
martes, 12 de marzo de 2013
PRIMERAS IMPRESIONES DE "CULT"

domingo, 17 de junio de 2012
1ª TEMPORADA DE "NEW GIRL"
“New Girl” ha sido para mí una de las agradables sorpresas de la temporada televisiva americana en cuanto a comedia se refiere. Una sitcom ligera, con una en principio muy marcada protagonista, que era el personaje interpretado por Zooey Deschanel. Sin embargo, con el transcurso de los capítulos hemos podido constatar que la serie es mucho más que Jess. Los guionistas han optado por hacer extremos a los personajes, tomando como punto de partida sus fobias y manías. Por eso, la serie hace de lo friki la sublimación del humor. La diferencia, el patetismo bañado de pensamiento positivo, como eje de la bienhumoración. Por eso es una serie muy particular, que puede echar para atrás a una gran parte del público que no se encuentre cómodo con esta forma de hacer reír. Por poner un ejemplo, al principio de la serie, Jess era un personaje muy dado a crear canciones para definir situaciones que le estaban ocurriendo al momento, y este es un comportamiento que puede provocar una extrañeza que te lleve a la carcajada, pero también a la indiferencia o a la repulsión.
Sin embargo este tipo de humor se diferencia por poner un ejemplo radicalmente de lo que puede ser una serie parecida a esta, como “Big Bang Theory”. En la serie de Sheldon y compañía, la comicidad viene muchas veces de situaciones que fomentan lo que se llaman “chistes de personaje”, es decir, chistes basados en la personalidad de la disparidad de personajes, que funcionan perfectamente cuando estos están muy bien definidos. Sin embargo, “New Girl” tiene lo que podríamos denominar como dos arcos de humor, uno que correspondería con el anteriormente citado, y que saca jugo a las peculiaridades y rarezas de cada personaje llevadas al extremo e incluso a la parodia freak; pero también nos encontramos otra línea que bucea en una especie de humor que subyace en la propia esencia de la serie, un humor en el que los comportamientos avergonzantes y el modo de proceder friki toma forma propia, haciendo a los personajes imprevisibles dentro de la previsibilidad que les da el estar tan claramente definidos.
Por ello, tenemos por un lado el baluarte geek de la serie, que es el pez fuera del agua que al final no lo es tanto, interpretado Zooey Deschanel. Sin embargo, no se le queda atrás Schmidt (Max Greenfield), un personaje contradictorio, que por un lado parece estar marcado como un baboso pero que luego nos sorprende con taras obsesivas propias del más sensible de los metrosexuales. A esto hay que añadir la relación disfuncional que tiene con el personaje de Cece (Hannah Simone), la amiga modelo de Jess (que es el personaje más plano, pero que funciona bien como contrapunto de Schmidt y que ha ido ganando relevancia poco a poco). Tenemos también a, a priori el menos definido del cuarteto protagonista, Winston (Lamorne Morris), sobre el que utilizan más el recurso de humor físico y algunos ramalazos que le intentan hacer contradictorio en la forma de ver la vida. El último de los personajes es Nick (Jake Johnson), el aparentemente menos fóbico pero el más patético de los cuatro, un personaje volátil y acomplejado por sus fracasos que es capaz de hacer verosímil la ida de olla más grande, ya que es un personaje al que te crees siempre en su particular bajada a los infiernos. Por finalizar la reflexión, diremos que el último capítulo amaga con una especie de cliffhanger que solo podría venir de una forma posible: La ruptura del grupo por la marcha de uno. En este caso es Nick, el que recayendo al volver con una antigua novia que le ha destrozado la vida en sucesivas ocasiones, está dispuesto a mudarse y romper el particular equilibrio del piso. Sin embargo, de una forma desenfadada, friki y a la vez emotiva, se resuelve este conflicto con la vuelta de Nick al piso, mostrándonos un poco cual es el espíritu de la serie, y también cómo se cuece a fuego lento una profunda tensión sexual no resuelta entre Nick y Jess.
miércoles, 30 de mayo de 2012
FINAL DE LA 4ª TEMPORADA DE "EL MENTALISTA"
Retrotrayéndonos un poco a estos últimos meses de la ficción, hay que apuntar que solamente los dos últimos episodios están relacionados directamente con la trama de John el Rojo. Los inmediatamente anteriores son totalmente autoconclusivos y no adelantan nada de lo que pasará en estos dos últimos, al contrario que hicieran en la tercera. Como apunte para contextualizar, en el penúltimo capítulo, al verse afectado de una manera tan emocional el personaje de Patrick por el aniversario de la muerte de su familia, la trama policiaca de la brigada carece tremendamente de interés. Aunque se comprende que es necesario tenerla debido a su estructura procedimental, y que la trama de Patrick no es suficiente como para llenar los minutos de un episodio. En el caso del capítulo final, también tenemos un caso paralelo que tanto Rigsby, Van Pelt como Cho están investigando, pero enseguida se abandona en cuanto la figura de Patrick entra en juego.
