brujas y esta película yo creo que va a dar mucho que hablar.
María Valverde: Pues te diría que ninguna de las tres (Risas) Soy más de cine independiente. Pero sí tendría que elegir te diría que me gustan más las comedias salvajes como puede ser por ejemplo la de Álex de la Iglesia.
Toni Acosta: Uy, pues me lo pones difícil… pero yo tengo curiosidad por ver las brujas, así que cuando salga de ver la película te digo. Yo soy muy fan de Álex de la Iglesia, del cine que hace, y de Tarantino a su vez. Así que tengo ganas de ver lo que ha hecho esta vez.
Cristina Pedroche: Pues yo creo que una mezcla de todo, ¿no? Y es guay, porque mira, si lo mezclamos todo solo tendríamos una película y sino tendríamos tres. Me encanta el cine, así que prefiero tener tres en una.



Si fueras una bruja, ¿qué hechizo te gustaría controlar y poder usar?
Elena Furiase: Volar. Que fuera capaz de volar y poder teletransportarme, eso me encantaría.
María Valverde: ¿Hechizo? ¿El convertir a la gente en sapo, por ejemplo? Eso me encantaría. Poder convertirlos en animales (Risas).
Toni Acosta: Hacerme invisible, lo tengo clarísimo. (Risas) ¿Has visto? No he dudado.
Cristina Pedroche: ¡Uy! La juventud… No envejecer nunca jamás. Y eso que tengo veinticuatro años. Me acerco a los veinticinco y ya me da miedo (Risas).



 

¿Cuál es el truco de magia que haría que el público volviera a las salas de cine español?
Elena Furiase: Yo creo que haría falta hipnotizar a los espectadores (Risas). Y que fueran a las salas un poco como zombies, y una vez que se sentaran ya quitarles ese hechizo y ya vieran la película y se  dieran cuenta que no es todo tan malo como creen. Yo creo que sería un poco la hipnosis esa de “venir, venir, que os va a gustar” (Risas).
María Valverde: ¿Truco de magia? Pues que bajara el IVA y que fuera el cine muy barato para que las salas estuvieran llenas todos los días y a todas horas.
Toni Acosta: No tengo ni idea… Ojalá tuviera yo un truco que fuese fácil de hacer y ya está. Supongo que depende de todos un poco el concienciar a la gente de que el trabajo de muchas personas depende de ver la película en los cines, y no descargársela ilegalmente en casa.
Cristina Pedroche: Pues mira, te diría una burrada que sería muy burrada; pero como voy a ser políticamente correcta, simplemente eliminaría a los políticos por arte de magia, con otro hechizo de bruja, y entonces haría que el IVA se redujera muchísimo, porque estamos hablando de cultura. Y creo que es necesario que sea más accesible. Menos toros y más cine.

Por último, ¿cuáles son tus proyectos en un futuro cercano?
Elena Furiase: Se va a restrenar la última película que hice, “Un Dios prohibido”, que ya estuvo en cines y vuelve otra vez, cosa que nos sorprende muchísimo y estamos encantados. Y empiezo otro proyecto de cine del que todavía no puedo contar nada, pero estoy muy contenta.
María Valverde: Estreno una serie para Telecinco que se llama “Hermanos”, y dos películas que todavía no están estrenadas que son “Libertador” y “Broken Horses”.
Toni Acosta: Estoy grabando “Con el culo al aire” y de momento no hay nada más. Hay alguna cosa de teatro pero hay que cuadrar fechas, así que de momento sólo te cuento eso.
Cristina Pedroche: Estoy en los “40 principales” muy contenta, esperando algún proyecto de ficción o algún programa de entretenimiento. Pero tal y como están las cosas hay que esperar. No tengo prisa ni una ambición tremenda, así que paciencia.

Fotografías: Marta Molinero.

martes, 19 de junio de 2012

TENGO GANAS DE TI


La sexy Gin (Clara Lago) es el nuevo amor de Hache (Mario Casas), pero éste no puede olvidar a su antigua novia Babi (María Valverde). Hache ha vuelto a casa, tras pasar una temporada en Londres, alejado del recuerdo imborrable de aquel primer amor. Para poder reconstruir su vida y olvidar el pasado Gin parece perfecta, pues es una chica de espíritu descarado, efervescente y vital que le hace creer que es posible revivir aquella magia. Pero tarde o temprano tendrá que encontrarse de nuevo con Babi.

