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miércoles, 8 de abril de 2015

AGUAS TRANQUILAS

Los adolescentes Kyoko (Jun Yoshinaga) y Kaito (Nijirô Murakami) viven en una de las islas subropicales de Japón. Cuando un cuerpo aparece arrastrado por la marea tras el tifón la vida de ambos cambiará al revelarse los problemas que rodean a cada uno.

La directora Naomi Kawase, veterana en el campo del documental, firma una de sus pocas incursiones en el género de la ficción con este relato realista sobre dos jóvenes que descubren por la fuerza lo que significa convertirse en adultos. “Aguas tranquilas” es una coproducción entre Japón, Francia y España, desarrollada íntegramente en una pequeña región reseñablemente despoblada y con una clara vocación rural. Las tradiciones son una pieza clave de esta sociedad, algo muy presente en la cultura nipona, haciendo que a los protagonistas les cueste aceptar los cambios que deben afrontar en sus vidas. Tras su participación en la sección oficial del Festival de Cannes del pasado año, la cinta ha recorrido un gran número de eventos del panorama cinematográfico pero no ha conseguido llegar a estrenarse en más que unos pocos países.

El peso en la película está tan focalizado en los dos personajes protagonistas y su relación que por momentos parece que todo lo demás deje de importar. Esta es una historia sobre el primer amor que encuentran el uno en el otro, tal vez porque no haya nadie más con quien conectar en la isla o porque sean los menos indicados para acabar juntos, hay momentos en que no parecen tener nada en común y donde comprobamos que no saben tanto el uno del otro porque prefieren guardarse cosas dentro de sí mismos aunque les reconcoman. Pese a que no parece importar todo lo demás, en realidad sus dificultades y sus dudas parten de los respectivos entornos, Kyoko es hija única y su madre lleva años con una enfermedad terminal, mientras que Kaito viene de un matrimonio roto y apenas ve a su padre. Las circunstancias de cada uno les harán concebir de manera diferente tanto lo que les rodea como su propia interacción. Los momentos más dolorosos en el desarrollo de la trama quedan elididos y es el espectador quien ha de casar las causas. Mi valoración: 6,5 sobre 10. “Aguas tranquilas” se estrena en las salas españolas el día 10 de abril.

Crítica de Sergio Cardete.

jueves, 9 de octubre de 2014

SUEÑO DE INVIERNO

Haydin (Haluk Bilginer) es un escritor que regenta un hotel en mitad de las montañas de Anatolia. Su mujer Nihal (Melisa Sözen) es mucho más joven que él y su relación no pasa por un buen momento. En una región despoblada donde el clima extremo ha fomentado que una escasa población aún permanezca en la zona, los personajes disfrutan de un prolongado tiempo para la reflexión.

El cineasta Nuri Bilge Zeylan dirige y coguioniza esta coproducción entre Turquía y Francia que se alzó con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. “Sueño de invierno” nos muestra una zona empobrecida que vive con los medios justos y sin ningún tipo de preocupación por parte del estado central. En el interior de la península de Anatolia, en plena cordillera las viviendas están construidas sobre la propia piedra de las montañas, los pueblos se ocultan entre los riscos y cuando llega la ventisca la nieve lo entierra todo. Este entorno natural es un personaje más de la película que configura la forma de ser y de pensar de los personajes, rodada en plenas localizaciones reales y basándose en los efectos climatológicos auténticos el paisaje es inmenso y maravilloso. La historia avanza a la par que la estación fría dejándonos con una sensación de aislamiento y abandono progresivo, durante el extenso metraje de la obra cada vez quedará más claro que ninguno de los habitantes de la región está a gusto en ese duro entorno.

La cinta está estructurada como un seguimiento del personaje de Haydin a lo largo de los meses de un fuerte invierno, donde de una manera tan prolongada se suceden de forma episódica sus relaciones con diferentes personajes secundarios de la película que tendrán su momento de gloria y desaparecerán de la trama casi definivamente dejando lugar a otros. Todas estas situaciones nos ofrecen diversas facetas del protagonista que terminarán por definirlo en gran medida. Ante el interés de un cliente por conseguir un caballo, tratará con un domador de monturas salvajes de la región. Posteriormente interactúa con unos inquilinos que le deben meses de alquiler y que claramente no podrán afrontarlo debido a que el cabeza de familia sufre un problema grave de alcoholismo. Su hermana, que se ha trasladado a vivir al hotel tras divorciarse, desempeña una conducta muy contemplativa desembocando en frecuentes discusiones. El imán del pueblo está arruinado y recurre a él reiteradamente para obtener ayuda. La asociación formada por su mujer lucha por mejorar las condiciones de los colegios próximos mediante donaciones de los vecinos. Mi valoración: 6 sobre 10. “Sueño de invierno” se estrena en los cines españoles el 10 de octubre.

Crítica de Sergio Cardete.

lunes, 6 de agosto de 2012

SÁCAME DEL PARAÍSO


George (Paul Rudd) y Linda (Jennifer Aniston) son la típica pareja aquejada de estrés que vive en Manhattan. Cuando la empresa de George reduce la plantilla y lo echa a la calle, deciden irse a Atlanta a vivir con el insoportable hermano de George. Durante el viaje, George y Linda descubren Elysium, una idílica comunidad rural, cuyos habitantes tienen una espiritual visión del mundo: desprecian el dinero y todos los bienes materiales. El dilema está servido.

La pareja protagonista repite de nuevo en un film después de “Mucho más que amigos”. Jennifer Aniston consigue despojarse poco a poco de esa visión que la gente tiene de ella de pija metida en comedia romántica, aunque todavía le queda algún que otro ramalazo que tampoco desentona en el film. Paul Rudd ejerce de pivote cómico de la pareja, que intenta arrastrar a Aniston en su forma de humor muy de fábrica Appatow, creando una unión con poca complicidad pero que funciona bien con ciertos miembros de la comunidad rural. Llama más la atención la curiosa y excéntrica interpretación de Justin Theroux dando vida al líder joven de la comuna, que recuerda tanto en apariencia como en representación al actor y también músico Russell Brand. También es una delicia el papel otorgado a Alan Alda, que hace de gurú y mentor de todos ellos, en un papel gagá y entrañable a partes iguales. Completan el reparto nombres más desconocidos para el gran público como Malin Akerman, Ken Marino, Kathryn Hahn o Joe LoTruglio.

Aunque narrativamente intentan tantear de forma cómica con la típica frase de “cuidado con lo que deseas”, además de tener cierta pretenciosidad de plantear si a veces lo que necesitamos no es lo que queremos y lo que queremos no es lo que necesitamos (una frase que he sacado del guion de la reciente “Impávido”, de Carlos Theron), hay ciertos errores la lógica de la historia que hacen que estas reflexiones se diluyan en un planteamiento cómico mucho más chapucero. Por un lado, es evidente que juegan muy a su antojo y según les conviene las opiniones de la pareja. Cuando les interesa te hacen sabe que uno quiere quedarse en la comunidad, y cuando les interesa lo contrario no tienen ningún problema en hacerles cambiar de opinión de forma poco justificada, sin ver una mínima evolución en su deliberación. Por otro lado, se sacan un antagonista de la manga intentando hacer hincapié humorístico en la hipocresía de un personaje que en principio debería velar por todos los demás, pero es un cambio que no se ha sembrado en ningún momento, por lo que no resulta creíble. Por tanto, tenemos aquí una comedia ligera que funciona bien cuando los secundarios entran en juego, pero cuya pareja no tiene demasiada química y hace aguas en su pretenciosidad filosófica. Una película para disfrutar un domingo por la tarde, sin más.

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