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viernes, 3 de mayo de 2013

INICIO DE LA 2ª TEMPORADA DE "CON EL CULO AL AIRE"



“Con el culo al aire” volvía a nuestras pantallas el 17 de abril con la sorprendente promesa por parte de Antena3 de que estaba renovada por una tercera temporada sin ni siquiera haberse emitido todavía la segunda, por lo que se podía comprobar la fe que tiene la cadena por este producto. La ficción protagonizada por Paco Tous y María León le respondió en su primer episodio con un gran 20%, bajando cuatro puntos en el siguiente pero consiguiendo estabilizarse en el tercero en un nada desdeñable 16%.

La serie vuelve cargada de novedades pero manteniendo el humor que le ha hecho ser una de las únicas comedias que parece triunfar en Antena 3 últimamente. Ante la desaparición por voluntad del actor del personaje de Bobby (Jesse Johnson) y la constatación de los guionistas de que la apuesta por sus personajes de edad anciana no les hacía ganar seguidores y además les costaba encontrarles tramas, se han eliminado a estos tres personajes de un plumazo introduciendo a dos nuevos, que han entrado bajo un pretexto que da buena cuenta del espíritu de la serie: una madre ex profesora y su hijo, interpretados la primera por Ana Wagener y el segundo por Javier Antón, que cuando por los recortes educativos se ven en la calle, harán lo que sea para poder vivir en el camping gratuitamente. A estos, se les une la incorporación del actor Janfri Topera, dando vida al bruto y demencial padre de Sandra (María León), que hará la vida imposible a la relación de Ángel (Raúl Fernández) con esta. En esta introducción, hemos perdido un poco esa vinculación tan curiosa entre el personaje de Ángel y el de Jorge (Raúl Arévalo), al que le estamos viendo en más tramas con Eli (Carmen Ruíz). Digamos que estos son los personajes que copan las tramas de líos amorosos, que vienen complementados por los personajes de Alicia (Henar Jiménez), Javi (Adam Jezierski) y Roberto.

En cuanto a las intrigas de comedia que tienen como motor los tejemanejes que se sacan de la manga para sobrevivir en la situación en la que viven, tenemos tanto a la familia de Tino (Paco Tous) y Alicia (Natalia Roig) como a la de los Marqueses (Toni Acosta e Iñaki Miramón) en primera línea de acción, tal y como pasaba en la primera temporada. Durante los capítulos de esta segunda temporada he de decir que no me ha gustado que abusen de recursos facilones como el de drogar a algún personaje, cosa que ha sucedido dos veces ya con el personaje de Dani (Víctor Palmero), que parece estar buscando su hueco en esta particular familia. Por otro lado, el humor desenfadado e intentando aprovechar el contexto de crisis en el que nos hallamos parece haber encontrado un hueco en la audiencia, con unos personajes que en algunos momentos hacen cosas de dudosa moral pero que en el fondo tienen buen corazón, en una variación de ese “hijoputismo bondadoso” de Aída que ha mostrado tener una identidad propia desde el principio, y al que piensan seguir sacando partido con personajes ruines como el del Marqués, astutos como el de Javi, o pícaros como el de Tino. Parece ser pues que hay “Con el culo al aire” para rato.

martes, 22 de mayo de 2012

FINAL 1ª TEMPORADA "CON EL CULO AL AIRE"


La que podríamos denominar como serie revelación patria de esta temporada llega a su fin en esta primera temporada. “Con el culo al aire” ha acabado de emitir los trece capítulos de su primera tanda con un final a lo happy ending bastante ordinario y bastante inverosímil a la hora de jugar las cartas del pasado y del personaje de Bobby. Por otro lado, resulta agradable de ver y es un buen colofón final porque realmente los personajes han conseguido calar en mayor o menor medida en la audiencia, pero el nivel del guion de este último capítulo ha sido un poco menor que alguno de los mejores episodios que nos ha regalado la comedia de Antena3.

En este broche final, prácticamente lo único que se deja en alto es la obligación que ha contraído Bobby (Jesse Johnson) en casarse con una mujer que no es Candela (Hiba Abouk), que hace de gancho entre temporadas, además de tener de nuevo a Jorge rendido a los pies de Eli.  Hablando de este último personaje, y como ya dije en mi anterior artículo, lo que mejor ha funcionado durante esta temporada es ese cuadrángulo de amistad-amor formado por Jorge (Raúl Arévalo), Eli (Carmen Ruiz), Ángel (Raúl Fernández) y Sandra (María León). Y ya no hablo a la hora de la tensión sexual no resuelta necesaria para enganchar al público, sino a la hora de ofrecernos contenidos bienhumorados, enredos y equívocos. Ya que esta serie se diferencia por ejemplo de “Aída” en que no tiene pretensiones de sitcom como lo pudo tener “Vida loca” sino que intenta conseguir más bien el efecto cómico de “Aquí no hay quien viva” o “La que se avecina”.

