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jueves, 7 de noviembre de 2013

SÉPTIMO



Un padre y sus dos hijos juegan a ver quién llega primero a la calle desde un séptimo piso: si el padre en el ascensor o los niños por las escaleras. Cuando el padre llega a la planta baja, resulta que los niños no aparecen, no hay ni rastro de ellos. Empieza entonces una búsqueda frenética por parte del padre (Ricardo Darín) y la madre (Belén Rueda).

Estamos ante una película bastante digna, dirigida por Patxi Amezcua (“25 kilates”), con una factura técnica notable y con una dirección de actores muy bien conseguida, aunque teniendo a dos monstruos de la interpretación de protagonistas como lo son el argentino Ricardo Darín y la patria Belén Rueda seguramente la empresa tenía muchas opciones de salir victoriosa. Sin embargo, hay varios elementos que hacen que ésta no sea una película más valiosa de lo que podría ser: por un lado, la sensación que se ve argumentada por la sucesión rutinaria de falsos sospechosos sin demasiado empaque, de que ésta es una historia interesante pero que en realidad no daba para una película. La segunda, que su clímax, se ve venir con bastante facilidad, además de estar sembrado con ciertas trampas de guion que caen por su propio peso, pero también es cierto que cada vez es más complicado sorprender en esto de la intriga y del suspense en el cine.

La agradecida –a nivel de producción y presupuesto- economía de localizaciones me hace recordar a producciones como “El cuerpo” (con el que también comparte un común sentido de la intriga y el suspense) o como “REC” (un edificio y las escaleras que unen los pisos como eje de situación). La trama se desarrolla enteramente en Argentina, y uno de los hándicaps para el visionado del espectador español lo encontramos en el idioma: a veces, las expresiones tan típicas del país latinoamericano hacen difícil la comprensión de los diálogos, aunque el argumento general se sigue con facilidad; sin embargo, esta cuestión del idioma puede privar al espectador de ciertos detalles que son los que están sembrando la resolución de la historia. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Séptimo” se estrena mañana viernes 8 de noviembre en las salas españolas.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

CUESTIONARIO A BÁRBARA MUÑOZ, ARANCHA MARTÍ, RUBÉN OCHANDIANO Y BÁRBARA LENNIE

Asistimos ayer martes a la multitudinaria premiere de la película “Séptimo”, protagonizada por Belén Rueda y Ricardo Darín, en los cines Capitol de Madrid, donde tanto el equipo artístico de la película como decenas de actores de la pequeña y gran pantalla se dieron cita para disfrutar de este thriller de suspense. Por este motivo, realizamos un cuestionario a Bárbara Muñoz (“Hospital Central”), Arancha Martí (“La gran familia española”), Rubén Ochandiano (“Los abrazos rotos”), y Bárbara Lennie (“Isabel”).


¿Qué esperas que nos ofrezca “Séptimo”?
Bárbara Muñoz: Por el título y viendo el cartel me imagino que es de intriga, pero lo que más me llama también en este caso son los actores, porque tanto Belén Rueda como Ricardo Darín me encantan. De hecho, Ricardo Darín es mi actor favorito y siempre que veo algo de él me gusta. Entonces cuando me dijeron que me invitaban a verla, pues encantada.
Arancha Martí: Hombre, tengo grandes expectativas con actorazos como Belén Rueda y Ricardo Darín, espero pasar un buen rato en el cine y ver una muy buena película.
Rubén Ochandiano: Bueno, yo soy bastante fan del thriller como género, y estando Ricardo y Belén pues es un atractivo añadido. Espero que no me dé tiempo a pensar, que sea trepidante, y que sea un buen thriller, porque tiene toda la pinta.
Bárbara Lennie: Mira, sé poco de la película, porque no he querido buscar mucho, pero he visto el tráiler. Espero que tenga algo de eso, ¿no? De esa cosa como inquietante que destila, que me dé un poco de miedo, y ver a dos muy buenos actores que siempre es bonito. 

La trama de la película se inicia con el inocente juego de dos niños bajando las escaleras. ¿Cuál era tu juego preferido de pequeño?
Bárbara Muñoz: ¿Mi juego? Yo es que con mi prima cada vez éramos una cosa. Un día éramos médicos, otro día éramos secretarias, o íbamos al banco a conseguir papeles que necesitábamos… Pero cosas así de miedo como las que parece que pasan en la película, había a veces qué haces cosas cómo esconderte y luego que tus padres no te encuentren, entonces eso no acaba muy bien cuando te pillaban (Risas). Pero no he sido demasiado trasto, la verdad que no.
Arancha Martí: Pues recuerdo que la oca, aunque sea un juego de mesa, y las cuerdas, recuerdo que jugaba mucho de pequeño con las cuerdas… Y así más movidito pues al escondite. Y es que no me acuerdo el juego éste que se apagaban las luces y tenías que encontrar a gente por la casa… ¡a las tinieblas! Eso, sí (Risas).
Rubén Ochandiano: Las prendas (Risas). No sé decirte algo más concreto porque no me acuerdo, así que te diría las prendas.
Bárbara Lennie: ¿Mi juego favorito de pequeña? (Risas) Es que yo siempre he sido muy salvaje. Vivía en Buenos Aires, al lado de una plaza con unos árboles gigantes, y mi primo y yo siempre jugábamos a subirme al árbol y tirarme de allí (Risas). Esto era básicamente lo que hacíamos.