El capítulo final ha sido irregular, pero ha tenido sus momentos. Lo mejor ha estado en la secuencia de inicio y en la parte central dónde se estaban poniendo todas las piezas del ajedrez para la resolución. Por otra parte, el clímax ha sido digno pero muy formal. Me explico: Por un lado, sí me ha gustado (al poner al espectador en una tesitura de bastante expectativa) el ejercicio de hacer una elipsis temporal de nada menos que seis meses entre el penúltimo y el último capítulo. Los primeros momentos de este son enormemente emocionantes por ello, pero se esta tensión se ve desgarrada cuando entramos con un caso criminal de investigación, que ni nos va ni nos viene. El final es prácticamente un duelo de mentes entre Patrick y John El Rojo, haciendo un evidente paralelismo al enfrentamiento que mantienen Sherlock Holmes y su antagonista Moriarty. Este final carece del impacto y de la fuerza de la anterior temporada por eso mismo, porque no se trata de una lucha de acción, sino de un duelo intelectual en el que cada uno de los contrincantes mide sus fuerzas, se lanza órdagos e intenta ser más listo que el adversario. La resolución es algo decepcionante, pero a todos los efectos, esperable: La “conversación” de Jane con John, la mediación del personaje interpretado por Emmanuelle Chriqui, y el malogrado final que corre el pobre jefe del FBI. Sin embargo, era evidente que no se mostraría a John el Rojo, ya que está enormemente anunciado que ese será el duelo final de la serie. La pregunta era solamente cual iba a ser esta vez la estratagema para que pareciera que iba a verle, que iba a enfrentarse cara a cara con él, pero al final no lo hiciese: El resultado fue el que vimos.
¿Qué se nos abre a continuación? Pues por un lado, al revelarse como una estrategia esa bajada a los infiernos de Jane, tenemos de nuevo a nuestro protagonista en el mismo punto que durante la temporada, pero con una baza que jugar: la ayudante de John El Rojo está bajo su custodia y pueden interrogarla sobre su ansiado objetivo. Seguramente de juego los primeros capítulos, aunque antes de que revele nada realmente importante morirá a manos del ya mencionado compinche de John en el FBI. Por otro lado, les será fácil volver a restablecer a Patrick como asesor de la brigada, ya que incluso en este capítulo Wainwright tenía intención de hacer un intento para estimular su vuelta, ya que el número de casos cerrados ha descendido alarmantemente. Por último, se abre una evidente posibilidad de romance entre Patrick y Lisbon, que se ha sembrado durante este final mostrando un acercamiento entre ellos tanto en la detención de la limusina, y sobre todo evidenciando a una Lisbon molesta cuando Lorelei la informa que se ha acostado con Patrick. Sinceramente, no es algo que me interese, ya que la pareja protagonista carece de química. Mi interés está totalmente volcado en ver como sigue la trama de John el Rojo. Veremos que nos depara en la quinta.
miércoles, 23 de mayo de 2012
FINAL DE "HOUSE M.D."
La pasada madrugada del lunes se puso punto y final a una de las mejores series americanas de esta década, con un último episodio dónde se intentaba cerrar a un personaje, no a una serie ni a un grupo de personajes, lo que habría sido tarea casi imposible. Con el capítulo “Cuerpo y alma” dónde Wilson revelaba que tenía cáncer, se nos mostraba por dónde irían los tiros del principio del fin. Desde este capítulo, las historias del equipo de diagnóstico se separaron de la trama principal, que no era otra que la de House-Wilson, haciendo que la historia médica quedara claramente relegada y perdiera prácticamente todo el interés del espectador, lo que habla de la importancia y relevancia del gran protagonista de la serie interpretado por Hugh Laurie. En estos episodios, se juega un poco a la telenovela, creando grandes eventos en las vidas de nuestros protagonistas (aunque sin llegar a la desmesura), algo lógico al tratarse de un cierre, para darle más épica y propiciar más emotividad a la hora de abordar los últimos coletazos.
Sin embargo, según avanzábamos hacia el irrevocable final, se me planteaba una duda: ¿Tal vez hubiera sido mejor volcar el conflicto más en la persona de House en vez de apostar por el cáncer de su único amigo? La estrategia de cosificarlo en Wilson para ver cómo reaccionaba o como gestionaba este problema Greg me parecía muy inteligente en un principio, pero según nos acercábamos al final me daba la sensación de que se estaban desperdiciando balas de poner a nuestro cínico doctor en una posición más límite. Sin embargo, en los dos últimos capítulos el conflicto vira definitivamente en la personalidad de House y logra cerrar circularmente su personaje, verbalizándolo este mismo con estas palabras: “¡La vida es dolor! Cada vez que me levanto por la mañana, me duele. Voy a trabajar con dolor. ¿Sabes cuántas veces quise rendirme?”. Así nos hace entender todo ese conflicto interior que ha arrastrado durante todo su viaje emocional en serie, y por qué en estos últimos capítulo se siente tan traicionado por Wilson, siendo incapaz de aceptar con resignación su muerte. Lo que intenta evitar el personaje de Wilson (Robert Sean Leonard) al final acaba sucediendo en la ficción: “Esta vez la cosa no va sobre ti. Mi muerte va sobre mí”. Sin embargo, es todo lo contrario.