“Tengo ganas de ti” tiene la misma fuerza y el mismo potencial de comedia romántica que su antecesora, “Tres metros sobre el cielo”, solo que esta entrega es más melancólica y más emocional. Todo esto viene dado por el enorme raccord emocional que dejó en la mayoría de personajes protagonistas la muerte de “Pollo” (Álvaro Cervantes) y la ruptura definitiva entre Babi y Hache. La gran novedad de la película la encontramos en Gin, personaje del que correrá a cargo el duelo romántico junto al personaje de Mario Casas. El triángulo amoroso que se nos vende no es tal, ya que Babi tan solo ejerce de fantasma del pasado en Hache, y que viene en un momento dado a remover más su coctelera emocional. La actriz María Valverde apenas tiene cuatro secuencias y entra muy tarde en la narración, por lo que no se puede hablar de “triángulo amoroso” per sé.

Derivado de esto, y también de ciertas necesidades de guionista y director de ser fieles al libro de Moccia, encontramos muchas subtramas que pasan muy de puntillas y que perfectamente podían haber sido eliminadas del film. En el punto en que tenemos a Babi tan fuera del conflicto principal, siendo Gin la que lleva la voz cantante, no nos importa demasiado lo que les pueda pasar a sus padres, y nos resulta un poco extraño y fuera de tono el bombazo que afecta a su hermana pequeña; aunque sí es cierto que contradictoriamente estas escenas funcionan como cierto alivio cómico en momentos puntuales. Intentando poner los mimbres que funcionaron en la primera entrega también tenemos ciertas sustituciones de roles entre personajes: Katrina (Marina Salas) pasa a ser la mejor amiga de Hache, Gin lógicamente toma el papel de Babi, e incluso el personaje de Luis Fernández, anteriormente acérrimo contrincante, se nos presenta como colega suyo para hacer la transición de Hache de Londres a su lugar de origen mucho más suave. En esta línea, también se vuelve a retomar los paisajes de “3MSC”, así como el mundo de las carreras ilegales y el mundo del boxeo, para contextualizar todo lo que tiene que enfrentar Hache de vuelta.

La fuerza de la comedia romántica se mantiene intacta gracias a la indudable química que hay entre Mario Casas y Clara Lago. Esta segunda, hace olvidar el protagonismo anterior de Valverde, enamorando a base de fuerza, desparpajo y buen hacer; en un trabajo dónde boxea, canta y conduce tanto coches como motos. Mario Casas parece por otro lado haberle tomado la medida perfectamente a este doliente personaje, funcionando con corrección como partenaire tanto de Clara como de María. La sorpresa negativa a mi entender la tenemos en la persona de la joven actriz Nerea Camacho, sobreactuada y repipi excepto en momentos muy puntuales de la producción. La noticia positiva en cuanto al cast, al margen de la ya mencionada Clara Lago, es la da Ferrán Vilajosana (al que pronto veremos en “El corazón del Océano”), que interpreta al hermano de esta con soltura. Completan el reparto con apariciones menores Diego Martín, Antonio Velázquez, Cristina Plazas, Carles Francino, Carme Elías, Manu Fullola o Joan Crosas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

1ª TEMPORADA DE "LA FUGA"


“La fuga” ha emitido ya su quinto episodio desde que comenzara hace ya unas semanas. Después de empezar en el prime time del miércoles, Telecinco la ha reubicado la noche de los martes, dando síntomas de que los resultados no son todo lo buenos que esperaban. Después de esta primera tanda de entregas, ya hay una serie de rasgos que parecen evidentes en este arriesgado producto de la productora BocaBoca. 

En primer lugar es bastante evidente el gran coctel de personajes y de facciones grupales que tenemos en la cárcel de máxima seguridad. Esto es un arma de doble filo. Si están bien trabajados te puede dar historias apasionantes, emotivas o intrigantes; como por ejemplo los primeros pasos de la del preso 001 o la del hombre que se intentó fugar en el capítulo 2; pero en esta misma línea, también se corre el riesgo de dispersarse en tramas secundarias e irrelevantes como la que parece que va encaminada en cuanto a la relación instructor-soldado de los personajes de Jordi Vilches y Ramón Langa. En segundo lugar, la serie se limita casi por completo a una única y solitaria localización. Están obligados a amortizar el decorado (lo que supone un hándicap de futuro), y los planos tan interiores asfixian al espectador y hacen que la serie se vuelva monótona compositiva y visualmente hablando, tal como sucede en “El Barco”. Se necesitan localizaciones distintas para darle un cambio de tercio, por medio o bien un mundo exterior, de flashbacks u otros mecanismos. En las contadas ocasiones en las que se ve el mar, el cerebro respira aire fresco y el espectador lo agradece. En esta línea y en el apartado de la realización, tenemos mayoritariamente planos muy cerrados, cortos y claustrofóbicos, tanto en el bando de los presos como en el de los funcionarios de prisión, lo que contribuye también a fomentar esa sensación de monotonía y poca vistosidad.