Tras ese juego, los niños desaparecen sin que su padre pueda averiguar cómo ha ocurrido. ¿Cuál es tu lugar ideal para desaparecer por propia voluntad?
Bárbara Muñoz: Bali, me iría a Bali. Porque estuve allí y me llamó mucho la gente, los niños, y porque es un sitio que te atrapa. Vas muchas veces para estar una semana o un mes, y no sé si para toda una vida, pero para una larga temporada es un buen sitio.
Arancha Martí: Pues yo creo que si tuviera que desaparecer me iría a África, o a Bali. Nunca he estado, pero creo que es el lugar idóneo para desaparecer y para desconectar.
Rubén Ochandiano: Yo me quedaría con mi casa, uso mucho mi casa. Es un poco mi castillo, porque tengo la suerte de vivir en un ático aquí en la Gran Vía, pero es un poco una fortaleza; entonces cuando quiero esconderme me escondo en casa.
Bárbara Lennie: Madrid, sin duda. Madrid me parece el lugar para casi todo, me encanta la ciudad.

Por último, ¿cuál son tus proyectos en un futuro cercano?
Bárbara Muñoz: Yo cruzo los dedos cada vez que me dicen que hay una prueba, y cuando la haces los sigues cruzando para que te cojan. Entonces, esperando para que haya más producciones, más movimiento, que se abra un poco el campo para los actores, que no te encasillen tanto y te vean diferente: porque te ven de buena y parece que siempre tienes que hacer de buena, y yo pues soy muy mala si quiero también (Risas). Así que esperando a que cuenten conmigo, ojalá.
Arancha Martí: Pues sí, algo hay por ahí cerca, lo que pasa es que todavía no se puede decir nada.
Rubén Ochandiano: La verdad es que hasta marzo estoy un poco de vacaciones. En marzo empiezo a rodar la película “Incidencias”, dirigida por José Corbacho y Juan Cruz, con los que ya hice “Tapas”. Me apetece mucho repetir, el guion es muy divertido y estoy deseando ponerme con ello.
Bárbara Lennie: Estoy de gira con “El misántropo” de Miguel del Arco, que hemos estrenado la semana pasada. Y estoy pendiente de estrenar “El niño” de Daniel Monzón, “Magical girl” de Carlos Vermut, “Estrella fugaz” de Luis Miñarro, y “Murieron por encima de sus posibilidades” de Isaki Lacuesta. Así que tengo un año de proyectos bonitos que tengo ganas de ver ya, porque todavía no he podido ver nada.

Fotografías de Sergio Navarro.

jueves, 4 de abril de 2013

TESIS SOBRE UN HOMICIDIO



Roberto Bermúdez (Ricardo Darín), un especialista en Derecho Penal, está convencido de que Gonzalo (Alberto Ammann), uno de sus alumnos más brillantes, es el autor de un brutal asesinato cometido frente a la Facultad de Derecho. Decidido a revelar su versión acerca del crimen, emprende por su cuenta una investigación que acabará obsesionándolo.

“Tesis sobre un homicidio” es un thriller psicológico al uso, en el que un solo asesinato sirve como pretexto para dibujar las influencias que ejercemos unas personas sobre otras, ciertos pliegues en el sistema judicial y un par de personajes que tienen un duelo de mentes similar al que mantiene Sherlock Holmes con su némesis Moriarty. Porque entre estos dos personajes siempre suele haber cierta admiración mutua (inconfesable en alguno de los casos), y el uno necesita al otro para dar un sentido a su vida por mucho que a priori parezca que tratan de destruirse (lo que no es excluyente). El argumento es en esencia parecido al que nos hemos podido encontrar en películas recientes como “Fracture” con Anthony Hopkins y Ryan Gosling o en algunas películas de terror psicológico. Nada aparentemente nuevo en la historia; sin embargo, está narrado con un pulso narrativo excelente y un arriesgado uso de la cámara y de los planos, instaurando un punto de vista propio del director respecto a la novela en la que se basa.  La apuesta narrativa del director, teniendo su elemento más controvertido en un final no abierto pero que deja con la miel en los labios, también tiene otros valores arriesgados como el mostrar desde el principio a un solo sospechoso, sin duda una de las herramientas que hacen de esta producción algo que se diferencia de otras de su estilo.