Por ello, los guionistas se las ingenian para llegar a una situación crítica en el último episodio: Wilson va a morir en seis meses y House debe pasar cinco en la cárcel porque le han revocado la condicional. A partir de aquí, se buscan una forma original de, por un lado intentar recuperar todos los personajes del pasado posibles, y por el otro, dar un cierre al personaje. Este intento queda aceptable pero no notable, nostálgico pero no inteligente. El capítulo es irregular, y desde que entendemos que está debatiendo si suicidarse o no, la narración entra en un gran periodo dónde nada avanza, y parece que nos vamos a quedar con ganas de ver cosas. Hay cierto regusto al premiado capítulo de la primera temporada “Tres historias”, pero parece dirigirse bajo la batuta de mostrar personajes recuperados para el capítulo. Si hay que decir que es grandiosa la aparición de Zorra Implacable (Anne Dudek), y agradables las vueltas de personajes como Kutner (Kal Penn), Cameron (Jennifer Morrison) y Masters (Amber Tamblyn). El caso de su ex mujer es excepcional, ya que está claro de que de haber aceptado volver Lisa Edelstein, ese papel le habría correspondido a Lisa Cuddy en vez de a ella, por lo que queda un poco insulsa e irrelevante. Se echa de menos que hubieran profundizado más en el regreso de Trece (Olivia Wilde) pero francamente había que apostar por una temática, y esta fue el cáncer inminente de Wilson. Los minutos finales y el consiguiente desenlace es un claro guiño a la saga de Sherlock Holmes (además de al funeral de Charlie Harper en “Dos hombres y medio”), haciendo un paralelismo que se ha mantenido durante todo el tratamiento de nuestro personaje y de la relación que tiene con Wilson, fingiendo ante el mundo y ante este último su muerte, para luego resucitar: destruye su vida para estar con su único amigo. Con todo esto, en este último capítulo echo de menos alguna imagen realmente memorable lejos de las apariciones estelares, o bien alguna frase lapidaria que nos pudiera haber dejado como testamento nuestro querido y ahora finito Greg. Siempre es difícil dar un final con tantos episodios a tus espaldas: Un final apropiado pero no impactante ni inteligente.
domingo, 20 de mayo de 2012
FINAL 1ª TEMPORADA DE "PERSON OF INTEREST"
Este pasado jueves se emitió en EEUU el último capítulo que cierra esta primera temporada creada por Jonathan Nolan, hermano del afamado director Christopher Nolan. En este capítulo 23, se recurre a un artificio que todavía no habían usado en esta ficción, el flashforward, para ponernos en la situación del peligro que corre John en la misión que nos contarán durante el capítulo, para luego retroceder en el tiempo y mostrar la historia a lo “Cuenta atrás”. “Person of Interest” no es una serie procedimental al uso: tiene ciertas peculiaridades que la hacen salirse de la tónica general, una de las cuales se mostró en el último capítulo. Desligándose de otras series como “El Mentalista”, la season finale no tiene como protagonista una batalla intermedia o final contra el malo oficial de la serie, que en este caso sería Elías (Enrico Colantoni) sino que nos sitúa en una situación de aparente difícil salida, para luego entrecruzar dos de las líneas policiales o criminales que ponen en peligro el trabajo que desempeña nuestra extraña pareja. El capítulo funciona bien en cuanto a tensión, pero parece faltarle elementos propios de un final de temporada, dejando solamente un buen gancho y un giro final bastante impactante.
Ahora ya pensando en la temporada como tal, es bastante meritorio haber conseguido crear y mantener una serie con tan pocos elementos, sobre todo en el apartado casting, dónde tenemos sin duda un reparto minimalista. El misterioso y multimillonario Harold Finch (Michael Emerson), el ex militar John Reese (Jim Caviziel), y los policías Joss Carter (Taraji P.Henson) y Lionel Fusco (Kevin Chapman) son mimbres más que suficientes para que los guionistas nos ofrezcan una serie de historias policiacas autoconclusivas, vistas desde una especie de detective privado y su brazo ejecutor que disponen de grandes medios a su alcance. Estos dos, ayudados de los dos agentes, tienen que descubrir en qué lío se ha metido su “cliente” y en qué lado del ataque está (víctima o agresor, como reza el previo de todos los capítulos). El origen y funcionamiento de la máquina que vigila a los ciudadanos, el pasado de Harold y del de John y la aparición de un archienemigo mafioso con grandes ramificaciones otorgan la horizontalidad a la serie. Respecto al elemento novedoso, que es la máquina, me parece un poco tramposa en su concepción, aunque entiendo que el espectador ya no se pregunte eso. Sin embargo, el funcionamiento de la máquina además de ser un misterio y portar alguna de las grandes preguntas de la serie, parece ser utilizada por los guionistas de una forma un poco oportunista. Pondré un ejemplo: Uno de los números que salen de la máquina puede estar a punto de ser víctima de un marido celoso, pero si pensamos cómo funciona la máquina nunca debería salir su número, ya que un crimen tan irreflexivo no daría pistas ni registros que la máquina pudiera detectar como una amenaza.
