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viernes, 21 de septiembre de 2012

PRIMERAS IMPRESIONES DE "IMPERIUM"


“Imperium” ha aterrizado finalmente en el prime time de Antena 3, primero los martes, y ahora los jueves, por lo que ya se deja entrever que no es uno de los baluartes en la apuesta de la cadena. En esta serie nos encontramos con unos decorados y escenarios espectaculares, rodados en parte en los míticos estudios de Cinecittá, lo que habla de la inversión que se ha hecho en esta producción. Sin embargo, en estos primeros capítulos nos encontramos ante las mismas intrigas, traiciones y cambios de bando que en la serie originaria, además de los mecanismos para llevar a los personajes a un aparente punto de no retorno que luego se resuelven en muchas ocasiones de forma algo tramposa: que puede colar una vez, pero no si es un recurso tan regular. Por eso, hay cierto miedo a que se trate de la misma serie pero con más presupuesto y un par de actores nuevos. Además, puede tener el hándicap de derivar de la serie madre, provocando que los espectadores que no veían “Hispania” no vean esta por temor a no entender las tramas. Sin embargo, esto no es así. Una vez despojados de los hispanos, las tramas sí que se han renovado totalmente y se explican por sí solas, con la introducción del bando de Quinto y también con la aparición de la venganza de Cora, las dos luchas que vertebran la serie.

Si hay algo que no teníamos en la otra serie y que es sin duda uno de los acontecimientos más importantes de la ficción nacional de este año, es el duelo entre Galba (Lluís Homar) y Quinto (José Sancho), tanto a nivel de personajes como a nivel interpretativo: Ya han sido varios los momentos épicos que nos han dejado estos dos monstruos de la interpretación. De los personajes nuevos, brilla con luz propia el interpretado por la cada vez más prolífica Aura Garrido, quedando algo insulsos otros con aparente más renombre como Fernando Andina (relegado a una especie de Marco para Quinto con menos protagonismo), o Elvira Mínguez (que en estos primeros momentos ha pasado prácticamente inadvertida). En un punto intermedio encontramos las incorporaciones de Paula Prendes, Belén Fabra y Javier Ríos, que se han acoplado bien pero tampoco destacan en demasía. La nota más positiva de este giro de tuerca a la ficción de época es el ver a Marco (Jesús Olmedo) reconvertido de general a esclavo gladiador, en un interesante cambio de personaje que veremos cómo se aprovecha, habiendo propiciado ya una gran escena como la de la lucha a muerte con el esclavo negro de Sila (Carlos Kaniowsky).

Algo interesante que también pueden lograr sería el que empatizásemos un mínimo por Galba ante la aparición de un nuevo adversario todavía más despiadado y al que hemos seguido menos recorrido como es Quinto, además de tener a este primero en una posibilidad de debilidad tan evidente respecto al segundo después de verse despojado de su poder y su dinero. Ahora el combate psicológico y estratégico no se dará ya entre romanos e hispanos sino entre familia y familia. Por ello, las batallas de “Hispania” serán sustituidas por la suntuosidad y los tejemanejes inteligentemente ejecutados por parte de las familias Sulpicio y Servilio. Pero, ¿se diferenciará en algo más a su serie madre? La clave quizás pueda pasar por los riesgos que estén dispuestos a tomar los guionistas, dándole un puntito más de velocidad a las tramas y llegar incluso a sacrificar algunos personajes importantes en pos de una mayor impresión. Habrá que ver qué son capaces de hacer en estos capítulos que restan para finalizar la primera temporada.

martes, 26 de junio de 2012

FINAL DE "HISPANIA"


El final de la serie “Hispania” acabó en la noche de ayer por pasar sin pena ni gloria por las pantallas de Antena 3. “La muerte de Viriato” fue seguida por un número relativamente reducido de espectadores, en estas tres entregas que culminaban la historia. Sin duda, esto es debido a la mala estrategia de programación de la cadena, que no debió dejar tanto tiempo entre la segunda y la tercera temporada, sabiendo además que esta última constaba solo de tres episodios.

En un ámbito más puramente narrativo podemos decir que la finalización de la historia de nuestros irreductibles hispanos también ha sido algo decepcionante. La tercera temporada jugaba con una rémora importante que era el conocimiento histórico del gran clímax de la serie, esto es, todo el mundo sabía que en el último capítulo Vïriato debía morir. Los guionistas usaron una estrategia para crear cierto suspense iniciando la temporada con Galba en el Senado, declarando sobre lo acaecido en días anteriores, y en el cuál como gancho del primer capítulo se declaraba que Paulo (Juanjo Ballesta), Sandro (Hovik) y Darío (Alfonso Bassavé) habían sido los verdaderos responsables de la muerte de su líder. Sin embargo, todo el mundo sabía que eso no podía ser, y más conociendo la personalidad manipuladora y vil de Galba (Lluís Homar), así que lo que realmente nos intrigaba era la argucia que el pretor iba a desplegar para que el Senado tomara como verdaderas sus palabras y así librarse de su castigo por todas la barbarie cometida en terreno hispano. Esa estrategia es de lo poco que no defrauda en estos últimos episodios, ya que tiene cierta inteligencia y puede resultar creíble. En ciertos momentos, asistimos al baño de sangre, traiciones, manipulaciones y medias verdades con las que se cimentó el Imperio Romano y la esclavitud de Hispania.