Así mismo, en el punto en que entendemos que la película no nos sorprenderá demasiado en cuanto a la historia, el interés se sustenta en la relación de tira y afloja entre los personajes de Ricardo Darín y Alberto Ammann, en un duelo interpretativo en el que el joven argentino aguanta el tipo con una profesionalidad que pocos actores de su generación podrían ofrecer, dando cuenta de su potencial al dar vida de forma contenida a un ser prepotente, extraño y que establece una particular relación con su mentor en el que de la veneración a la destrucción hay solo una delgada línea. Nada que decir de Ricardo Darín, que vuelve a dar otra lección de interpretación poniéndose en la piel de un abogado académico, sin sobreactuar ni un ápice en ninguna de sus escenas y dotándole de múltiples matices, y en el que podemos ver su transformación sembrada de cierta soberbia y enfado con su vida actual, capaz de cometer ciertos actos para desenmascarar a Gonzalo, incluso realizando actos que hacen que no se diferencie mucho de su alumno. Mi puntuación: 6,5 sobre 10. “Tesis sobre un homicidio” se estrena el 5 de abril en las pantallas españolas.

viernes, 1 de junio de 2012

EN FUERA DE JUEGO


Diego (Diego Peretti), un médico argentino traumatizado por el fútbol desde su infancia, no está satisfecho con su vida. Javi (Fernando Tejero) es un representante de chavales que empiezan a jugar al fútbol, un mánager español de tercera que sueña con una oportunidad que cambie su suerte. De repente, el descubrimiento de un joven crack argentino, unirá a Javi y a Diego en una aventura común, llena de sorpresas y y picaresca.

En cuanto al guion y el desarrollo de la trama es bastante irregular, pero tiene unas cuantas escenas realmente memorables, que casi siempre vienen dados por el actor Fernando Tejero, y su partenaire masculino. La pareja Fernando Tejero – Diego Peretti funciona increíblemente bien. Tenemos aquí a Tejero homenajeando de alguna forma el papel cinematográfico que le dio a la fama, el de representante de tercera en “Días de fútbol”. Aquí lo vuelve a interpretar de una forma excepcional, dando muestra de su gran estado de forma actual como si de un futbolista se tratase con películas recientes como “Cinco metros cuadrados” o “La chispa de la vida”. Por citar uno de los elementos negativos que hacen de esta una película regular nos encontramos por un lado con el sonido, algo deficiente, pero que por suerte solo echa a perder los diálogos en los breves momentos en los que se habla en argentino, ya que para el espectador español resultará prácticamente imposible de seguir. Otro de los elementos poco agraciados son los montajes musicales, que se usan en pocas ocasiones, pero además de muy seguidos en el tiempo, se le saca poco partido y el montador/director no parece dominar el sentido de esta herramienta, presentándoles de una forma tosca y sin mucho sentido narrativo. Para terminar con el polo negativo, hay que hablar de la trama romántica que involucra a los personajes más jóvenes del film, los interpretados por Patricia Montero y Chino Darín (en su primera película), que no entra en el tono de la comedia y carece de intensidad y relevancia, y que solo se sostiene por la revelación final.

El film está plagado de guiños futbolísticos y tiene una trama al más puro enredo de comedias sobre perdedores que tienen que hacer lo posible por aprovechar la que puede ser su última oportunidad. En esta tónica, tenemos una trama que se basa en la picaresca, recordándonos a series españolas como la reciente “Con el culo al aire”, o películas como “Los managers” o “Rivales”. Uno de los puntos es la recreación por medio de la parodia y el humor del mundo de los negocios deportivos, apareciendo cada vez un tiburón más grande o con los dientes más afilados, por lo cual las estrategias de este par de perdedores tendrán que ser cada vez más locas. La historia de la película la disfrutará incluso más alguien que no le guste el fútbol que alguien que sí le guste y controle del deporte rey; aunque la sucesión de apariciones y cameos como los de Iker Casillas, Cortés o Ramón de la Morena, harán las delicias del aficionado al fútbol. Respecto a los secundarios, brillan por sí solas las apariciones de dos míticas de nuestra ficción como son Laura Pamplona (dando vida a la hermana del personaje de Tejero) y Carmen Ruíz (la única empleada de la empresa de Tejero). Hugo Silva interpreta a un joven y altivo directivo de una de las empresas de representación más importantes del país, de una forma correcta pero quedando eclipsado por la pareja protagonista y por la aparición de un directivo con mucho más carisma que en dos escenas devora la pantalla, interpretado por el siempre inmenso José Sancho. Para terminar, completan el reparto rostros conocidos como Carlos Chamarro (“Camera Café”), Ricardo Darín (“Un cuento chino”) o Jordi Sánchez (“La que se avecina”).

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