Sin duda, esta serie de nuevo tiene un marcado “toque Abrams”: lo que se puede notar en la forma tanto de diversificar información, como de mostrarnos las cosas con herramientas temporales. Otro de los detalles en los que da cuenta de esto es en la aparición progresiva de una amenaza o un malo cada vez mayor, como si fueran capas de una cebolla. Encuentro un hándicap a esta ficción, ya que al contrario que otras series de J.J. Abrams como “Lost” o “Flashforward” la cantidad de misterios parecía casi inagotable, sin embargo, aquí las lagunas que tenemos que rellenar son limitadas debido a los pocos personajes que se tienen en juego. Por ello, la forma de dosificar la información irá lenta y pausada, provocando alguna vez irritación en el espectador. Sin embargo, para mí, la relación entre Harold y John (uno de los puntales de la serie) y la revelación de sus pasados, sus fantasmas y sus turbias biografías me parecen motivos suficientes para dar una oportunidad a la segunda temporada.
miércoles, 2 de mayo de 2012
¿QUÉ ESPERAR DEL FINAL DE "HOUSE"?
martes, 11 de octubre de 2011
1ª TEMPORADA DE "PERSON OF INTEREST"
Se llevan emitidos ya tres episodios de la esperada nueva serie creada por J.J.Abrahams y protagonizada por Michael Emerson, el actor que encarnó durante cinco temporadas al excelente villano de “Lost”, Benjamin Linus. Al actor, se le suma un rostro conocido como el de Jim Caviziel para dar vida al otro protagonista de la ficción.
La trama consta de lo siguiente: un inquietante millonario (Benjamin Linus) logró crear después de los sucesos del 11-S una máquina para el Gobierno capaz de localizar a gente potencial de estar involucrada en un crimen o acto delictivo. La máquina está formada por miles de cámaras de seguridad que analizan a todo ciudadano y que en determinadas circunstancias logran dar con una víctima o ejecutante potencial a través de su número de seguridad social. Esta forma de averiguación de la máquina está ciertamente bastante pillada por “alfileres” (pero no entraremos en su verosimilitud porque se resquebraja bastante al analizarla), y el mecanismo que usa para poner el punto de partida a la intriga parece muy similar al de la nueva serie que va a estrenar Kiefer Sutherland (aquí es el hijo autista el que a través de sus visiones es capaz de anticipar hechos determinados). El caso es que este millonario es consciente de que el Gobierno solo usa su máquina para frenar hechos delictivos de terrorismo y amenazas a gran escala, por lo que él siente la necesidad de encargarse de los sucesos menores. Para ello, se pone en contacto con un exmilitar, que lleva años sumido en su infierno particular, para ofrecerle un trabajo en el que juntos puedan salvar las vidas de estas personas.
Ese es de forma resumida el punto de partida de la serie. Y es que no parece que se nos ofrezca mucho más en un principio. De momento, el único interés que suscitan estos cimientos argumentales es averiguar en cada capítulo si el número de seguridad social obtenido a través de la máquina pertenece a la víctima o al ejecutor, y en qué lío concreto está metido (jugarán con la baza de que parezca que está involucrado en un asunto para luego estarlo en otro, que parezca la víctima cuando luego es el ejecutor y argucias similares para captar la atención). Sin embargo, no está siendo suficiente para lograr atrapar mi atención ya que por otro lado tenemos el hándicap de que hay muy pocos personajes protagonistas en el reparto, que se limitan exclusivamente a tres. El multimillonario (Benjamin Linus), la mano ejecutora de las misiones que este primero encomienda (Jim Caviziel) y una policía que les pisa los talones (Taraji P.Henson). También tenemos en un papel más secundario a un detective corrupto al que el personaje de Caviziel echó una mano, y al que ahora chantajea para que sea su intriltrado en la policía y les facilite información. De todos estos, el único personaje que parece tener cierta capacidad de atracción es el interpretado por Michael Emerson, que se nos presenta críptico, con una cojera severa y grandes dosis de información a medias tintas. Ni el de Jim Caviziel, que coge todos los clichés del hombre de guerra que ha perdido a alguien y ha sufrido un periodo de autodegradación y de autocompasión; ni el de la inspectora, que de momento es muy plano; ni el del topo, que se nos ofrece como muy secundario, parecen capaces de llamar la atención de la audiencia. Para mí, el que siga viendo este producto, o le augure un futuro de ofrecer algo más de lo que ofrece, pasa porque además de los casos auto-conclusivos se nos ofrezca una trama más general que involucre a alguno de los dos personajes principales, el del multimillonario Harold Finch o el del excombatiente John Reese. O se le saque más partido al inquietante argumento de que millones de cámaras vigilen todos nuestros movimientos. Porque hasta ese momento, la serie parece muy del montón pese al gran reparto protagonista.