En su contra jugaba, por otro lado, el que estos episodios además de estar mal ubicados en parrilla temporalmente, actuaban como nexo de unión entre las dos temporadas (más largas, lógicamente) y el spin off de esta, “Imperium”. El último capítulo es realmente emotivo y es un largo canto sobre la serie, pero el ritmo es lento y pausado, lo que puede llegar a aburrir al espectador. Se ha querido homenajear a la serie dándole un final épico de leyenda en unas tres horas y pico de contenido, pero ha quedado constancia de que esto no debía haber sido un apéndice, sino que se debía haber sido integrado en el final de la segunda temporada. Se utiliza una manera fácil y rápida de cerrar a la mayoría de los personajes, sin faltar a la lógica (ya que el derramamiento de sangre ha sido uno de los sellos de identidad tanto de la serie como de la época que retrataban): Viriato ajusticiado. Paulo, Sandro y Darío crucificados. Aldara (Juana Acosta) y Alejo (un sorprendente Javier Rey) asesinados a manos de los romanos después de ofrecer en bandeja a Galba la cabeza de Viriato. Héctor murió un par de capítulos antes, después de haber jugado a dos bandas durante toda la ficción. La única hispana protagonista que queda con vida es Helena (una inconmensurable Manuela Vellés), condenada a vivir por siempre con el pesar de la muerte de su amado. Así, se despacha de un plumazo el mundo hispano y se da el pistoletazo de salida a la serie “Imperium”: donde los tejemanejes, traiciones, asesinatos, estratagemas para alzarse con el poder seguirán a cargo de Galba (Lluís Homar), Claudia (Nathalie Poza), Fabio (Iván Sánchez), Quinto (José Sancho), Marco (Jesùs Olmedo). Veremos que resultado corre el spin off.

viernes, 1 de junio de 2012

EN FUERA DE JUEGO


Diego (Diego Peretti), un médico argentino traumatizado por el fútbol desde su infancia, no está satisfecho con su vida. Javi (Fernando Tejero) es un representante de chavales que empiezan a jugar al fútbol, un mánager español de tercera que sueña con una oportunidad que cambie su suerte. De repente, el descubrimiento de un joven crack argentino, unirá a Javi y a Diego en una aventura común, llena de sorpresas y y picaresca.

En cuanto al guion y el desarrollo de la trama es bastante irregular, pero tiene unas cuantas escenas realmente memorables, que casi siempre vienen dados por el actor Fernando Tejero, y su partenaire masculino. La pareja Fernando Tejero – Diego Peretti funciona increíblemente bien. Tenemos aquí a Tejero homenajeando de alguna forma el papel cinematográfico que le dio a la fama, el de representante de tercera en “Días de fútbol”. Aquí lo vuelve a interpretar de una forma excepcional, dando muestra de su gran estado de forma actual como si de un futbolista se tratase con películas recientes como “Cinco metros cuadrados” o “La chispa de la vida”. Por citar uno de los elementos negativos que hacen de esta una película regular nos encontramos por un lado con el sonido, algo deficiente, pero que por suerte solo echa a perder los diálogos en los breves momentos en los que se habla en argentino, ya que para el espectador español resultará prácticamente imposible de seguir. Otro de los elementos poco agraciados son los montajes musicales, que se usan en pocas ocasiones, pero además de muy seguidos en el tiempo, se le saca poco partido y el montador/director no parece dominar el sentido de esta herramienta, presentándoles de una forma tosca y sin mucho sentido narrativo. Para terminar con el polo negativo, hay que hablar de la trama romántica que involucra a los personajes más jóvenes del film, los interpretados por Patricia Montero y Chino Darín (en su primera película), que no entra en el tono de la comedia y carece de intensidad y relevancia, y que solo se sostiene por la revelación final.