Por otro lado, se va asentando que realmente es una ficción adulta, ya que los personajes más jóvenes y más ancianos se van relegando cada vez más en las tramas. Tanto Dani (Víctor Palmero), Dulce (Henar Jiménez), los hijos de Tino, Serafín (Cesáreo Estebánez) y Juana (Teresa Lozano) prácticamente están desapareciendo de las tramas para aparecer muy tangencialmente. La excepción a todo esto ha surgido en  la incorporación del personaje de Javi (Adam Jeziersky) convirtiéndose en cómplice y espiral autodestructiva de Tino, haciéndose con los galones del perfil más juvenil en cuanto a reparto. En este final, se intenta cerrar las dos bodas que se habían planteado en capítulos anteriores, pero lo hacen de una forma bastante sencilla y sin rebanarse los sesos, además del ya mencionado “Deux ex machina” del dinero de Bobby, que aunque sí que estaba sembrado resulta bastante sacado de la manga, y no cuadra mucho con el personaje (o tal vez con el actor). Lo más positivo de este final es que los personajes están cada vez más cimentados y más claros, y los actores saben perfectamente por dónde tirar sus diálogos y sus actitudes. El personaje que se me queda más colgando es Chema (Vicente Romero), que ha oscilado de una actitud “hijoputista” con ciertos matices, a ser un gay pegajoso y pesado, para ser ahora algo bipolar en cuanto a su cabronismo. Será cuestión de buscarle unas situaciones y una historia más definida.

viernes, 4 de mayo de 2012

1ª TEMPORADA DE "CON EL CULO AL AIRE"


“Con el culo al aire” se ha asentado en el prime time de los miércoles de Antena 3. Ya se llevan emitidos once capítulos de la serie protagonizada por Paco Tous y María León, y hay ciertas conclusiones que se pueden sacar después de estas primeras entregas de la ficción.

Aunque la ambientación en un camping sea original, las historias de equívocos, y relaciones gregarias entre vecinos ya lo hemos visto recientemente en “Aquí no hay quien viva” o la más actual “La que se avecina”. Sí veo como un punto original el contexto de intercambio y de comuna que han creado en la urbanización, que ya está cimentando la mayoría de las tramas que involucran a los personajes. De los guionistas de la serie depende que estas tramas cojan entidad propia y no comiencen a calcar los argumentos que se dan en estas dos series anteriores. En estos primeros episodios se ha podido comprobar por otro lado que utilizan mucho el mecanismo de “alguien oye algo que no debiera oír y entonces el que no quiere que se entere tiene que hacer algo para que el otro guarde silencio”, provocando una escalada de enredos que suelen acabar cuando el afectado se ve obligado a contar la verdad, causando un cambio en su relación con alguno de los personajes. Se recurre a conflictos de los llamados universales (como puede ser la soledad, la responsabilidad, los complejos, o el más universal de todos, el amor), lo que unido a ese concepto metafórico y disruptivo de familia dónde todos se apoyan en todos, da a la serie una cierta esencia a Globomedia. La picaresca española unida a los tiempos de crisis que corren dan un panorama perfecto para esta mecánica, pero el resultado eficaz viene de los personajes (algunos muy bien definidos) porque si no se acabaría convirtiendo en muy repetitivo.

El elemento determinante para esto es encontrarnos con unos personajes frescos e interesantes, y de momento esto es lo que tenemos: Una de las grandes sorpresas ha sido la doble relación “buddy-relationship” entre Ángel (Raúl Fernández) y Jorge (Raúl Arévalo), pero también entre Sandra (María León) y Eli (Carmen Ruíz). Esto se ve agravado por la tensión sexual que se da entre Ángel y Sandra (la relación de amor por antonomasia de la serie) y Jorge con Eli (la más bizarra, la del agua y el aceite). Este cuadrángulo funciona muy bien en cuanto al factor relaciones y para atraer al público joven. Con este cierto aire a Globomedia, nos encontramos también una nueva estructura familiar formada por Candela (la hija que ejerce de madre), Lola (la madre ausente y borracha que se comporta como la hija), Dani (el eterno virgen) y Bobby (el novio de Candela que es el ring de boxeo para toda la disfuncionalidad de la familia). Esta familia funciona a momentos, pero lo extremo del personaje de Lola (una gran Goizalde Nuñez) a veces produce comedia y otras veces produce irritación, ya que rompe los esquemas familiares a tantos niveles que acabas odiando en algunos momentos al personaje.