sábado, 8 de octubre de 2011
1ª TEMPORADA DE "NEW GIRL"
Comienza la época de novedades en la TV. La cadena estadounidense FOX vuelve a apostar por la sitcom, un poco olvidada en estos últimos años, mostrándonos la convivencia entre una joven que acaba de descubrir que su novio le engañaba, y que se muda a un piso con tres jóvenes del sexo contrario. Con esta premisa, ya tenemos bastantes productos similares en la televisión americana, como pueden ser “Bing Bang Theory” (la más cercana por trama y personajes, aunque no en espíritu), “Dos hombres y medio” o “Melissa & Joey”. Sin embargo, hay algo que la hace radicalmente diferente de todas estas series y que puede marcar la diferencia respecto a ellas: esta razón es simple y llanamente Jess, el personaje que encarna Zooey Deschanel, y la inteligente forma de interpretarla de la actriz. Deschanel (vista en películas como “Di que sí”, “El incidente” o “500 días juntos”) da vida a una joven alocada, geek, adorablemente patética, llena de vitalidad, caótica y extrovertida. Y de momento hay que decir que sale altamente victoriosa de este envite, ya que es la esencia misma de la comedia, regalándonos una actuación desenfadada y libre de tabús, que en gran medida es facilitada gracias a lo bien construido que está el personaje. Basta mostrar una de las peculiaridades de este: la chica canta para sí misma, creando canciones para situaciones que le ocurren al momento, sin mostrar el mínimo tapujo por tener que interpretarlas en cualquier sitio público o situación que se nos pueda llegar a ocurrir. Uno de sus puntos a favor es que cada entrega tiene una duración media de 21 minutos.
En el reparto encontramos también el típico machito que va de duro y de ligón (Max Greenfield), pero que resulta tan patético que es susceptible de augurarnos muy buenos momentos en su relación tanto con el personaje de Deschanel como con algunos actores episódicos. Por otro lado tenemos a un personaje algo inseguro y manipulable, que acaba de cortar con su novia y quiere seguir adelante, interpretado por Jake M.Johnson. La relación que ya se está creando entre todos estos compañeros de piso tiene una esencia muy parecida a la del trío protagonista de “Los hombres de Paco” (aunque parezca rara y abismal la comparación), de solidaridad sin condiciones y con una capacidad innata para meter la pata en su necesidad de ayudarse mutuamente. Realmente es una vuelta de tuerca a los valores de compromiso y de hermandad que se dan entre los tres protagonistas masculinos de “Como conocí a vuestra madre” pero con el elemento añadido de Jess, esta pequeña joya que hace que el universo masculino se vuelva patas arriba y se acerque un poquito más al suyo, que a priori parece inalcanzable para cualquier persona cuerda, pero que nos vamos dando cuenta que solo hay que dar unos pasos para alcanzarlo. Y que estos pasos, son divertidísimos.
Esta serie trae consigo una anécdota muy curiosa sobre su ya renovada (por once capítulos más) primera temporada. En un principio los protagonistas masculinos iban a ser Max Greenfield, Jake M.Johnson, y Damon Wayans Jr. Este último, que interpretaba a Coach, un joven afroamericano algo brusco y con poco tacto con las mujeres que desempeñaba el trabajo de entrenador, abandonó la serie a mitad de producción dejando colgados a sus creadores, para dedicarse por entero a su labor protagonista en la comedia “Happy endings”. En el segundo capítulo, este personaje desaparece, sustituyéndose por el actor Lamorne Morris, que interpreta a otro personaje de raza afroamericana que vuelve al piso después de una larga ausencia, pero que viendo estos primeros capítulos le auguro menos “feeling” que el que parecía desprenderse del primer actor. Habrá que ver como se desenvuelven con este cambio tan abrupto y radical, aunque por suerte acaeció en los primeros momentos de vida de la producción. Con todo ello, estos cuatro personajes y la esencia agradablemente “freak” que desprende esta sociedad tiene realmente muy buena pinta.
domingo, 22 de mayo de 2011
FINAL DE SMALLVILLE
Definitivamente es un sabor agridulce el que se me queda al visionar el último capítulo, en forma de doble episodio, de la serie Smallville. Tras diez temporadas en antena, los guionistas se vieron en el compromiso de poner punto y final a todas las tramas que han abierto hasta ahora y los conflictos que han suscitado tanto en el espectador como en los personajes. El final está muy orientado a ejercer de bisagra entre lo que sería el mundo de la serie y el mundo que se conoce en los comics. Y ahí empiezan las decisiones: no existe ninguna Tess en el linaje de los Luthor en los cómics, Lex es el gran villano que se enfrentará continuamente a Clark, es necesario que desaparezca Lionel Luthor de escena, y que se nos dé una pequeña pincelada de lo que será uno de los personajes secundarios de la aventura gráfica, Jimmy Olsen.