El film está plagado de guiños futbolísticos y tiene una trama al más puro enredo de comedias sobre perdedores que tienen que hacer lo posible por aprovechar la que puede ser su última oportunidad. En esta tónica, tenemos una trama que se basa en la picaresca, recordándonos a series españolas como la reciente “Con el culo al aire”, o películas como “Los managers” o “Rivales”. Uno de los puntos es la recreación por medio de la parodia y el humor del mundo de los negocios deportivos, apareciendo cada vez un tiburón más grande o con los dientes más afilados, por lo cual las estrategias de este par de perdedores tendrán que ser cada vez más locas. La historia de la película la disfrutará incluso más alguien que no le guste el fútbol que alguien que sí le guste y controle del deporte rey; aunque la sucesión de apariciones y cameos como los de Iker Casillas, Cortés o Ramón de la Morena, harán las delicias del aficionado al fútbol. Respecto a los secundarios, brillan por sí solas las apariciones de dos míticas de nuestra ficción como son Laura Pamplona (dando vida a la hermana del personaje de Tejero) y Carmen Ruíz (la única empleada de la empresa de Tejero). Hugo Silva interpreta a un joven y altivo directivo de una de las empresas de representación más importantes del país, de una forma correcta pero quedando eclipsado por la pareja protagonista y por la aparición de un directivo con mucho más carisma que en dos escenas devora la pantalla, interpretado por el siempre inmenso José Sancho. Para terminar, completan el reparto rostros conocidos como Carlos Chamarro (“Camera Café”), Ricardo Darín (“Un cuento chino”) o Jordi Sánchez (“La que se avecina”).

domingo, 29 de mayo de 2011

CREMATORIO



La historia que se desarrolla durante los ocho capítulos de que se compone la serie emitida en Canal + se centra en la figura de un constructor sin escrúpulos de los 90, Rubén Bertomeu, que se dedica a hacer negocio en el litoral español, consiguiendo amasar una gran fortuna con negocios agrícolas. La muerte de su hermano le llevará a crear todo un entramado empresarial y urbanístico, y pasará a convertirse en el hombre más poderoso del pueblo de Misent, una ciudad imaginaria del Mediterráneo español.

La cabecera de la serie, sencilla y potente visualmente, es un anticipo de lo que nos encontraremos en esta serie. Un producto muy trabajado, bien planificado y con una estética visual más que correcta. No hay grandes historias, ni grandes giros de guión, pero se trabajan muy elegantemente los pequeños detalles, y en particular todos y cada uno de los diálogos, muy frescos y excelentemente cuidados, así como la planificación de las escenas y su fotografía. Dan ganas de quedarse con los nombres de los guionistas de la serie para ver que son capaces de hacer en un futuro; si bien esta serie se basa en la novela de Rafael Chirbes, está claro que también tienen un gran mérito en dotar de una humanidad tremenda casi la totalidad de los personajes y de deleitarnos con algunos diálogos dignos de las mejores películas tanto del género criminal como del drama. La narración nos da más bien una visión familiar y humana en torno a la figura del constructor implicado (Pepe Sancho), no dando tanta importancia a la faceta política y de investigación de la trama de corrupción, como cabría esperar, sin embargo, está claro que esta faceta también está muy presente ya que todo confluye tarde o temprano. Se trata de evitar con un estilo muy sobrio los grandes sentimentalismos y el amarillismo propio de estos casos. Mencionar también el uso de flashbacks en cada uno de los capítulos, excepto en el último: pequeñas piezas que nos ayudan a conformar la historia y la psicología, pero que no tienen tampoco una conexión extrema, sino que son pinceladas para conformar este mundo de relaciones y de la trama que se nos ha propuesto.

El complejo de personajes que se nos presenta está muy bien dibujado, y se dota a cada uno de ellos de muchas aristas. Hay un claro y valioso esfuerzo por alejarse de los estereotipos y de los personajes planos. Sobre todo en el caso del protagonista, Ramón Bertomeu (un José Sancho increíble y que se adueña de la serie), cuando lo fácil hubiera sido hacerle parecer el malo sin contemplaciones, se le intenta humanizar a través tanto de los diálogos como con las relaciones muy bien construidas con los demás personajes, en concreto su relación con su novia treinta años más joven que él (Juana Acosta), la típica relación que se cree por conveniencia y que se suele tratar de forma muy sencilla y despreocupada, cuando aquí se interna en las complejidades sentimentales que se entremezclan con las de los negocios. Otro interesante personaje podemos situar en el abogado de Bertomeu (Pau Durá), al que se le mezclan las lealtades profesionales, de amistad y jurídicas; creando así un personaje con más aristas del que se podía prever en un principio. El marido del personaje de Alicia Borrachero (Chisco Amado) también ha sufrido un intenso proceso de creación psicológica: lo fácil hubiera sido presentarle como un marido objeto, que se siente traicionado y cansado, pero un buen trabajo de guión y la interpretación del actor hace de este otro personaje una sorpresa grata de las muchas que nos da la serie. Por otro lado, el personaje más estereotipado sea probablemente el de Aura Garrido. Aunque la actriz me encanta y su trabajo en esta serie vuelve a ser excepcional (sobre todo en los dos últimos capítulos), probablemente es el personaje más prescindible, así como el de Alfonso Bassavé, que eso sí, funciona como el detonante del conflicto entre el personaje de Alicia Borrachero y su marido. El único reproche al reparto lo pongo en la figura del alcalde amigo de Bertomeu, a nivel físico es una buena elección, pero da una sensación de pánfilo que no se corresponde con su personaje. En resumen, un excelente ejemplo de que se pueden hacer bien las cosas en la ficción española. Que sigan haciendo producciones así.

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