En un término ni cálido ni frío nos encontramos a los personajes de los Marqueses (Toni Acosta e Iñaki Miramón), porque sus personajes son los más ruines y mezquinos, yendo un poco más allá en ese perfil de buscavidas que tienen los demás personajes, que causan cierta reserva buscada, pero que no llegan a estar tan bien dibujados como pueden ser Berta y Antonio Recio, por ejemplo. Uno de los personajes más desaprovechados de momento es el de Vicente Romero, que da vida al dueño del camping, un homosexual amargado y egoísta que se aferra a cualquiera que pueda darle un poco de cariño. Como último elemento familiar encontramos a la familia de Tino (Paco Tous) que integra a su mujer, que es la peluquera del barrio (Natalia Roig), a sus dos hijos de parejas distintas que son dos diablos personificados, a la hija de su mujer (Henar Jiménez) y ahora a un hijo que no es su hijo (Adam Jeziersky). El personaje de Henar Jiménez, aunque con sus justificaciones, es tan rastrero y egoísta a la vez que tan plano, que realmente logra la antipatía del espectador, o al menos así es en mi caso.

domingo, 29 de mayo de 2011

CREMATORIO



La historia que se desarrolla durante los ocho capítulos de que se compone la serie emitida en Canal + se centra en la figura de un constructor sin escrúpulos de los 90, Rubén Bertomeu, que se dedica a hacer negocio en el litoral español, consiguiendo amasar una gran fortuna con negocios agrícolas. La muerte de su hermano le llevará a crear todo un entramado empresarial y urbanístico, y pasará a convertirse en el hombre más poderoso del pueblo de Misent, una ciudad imaginaria del Mediterráneo español.

La cabecera de la serie, sencilla y potente visualmente, es un anticipo de lo que nos encontraremos en esta serie. Un producto muy trabajado, bien planificado y con una estética visual más que correcta. No hay grandes historias, ni grandes giros de guión, pero se trabajan muy elegantemente los pequeños detalles, y en particular todos y cada uno de los diálogos, muy frescos y excelentemente cuidados, así como la planificación de las escenas y su fotografía. Dan ganas de quedarse con los nombres de los guionistas de la serie para ver que son capaces de hacer en un futuro; si bien esta serie se basa en la novela de Rafael Chirbes, está claro que también tienen un gran mérito en dotar de una humanidad tremenda casi la totalidad de los personajes y de deleitarnos con algunos diálogos dignos de las mejores películas tanto del género criminal como del drama. La narración nos da más bien una visión familiar y humana en torno a la figura del constructor implicado (Pepe Sancho), no dando tanta importancia a la faceta política y de investigación de la trama de corrupción, como cabría esperar, sin embargo, está claro que esta faceta también está muy presente ya que todo confluye tarde o temprano. Se trata de evitar con un estilo muy sobrio los grandes sentimentalismos y el amarillismo propio de estos casos. Mencionar también el uso de flashbacks en cada uno de los capítulos, excepto en el último: pequeñas piezas que nos ayudan a conformar la historia y la psicología, pero que no tienen tampoco una conexión extrema, sino que son pinceladas para conformar este mundo de relaciones y de la trama que se nos ha propuesto.

El complejo de personajes que se nos presenta está muy bien dibujado, y se dota a cada uno de ellos de muchas aristas. Hay un claro y valioso esfuerzo por alejarse de los estereotipos y de los personajes planos. Sobre todo en el caso del protagonista, Ramón Bertomeu (un José Sancho increíble y que se adueña de la serie), cuando lo fácil hubiera sido hacerle parecer el malo sin contemplaciones, se le intenta humanizar a través tanto de los diálogos como con las relaciones muy bien construidas con los demás personajes, en concreto su relación con su novia treinta años más joven que él (Juana Acosta), la típica relación que se cree por conveniencia y que se suele tratar de forma muy sencilla y despreocupada, cuando aquí se interna en las complejidades sentimentales que se entremezclan con las de los negocios. Otro interesante personaje podemos situar en el abogado de Bertomeu (Pau Durá), al que se le mezclan las lealtades profesionales, de amistad y jurídicas; creando así un personaje con más aristas del que se podía prever en un principio. El marido del personaje de Alicia Borrachero (Chisco Amado) también ha sufrido un intenso proceso de creación psicológica: lo fácil hubiera sido presentarle como un marido objeto, que se siente traicionado y cansado, pero un buen trabajo de guión y la interpretación del actor hace de este otro personaje una sorpresa grata de las muchas que nos da la serie. Por otro lado, el personaje más estereotipado sea probablemente el de Aura Garrido. Aunque la actriz me encanta y su trabajo en esta serie vuelve a ser excepcional (sobre todo en los dos últimos capítulos), probablemente es el personaje más prescindible, así como el de Alfonso Bassavé, que eso sí, funciona como el detonante del conflicto entre el personaje de Alicia Borrachero y su marido. El único reproche al reparto lo pongo en la figura del alcalde amigo de Bertomeu, a nivel físico es una buena elección, pero da una sensación de pánfilo que no se corresponde con su personaje. En resumen, un excelente ejemplo de que se pueden hacer bien las cosas en la ficción española. Que sigan haciendo producciones así.

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