El capítulo está plagado de grandes y largas conversaciones que cierran de alguna forma los debates y los conflictos creados en la serie: la madurez, la responsabilidad, la lucha entre el bien y el mal, el destino que tiene que afrontar al convertirse en héroe y los sacrificios que conllevan… por ello, gran parte de la resolución trata en clausurar estos temas con unos diálogos que dan a entender finalmente la postura que tomará Clark para convertirse inminentemente en Superman. Estos diálogos se hacen bastante pesados en algunos momentos y se echa de menos bastante más acción, que vendrá posteriormente con la aparición, oh sí por fin, del gran villano de la serie, Lex Luthor. Aunque la vuelta es en sí un gran colofón final para la despedida de esta serie, y el diálogo que mantiene con Clark es esclarecedor y con un significado que ayuda a entender al personaje antagonista, reconociendo éste haber sentido siempre envidia de Clark y ser consciente del gran malo malísimo en el que se tiene que convertir, es tan esporádica su aparición que nos deja con la miel en los labios. Para esta aparición, es necesaria por otro lado un gran acto final de Lionel Luthor (uno de los personajes que más interesantes de todas las temporadas) cediendo su corazón a su hijo para que este pueda así revivir, sacando así a nuestro querido Lionel fuera de juego. Otra de las decisiones colaterales que vienen derivadas de esta trama es la muerte de Tess, que había danzado entre sus lealtades y sus coqueteos entre el bien y el mal desde que su personaje apareció, y del que era necesario deshacerse ya que en los cómics Lex es el único hijo vivo que aparece.
Además de la grata aparición de Michael Rosenbaum (Lex Luthor), nos encontramos también con las vueltas de Annette O´Toole (Martha), que es meramente presencial y a modo de homenaje, la de John Schneider (Jonathan), que aunque al principio me pareció algo pillada por los pelos y el no saber si Clark le estaba viendo, sintiendo o si era una especie de fantasma me descolocó un poco, cuando la emotividad del capítulo ganó enteros le vi uno de los grandes aciertos del guión. Por último tenemos también la enésima vuelta de Chloe (Allison Mack), para cerrar de alguna forma el sentido de su amistad con Clark y asentar su relación con Oliver que tantos derroteros ha tomado esta temporada; y respecto a este último, aunque al principio tiene protagonismo y parece que se nos va revelar como uno de los malos finales, gracias a la conversación con Clark (que de nuevo se me hizo eterna) abraza la el lado de la luz, pero hace que el personaje ya se diluya en todo lo que resta de capítulo. Para finalizar, y respecto a la trama de, llamémoslo así, lucha contra la oscuridad que está a punto de apoderarse de la humanidad, no me vienen otras palabras a la cabeza que denominarlo de apresurada y algo chapucera: es bastante llamativo que después del poder que se le suponía a Darkseid sea derrotado tan sólo con tres flechas lanzadas por Oliver, y que un astronómico planeta ardiendo que está a punto de colisionar con la Tierra sea alejado por Clark en un santiamén cuando ya parecían estar avocados a la catástrofe. Mención aparte merece la escena en que Clark aparece ya vestido como Superman, en la que tratan de evitar a toda costa tanto planos medios como planos americanos, lo que parece sugerir que o bien el actor parecía ridículo con el traje o no habían hecho la elección adecuada en el diseño del mismo. Como resumen, final algo descafeinado, pero con pequeños detalles que merecieron la pena después de diez años de visionado de las historias del joven Clark Kent.
domingo, 8 de mayo de 2011
SIN COMPROMISO
Emma (Natalie Portman) y Adam (Ashton Kutcher) son, desde hace mucho tiempo, dos buenos amigos, pero casi arruinan su relación por pasar una noche juntos. Deciden, entonces, preservar su amistad por encima de todo, aunque tengan relaciones íntimas. Muy pronto descubrirán que es muy difícil mantener una relación estrictamente física sin contraer compromiso alguno y al margen de los sentimientos.
Grácil comedia romántica interpretada por la oscarizada Natalie Portman y el popular Ashton Kutcher, secundados estos por Kevin Kline en el papel de famoso y “vivalavida” padre del protagonista, y una ración de amigos por los dos lados de la pareja, todos ellos a cada cuál menos convencional (y que incluye el amigo de padres gays, la amiga hindia algo promiscua o la ayudante de producción pedante/irritante pero sexy). Con un punto de partida bastante interesante y medianamente original, la película se deja ver con agrado gracias a unos diálogos frescos y muy inteligentes, que sostienen con bastante elegancia la primera mitad de la cinta, y que circulan con sobriedad entre la pareja protagonista y esta reducida lista de secundarios, sin edulcorantes ni demasiada melosidad en acciones o en el texto. No es una película redonda, pero es bastante satisfactoria. Y este bajón considerable a la calificación está causado por volverse algo predecible y más convencional en los últimos cuarenta minutos, pero supongo que es inevitable cuando quieres crear una trama romántica que sustenta toda la película, sea esta más o menos convencional. Los preceptos del lenguaje del cine clásico norteamericano no son tan fáciles de erradicar cuando quieres llegar a un público lo más amplio posible y conseguir el taquillazo.