La gran losa es la alargada sombra que proyecta “Prison Break”: el referente está inevitablemente en el colectivo tanto nacional como internacional, mientras que la trama y la localización hace eco continuo de ello. Una música muy similar, y unas cortinillas de transición prácticamente calcadas no hacen sino aumentar esta sensación  de parecido. La dificultad estriba en encontrar giros de guion y mecánicas distintas a las que se dieron hace unos años en esta obra maestra de la ficción norteamericana. Otro de sus principales lastres a mi entender es la de la duración, que se alarga hasta casi unos 70 minutos por capítulo, tan de moda en la ficción española, y que está promovido por las cadenas de acuerdo a los anunciantes. Los decorados y el vestuario, que en un principio podían ser de los puntos más conflictivos, están bien resueltos y son bastante creíbles. La serie ha logrado una gran verosimilitud en este aspecto al revelarse desde el principio como una historia de personajes, no tanto de acción. Va a ser muy difícil que en torno a las alianzas, los problemas, giros y soluciones, diste mucho de los de “Prison Break”, por lo que les costará mucho sorprender a la audiencia. La solución podría radicar en tener a unos personajes potentes (pero incluso aquí el referente es muy fuerte, y T-Bagwell y Abruzzi son los ejemplos más claros). En nuestro caso tenemos a unos más que solventes Aitor Luna y María Valverde dando vida a los protagonistas de la serie, pero mientras que esta segunda se nos presenta con bastantes matices, Daniel de momento se ha dibujado de forma bastante plana. Esta coralidad ya mencionada ha provocado que se profundice muy poco en los personajes. De lo visto hasta ahora, llama la atención el presidente de la prisión (Luis Iglesia) por estar allí por su propia voluntad; el doctor Vidal (Patxi Freytez), que es un antiguo miembro de una peligrosa sociedad llamada la Hermandad; Reverte (Asier Etxeandía) como el jefe implacable de los funcionarios; la psicóloga de la institución (Marian Álvarez); y Morris (Manuel Sánchez Ramos) como el menudo y acomplejado traficante de la prisión.

lunes, 26 de noviembre de 2007

EL HOMBRE DE ARENA

El film del debutante José Manuel González-Berbel bucea, como últimamente sucede con demasiada frecuencia en nuestras producciones, en la historia española más reciente (se sitúa a finales de los años 60) y esta vez en la ya derogada "ley de Vagos y Maleantes" que sirve de pretexto para abrazar una historia de amor y de lucha a su manera. La película está rodada en Extremadura que es dónde se ubica la acción del film, concretamente en un psiquiátrico en el que es internado sin motivo racional Mateo, el protagonista, donde vivirá la injusticia del sistema y conocerá a Lola. "Todo el pueblo de Salvaleón nos ayudó en el rodaje. Tuvieron que aguantar a estos locos del cine y también a los animales que en algunos momentos no nos dejaron grabar alguna secuencia", explicó la pareja de protagonistas. María Valverde, que también comparte protagonismo aunque en menor grado, interpreta a Lola, quien tendrá una intensa relación con Mateo para tratar de que la historia no les olvide como les ocurrió a tantos, un papel complicado tanto en palabras del director como de su propia intérprete. "El personaje de María es muy difícil; apenas tiene diálogos, y debía tener sucesivas cargas de personalidad, estar al borde de la crisis en muchos casos y a mí me parecía que María lo podía hacer bien", dijo el director sobre el personaje, matizado a continuación por Valverde: "Fui yo quién tuvo que interpretarlo, pero él tenía muy claro la Lola que quería y hasta las dos semanas de rodaje no me dijo que la tenía, y fue cuando ya me quedé un poco más tranquila. Simplemente me dejé llevar un poco por Hugo y por todos los que nos rodeaban." La historia es secundada por actores de lujo como Ana Torrent o Mercedes Sampietro (algo desaprovechada la primera e innecesaria la segunda en la introducción del "cuento" junto a Ana Ruiz), habituales como Alberto Jiménez (el director del psiquiátrico) y jóvenes actrices como Irene Visedo o Silvia Marty; además de contar con la colaboración de otros actores que interpretaron al conjunto de internos. "Todos los locos que se ven en la película son actores de una compañía de teatro de Extremadura y era un gustazo trabajar con ellos porque cada uno estaba trabajando su patología incluso cuando la cámara estaba en otro lado… se creaba una atmósfera muy buena de trabajo", se deshizo en elogios Hugo Silva.

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