Respecto a las interpretaciones, el ágil y alegre guión hace más fácil el trabajo sobretodo de la pareja protagonista, pero también hay que atribuirles el mérito de tener una química en pantalla más que destacada, sin sobresalir por otro lado ni la interpretación de ella (algo que sería por otro lado bastante lógico) ni la de él (una verdadera sorpresa). La introducción del elemento padre es necesario, y yo creo que acertado, para crear de alguna forma otro eje de acción del personaje masculino, que libere un poco a la película de que el eje romántico para que no se adueñe en totalidad de la narración; Kevin Kline está fabuloso y contenido, sin sobreactuar a un personaje libertino, desenfadado e irresponsable que hace de contrapunto del personaje de Adam, que no quiere acabar como su padre, algo que por otro su pareja se lo está poniendo tan difícil con su comportamiento cobarde. Los mimbres que se ponen como premisa son sugerentes y aguantan con brío hasta que la relación sentimental en la que el amor debe triunfar arremete con fuerza en los dos protagonistas, poniéndose así la película mucho más predecible y decayendo en originalidad; sin embargo, la química entre Natalie y Ashton consigue que acabemos de ver el film con un buen sabor de boca, a pesar de que vemos que tal vez se ha desaprovechado en cierta medida una gran oportunidad.
martes, 29 de marzo de 2011
LA VUELTA DE T-BAG
El tercer capítulo, titulado “The Bag Man”, nos regala un diamante en bruto recién salido de la mina de la televisión americana, y que no es otro que un episodio en el que se nos cierra la historia de ese gran personaje de “Prison Break” que es Theodore Bagwell. Este particular asesino y violador, aunque no siempre en ese orden (como se encarga de apuntalar unos de los personajes de “Breakout Kings”, en una frase que creo recordar de la serie original y que constituye una de las perlas de este capítulo) fue interpretado por Robert Knepper durante cuatro temporadas de una forma magistral, poniendo en jaque desde los guardas de Fox River hasta la policía americana y panameña, así como a su compañero de fuga Michael Scofield, al que parecía estar completamente ligado y al que trataba de destrozar la vida de todas las formas posibles, debido tal vez al tener delante a un hombre que incluso en situaciones adversas actúa de forma correcta, algo a lo que él, debido a su pasado y su naturaleza le es imposible. Y es que esta capítulo de alguna forma cierra la historia del personaje (a expensas de que se les ocurra a los guionistas volver a retomarle en esta serie, ya que la única condición que puso el señor Knepper para volver a interpretarle es que no le mataran) también abre diversas vías a través de las acciones que emprende para comprender su forma de actuar en la ya extinta serie de la Fox.
El capítulo comienza con un T-Bag de nuevo en prisión (si recordamos al final de la “película” en forma de dos horas que cerraba la temporada se veía obligado a volver de nuevo a Fox River después de estar envuelto en la trama de Scylla, habiendo colaborado en ella con los hermanos Scofield, Mahone, Sara Tancredi y demás), con otro pobre recluso que tiene bajo su control y al que obliga a satisfacer sus apetencias dentro de su celda. Pero pronto nos encontramos ya fuera de la prisión que tan buenos recuerdos nos trae, con el personaje que está siendo trasladado para cambiarle la prótesis de su mano amputada en la segunda temporada, gracias a la cuál consigue herir al guardia y escapar del furgón después de disparar al conductor. Esa escena nos recuerda al Theodore más sanguinario, visceral y sucio que pudimos ver en primeras temporadas, pero es algo que será pieza esencial en el recorrido del capítulo, con varios cadáveres a sus espaldas, hasta llegar al objetivo final de su tercera y la que parece última fuga, visitar un viejo recuerdo y cuenta pendiente que junto a alguna de las reflexiones de uno de los protagonistas de esta nueva serie (Jimmi Simpson), que analizará a Bagwell tanto cuando le intentan encontrar como cuando le detienen, nos ayudan a entender un poco mejor a este animal televisivo que es Theodore Bagwell. Como curiosidad, y otro de los detalles más llamativos para los fans, es que durante una escena en la que quiere ocultar su identidad se hace pasar por un tal Henry Pope, ni más ni menos que el alcaide de la prisión de Fox River durante la primera temporada. Teddy fue, es y siempre será, una máquina rota.
martes, 22 de febrero de 2011
¿HACIA DÓNDE VA FRINGE?
Fringe se encuentra, superada ya la mitad de la tercera temporada, en la etapa dónde tanto los productores como guionistas saben claramente hacia dónde va la serie, sea esto un acierto o no, y dónde los personajes ya están muy definidos, así como los demonios y los conflictos contra los que tienen que luchar. La serie está ciertamente en riesgo de cancelación, debido a la caída continua de audiencia que se ha dado sobre todo desde su vuelta del parón navideño, dónde la reubicaron en los viernes, aunque en el último capítulo remontara un poco. Sin embargo hay que tener en cuenta que los productores, al ser una serie con multitud de descargas patentes por Internet, toman en riesgo también otros factores para la decisión sobre su continuidad, como pueden ser los posibles ingresos que producen en la venta posterior en DVD o las ventanas de Internet posteriores a la emisión de los capítulos.
La trama central, ya patente desde el comienzo de esta tercera temporada, y que no es otra que la inminente colisión de los dos universos alternativos, cada vez está más presente en todos y cada uno de los capítulos. Las tramas capitulares y autoconclusivas sobre casos extraños vinculados a la ciencia más paranormal y al más puro estilo Expediente X siguen siendo la forma de proceder de la serie, pero cada vez más, estos casos están cimentados en la colisión de estos dos universos, o por otro lado en los problemas a los que se tienen que enfrentar alguno de los protagonistas y que derivan de esta trama general tan apasionante como llena de oportunidades. Si bien en este primer tramo de esta temporada se sucedían los capítulos en igual de condiciones de un universo a otro (un capítulo centrado en un universo y el siguiente en el universo alternativo), y aunque parecía que con la vuelta de la Falsa Olivia a su mundo y la huida de la Olivia originaria al propio iban a volver de nuevo el foco solo al universo primario, se sigue coqueteando con el otro con igual pericia. Nos encontramos de forma inteligente por parte de los guionistas con el dilema de que cada vez los personajes del otro universo son más humanos y se dibujan con mayor profundidad, viendo que los problemas y dicotomías a los que se enfrentan son los mismos que en el universo primario.
¿Qué pretenden con esta argucia los guionistas? ¿Ver con cuál se queda el espectador? ¿Plantear la hipótesis en la que el espectador deba decidir qué universo prefiere qué permanezca y cuál desaparezca? La clave de la elección creo que está en los personajes, y sobre todo en el de Walter. Para poner las piezas encima de la mesa veremos las diferencias: En el primario no está el agente Charlie Francis (que aunque secundario es bastante querido); en el universo alternativo no tenemos ni a Peter ni a Broyles (un personaje alternativo que podría haber dado mucho juego si no le hubieran matado de forma heroica). Sin embargo, cómo he dicho, la serie se sostiene en el personaje de Walter. En el universo alternativo aunque igual de bien interpretado, el personaje de Walter Bishop es menos llamativo, aunque poco a poco se está desnudando su personaje para darle más humanidad. John Noble cada vez se ve más cómodo en el Walter Bishop original, regalándonos momentos impagables y de una tremenda comicidad, y que es probablemente uno de los mejores personajes de los últimos tres años televisivos. Si Anna Torv mantuvo sorprendentemente el tipo interpretando a las dos Olivias con evidentes diferencias de carácter (aunque el cambio del color del cabello señala a priori y a posterior ciertas carencias interpretativas), John Noble se ha hecho dueño de la serie. Joshua Jackson sigue tan inexpresivo como siempre, y me da la impresión de que sólo dispone de dos registros; una expresión para hablar con la gente de asuntos de trabajo y una leve sonrisa para responder a las excentricidades de su padre, nada más.
En el terreno más puramente argumentativo, y tal cómo se ha dicho en anteriores capítulos, la supervivencia de un mundo u otro dependerá de cuál de las dos “Olivias” elija Peter. Hay que tener en cuenta el poco feeling que hay entre los actores Anna Torv y Joshua Jackson, que merma a mí parecer las posibilidades de la serie sí su dirección se fermenta en este artificio. ¿Con qué universo paralelo te quedas tú?
jueves, 21 de octubre de 2010
PRIMERAS IMPRESIONES DE “THE EVENT”

Después de un piloto potentísimo donde se nos dispone muchísima información y que nos hace preguntarnos si no habrán enseñado demasiado pronto las cartas, esta abertura de cuarenta minutos se nos revela como una narración muy bien estructurada dónde el juego de líneas temporales nos desconcierta en un principio pero a medida que avanza la narración vemos que las piezas encajan de una forma muy natural. A esto ayuda que la historia se centra realmente en unos escasos cuatro personajes, que en principio supone que permitirá a los guionistas no irse por las ramas y evitar aventurarse en subtramas que no hacen más que aburrir al espectador.
La historia se centra en una conspiración a nivel gubernamental que está vinculada a la aparición hace décadas de un grupo de seres de otro planeta que no difieren en casi nada de los humanos, que están encerrados desde entonces y que parece que después de un largo silencio comienzan a actuar. La narración está estructurada desde tres puntos de vista: por un lado el chico enamorado que se ve involucrado en la conspiración y que se ve obligado a actuar cuando una pareja de desconocidos secuestran a su novia; por otro lado el presidente de los EEUU, en su relación tanto con su familia como con sus consejeros. Y por último el grupo de alienígenas que están tanto en prisión como fuera de ella.
Aunque el comienzo es potente y la serie se centra en muy pocos personajes, en los capítulos siguientes parece que ya se avista que el misterio global que encierra la serie va a llevar mucho tiempo en revelarse. Tanto esto, como la introducción del elemento de ciencia-ficción sin explicación aparente o la falta de algún personaje carismático pueden llevar a la pérdida irremediable de audiencia. A favor de la serie decir que este juego hábil de flashbacks y flashforwards la hace tremendamente dinámica y que, en lo que llevamos recorrido, todos los capítulos han tenido un tremendo cliffhanger final, pero sí la serie no avanza a pasos pretendidos por la audiencia, ¿será suficiente ese cliffhanger final para aguantar treinta y cinco minutos en los que nos sorprenden más bien poco?










